Pelea contra la inflación: qué hacer con las cuotas y otras ideas para no perder
El impacto de la devaluación del lunes en los precios no se hizo esperar y ya sea por especulación como por parte de importación, no hubo nada que no aumentara o anunciara próximos incrementos. La desorientación y la falta de precios en diversos rubros sobre el inicio de semana tienen un impacto mayor en los consumidores, con menos armas para defenderse.
Carnes, almacén, verduras, indumentaria, medicamentos, repuestos y la vida en general acusó recibo de la suba del dólar oficial con incrementos generales de entre 10% y 20% y el impacto en la inflación futura. En este contexto, el Gobierno cerró con los supermercados una nueva edición de Precios Justos, con subas de 5% para los productos asociados.
La Asociación de Supermercados Unidos (ASU), confirmó que se adecuará al nuevo acuerdo y que se “trabajará con normalidad” en cumplimiento de las nuevas listas acordadas. Desde el Gobierno todavía no dan mayores precisiones acerca del listado ni del tiempo que regirá el relanzamiento del programa. Se estima, no obstante, que será al menos hasta el mes de octubre.
En este contexto y sin noticias claras sobre lo que sucederá con los salarios, los consumidores deben estar muy atentos en el momento de comprar. Como primera medida, la principal recomendación es la cautela. Es decir que si no es un bien de primera necesidad o se puede demorar la compra, es mejor no hacerlo antes que ir a pagar un precio aún no convalidado por el mercado.
El economista y director de la consultora Vale International Group, Daniel Garro, expresó que, en general y en estos momentos en particular, hay que tener lo que él denomina “austeridad estratégica”. Se trata de tomarse al menos 24 horas antes de tomar una decisión de compra ya que es muy probable que después de que baje el entusiasmo, se caiga en la cuenta de que no ese bien no es necesario y que nada cambia si lo adquiere.
Claves para ahorrar
Más allá de esto y pese a la sensación de inestabilidad que se ha incrementado después del resultado de las PASO y las nuevas medidas de Gobierno, es claro que la vida continúa. La compra de alimentos y otros artículos esenciales son difíciles de evitar más allá de que por el día del mes son minoría los que pueden salir a comprar hoy.
En esta línea, el asesor económico Gastón Lentini dijo que “todo lo que hoy esté en Precios Justos es una compra casi obligada”. Por la conveniencia con relación a la inflación, aquí entra todo lo que se pueda consumir con especial foco en los productos no perecederos o con vencimiento largo. “No solo es una forma de llenar la alacena sino también de invertir ya sea con efectivo o débito”, sostuvo Lentini.
En este punto, el pago en cuotas también es una manera de cubrirse contra la inflación, pero no es cualquier financiación la que vale. En este punto, es precisa la cautela y el análisis antes de entregar la tarjeta. El principal recomendado es el Ahora 12 y sus variables, debido a que posee tasas subsidiadas.
Luego de la devaluación y la suba de tasas del lunes, ahora esta financiación quedó en el 88,5% anual. Con una inflación proyectada bastante por encima del 130% para el mismo lapso, todo lo que hay en el medio, en palabras de Lentini, es ganancia o ahorro. Con relación al resto de préstamos y financiaciones, hay que ser especialmente cautos y -de ser posible- evitar tomarlos dada las tasas altas y la incertidumbre en danza.
Precauciones para tener en cuenta
Aunque en líneas generales el Ahora 12 es conveniente al momento de pagar en cuotas, es importante tomar algunas precauciones antes de comprometerse a un año. Para el economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, una de ellas tiene que ver con mirar el número final y el costo financiero total, que es la ganancia del banco.
“Hay que tener mucho cuidado con las compras en cuotas más allá de que uno crea que las tasas de interés son bajas o las licúa la inflación”, alertó Vargas. Es que los costos financieros vienen con alzas de casi el doble de la inflación real e impactan de manera indefectible en el monto final del resumen de la tarjeta.
Ante esto Daniel Garro sumó: “si la decisión es comprar, además de sopesar intereses y costos hay que sacar una cuenta más”. Se trata de relacionar lo que se pagará de cuota con el propio salario. Ya que es posible que se le gane a la inflación, pero no a los propios ingresos y es allí donde comienzan los problemas, según el especialista.
Si el propio sueldo va por debajo de la suba general de precios y del resumen de la tarjeta en sí, se corre el riesgo de entrar en un círculo complejo de poder pagar solo el mínimo de la tarjeta. De este modo, se genera una deuda muy difícil de saldar por lo caro que esto resulta.