La dura crítica de una cámara pyme conta las medidas de Sergio Massa
Las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Sergio Massa, para frenar la pérdida de dólares son cada vez más resistidas por el comercio y la industria y se empiezan a sentir las consecuencias. La decisión de, entre otras cosas, encarecer el dólar para importar con un impuesto adicional sobre la cotización oficial es un nuevo golpe a la producción y a los consumidores.
Por una parte, porque encarece los precios de las materias primas en insumos importados. En la mayoría de los sectores, cualquier bien o producto que fabrican tiene un alto porcentaje de materiales que llegan del exterior.
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Por el otro, ese incremento debe ser trasladado al valor final que pagan los consumidores ya que, ante la fuerte presión impositiva general, la rentabilidad de la mayoría de las empresas no permite hacerse cargo de ese mayor costo.
A esto se suma que los permanentes cambios de reglas, la incertidumbre cambiaria y la proximidad de las elecciones, genera que se frenen las operaciones hasta que el panorama esté más despejado. Esto implica que se corte la cadena comercial y crezca el desabastecimiento.
Si bien la situación afecta a todo tipo de compañías, sin importar el tamaño, las pequeñas y medianas empresas sienten más el impacto.
Empresarios en alerta
Así lo revela un sondeo realizado por el Centro de Investigación Pyme de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), que se suma a las críticas realizadas desde otras entidades como la UIA y AEA.
Según esta cámara pyme, el 57% de los comerciantes cree que en las próximas semanas faltará stock de materias primas en su sector, mientras que un 7% manifestó que la falta de materias primas está en un nivel crítico. Además, el 76,9% asegura que ya enfrenta un aumento de precios en los insumos o materias primas.
El relevamiento entre las cámaras y entidades asociadas a la Federación fue realizado para medir el impacto de las medidas económicas presentadas por el Gobierno Nacional y da a conocer la preocupación empresarial por los efectos negativos de los anuncios. Según el resultado de la encuesta, el 92,9% cree que habrá un nuevo salto de la inflación. Y un 7,7% se prepara para recibir más aumentos en los precios de sus proveedores.
Devaluar sin que parezca
“El Gobierno definió en las últimas horas una devaluación parcial. Subió el valor del dólar para el acceso al público, encareció las importaciones a través de la generalización del impuesto PAÍS a bienes y servicios, y otorgó un nuevo valor al dólar agro.
Ante estos anuncios, la Federación de Comercio e Industria, a través del CIPBA consultó con sectores específicos, desde donde expresaron su incertidumbre y una fuerte preocupación en sectores productivos como calzado, librería, juguetería, perfumería, electrónicos y electrodomésticos e indumentaria”, advirtió Fabián Castillo, presidente de la entidad. Y en este sentido, agregó: “Las pymes necesitan un plan económico serio, que abarque políticas estructurales a corto, mediano y largo plazo.
En este escenario actual, el temor ante la falta de previsibilidad se agrava con el aumento de precios y la falta de mercaderías y materias primas que golpea a la industria y afecta a todo el comercio pyme de la Ciudad”.
Pero las quejas no sólo se limitan al tema del impuestazo al dólar, sino también a otras regulaciones.
Por ejemplo, la Mesa de las Carnes de Coninagro manifestó su profunda preocupación por la” nueva Resolución 295/2023 del Gobierno Nacional, que vuelve a intervenir en forma intempestiva y arbitraria el comercio de granos, afectando al maíz que es el principal recurso en la alimentación en las cuatro carnes que conforman la Mesa.
“El presente de la carne vacuna que todavía no se ha recuperado de la sequía que la afectó y cuyos daños todavía no los podemos terminar de ponderar. El retraso en el precio al consumidor, producto de una faena anticipada y de menores pesos, provocando un aumento de oferta estacional, sumada a la baja de precios internacionales con un dólar atrasado, menos retenciones del 9%, pone ya a toda la cadena en condiciones de quebranto.
Hoy más del 80% de la producción bovina realiza suplementación ya sea en forma estratégica, o bien se realiza en corrales de alta tecnología, con los mayores estándares de sanidad, bienestar y calidad, donde el maíz es el principal insumo. Esta nueva medida es un mazazo a la producción” señala en un comunicado.