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Primer acto político de Sergio Massa candidato: mostrar gestión ante el FMI

Tras quedarse con la candidatura única a presidente por el oficialismo, el ministro de Economía Sergio Massa enfrenta dos semanas decisivas para encaminar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Los puntos que están en disputa y los escenarios que se abren para el Gobierno.
Tras su designación como candidato de consenso del frente Unión por la Patria, el ministro de Economía, Sergio Massa tiene el desafío de lograr un acuerdo de mediano plazo con el FMI para despejar el horizonte de la deuda soberana. Foto: Prensa Ministerio de Economía
Tras su designación como candidato de consenso del frente Unión por la Patria, el ministro de Economía, Sergio Massa tiene el desafío de lograr un acuerdo de mediano plazo con el FMI para despejar el horizonte de la deuda soberana. Foto: Prensa Ministerio de Economía

Comenzará este lunes una novena semana de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sabiendo además que habrá una décima. Y que quizá en no más de 15 días haya una definición en cuanto al futuro del acuerdo de Facilidades Extendidas hoy suspendido, el que probablemente tenga contenidos diferentes a los que se negociaban hasta el viernes pasado y que dependía casi exclusivamente de la política cambiaria del Gobierno.

La confirmación de que Sergio Massa es el candidato del oficialismo para las próximas elecciones, que hasta septiembre será la persona que maneje el destino del Palacio de Hacienda y que lo que se discuta y arregle con el ministro de Economía tendrá solidez política dentro del oficialismo, obviamente cambió el panorama de las discusiones entre Buenos Aires y Washington.

Y también que, al menos según se vive la situación en Hacienda, haya más espacio para discutir racionalmente la aceptación por parte del staff técnico del organismo que conduce Kristalina Georgieva, que la apuesta estratégica cambiaria de Economía puede ahora desplegarse en el tiempo y ser efectiva.

La "muñeca" de Kristalina Georgieva, la titular del Fondo Monetario, será clave para poder cerrar el acuerdo y evitar que el país entre en default.

Esto es, la aplicación del mecanismo de crawling peg, con mini devaluaciones graduales, tal vez incluso con unos puntos por arriba de la inflación acumulada mensualmente, en lugar de una caída en el valor del peso de manera rápida y violenta, que literalmente supondría una devaluación de la moneda.

Lo segundo, siempre fue negado por Massa tanto como ministro y ahora de manera más enérgica como candidato a Presidente. Ningún político que se precie de tener competitividad puede avanzar en una carrera electoral siendo el eje de aplicación de una devaluación que haga perder poder adquisitivo a sus votantes. Por el contrario, su apuesta personal es la eficacia y defensa de los ingresos del votante medio, el sector electoral social que definirá esta y todas las elecciones presidenciales. 

Consenso básico

Lo que no sucederá ahora, saben las dos partes negociadoras, es un rompimiento en las relaciones bilaterales entre Economía y el FMI. Los técnicos del organismo y los funcionarios de Hacienda saben que ahora están casi obligados al entendimiento y el acuerdo, y que en definitiva todo ahora es cuestión de tiempo y voluntad negociadora. Y que ya no hay relojes políticos argentinos que aceleren discusiones, ante la certeza que las personas que forman parte del equipo local permanecerán en sus cargos hacia delante.

Dicho de otra manera, se sabe que lo que se discuta y acuerde en las discusiones abiertas desde hace nueve semanas, será lo que se respete. Al menos hasta que haya un cambio  de gobierno en Argentina, algo que, dada la lista de candidatos ya confirmada, funcionaría para ratificación de políticas de entendimiento con el FMI y no para el conflicto y la continuidad del acuerdo de Facilidades Extendidas.

Duras negociaciones con el staff del Fondo, pero con una luz al final del túnel.

Se entiende ahora que, gane quien gane en las próximas elecciones presidenciales, habrá un gobierno con un acuerdo friendly con el organismo. Y que en todo caso, lo que se discuta en estas dos semanas será una transición a momentos y acuerdos mejores en cuanto a calidad institucional y plazos de ejecución. 

Mientras tanto corre el tiempo renovado por 15 días para que el país pague los US$2.800 millones que vencían el jueves de la semana pasada, correspondientes al segundo pago del año del crédito de Facilidades Extendidas vigente. Se negoció con el FMI que hasta fin de mes (eventualmente la primera semana de julio) haya tiempo para cerrar el vencimiento con liquidaciones tradicionales del organismo o un adelanto del pago por parte de la Argentina, bajo la utilización de los DEGs (derechos especiales de giro) del propio organismo depositados en las cuentas del Banco Central.

Pagos pendientes

Era el esquema original pensado para la semana pasada y que hubiera implicado una situación de default selectivo. Lo que se negociará en estas horas y en los próximos 10 días tendrá que ver con esta situación financiera.

Para la definición de un acuerdo de mayor plazo, ahora se sabe que hay algo más de tiempo. Pero, como le dejaron en claro en Washington a los enviados del Ministerio de Economía a la capital norteamericana de esta semana, habrá que mostrar a la verdadera conducción política del FMI cierta voluntad de avance y comprensión mutua para que las negociaciones tengan éxito.

En horas se preparan las valijas del viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, y del responsable de Economía para la relación con los organismos financieros internacionales, Marco Lavagna, para comenzar a cerrar todas estas incógnitas. Y, si hay éxito, lo que se espera es que el avión más importante sea abordado por Sergio Massa, en lo que sería tanto una negociación por su cargo de titular del Palacio de Hacienda y un acto político donde el candidato del oficialismo muestre su versión de gestor y solucionador de problemas. Seguramente, los ejes en los que basará su propuesta política para los votantes medios.