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Dos sectores protegidos que muestran que la inflación la estimula el Gobierno

De los datos de inflación de abril se desprende que hay dos sectores que gozan de subsidios o protección arancelaria, por decisión del Gobierno nacional, que están entre los que más aumentaron los precios. La falta de competencia hace que los consumidores sufran las consecuencias.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

El Gobierno nacional se empecina en culpar por la inflación a cuestiones psicológicas, a empresarios que especulan o a la herencia recibida. En ningún momento hay un atisbo de autocrítica o de falta de un plan integral. Sin embargo, la realidad muestra lo contrario.

Si bien es cierto que hay problemas estructurales -el déficit fiscal, por ejemplo- hay decisiones oficiales que, lejos de desalentar la suba de los precios, la estimula.

Esto queda claro si se analizan los datos de abril, suministrados por el Indec, en cuanto a la variación del costo de vida por rubros.

El sector que más aumentó los precios el mes pasado fue el de indumentaria y calzado, con 10,8%. En segundo lugar, el de alimentos y bebidas no alcohólicas (10,1%), mientras que el tercero fue el de hoteles y restaurantes (9,9%).

Los tres estuvieron por arriba del promedio oficial de 8,4%. Es decir, presionaron al índice para arriba.

Dos de estos rubros (indumentaria y hotelería) tienen la particularidad de ser sectores protegidos y subsidiados por el Estado.

En el caso de los alimentos es diferente ya que puede haber distintos motivos que expliquen la suba de precios. Desde cuestiones climáticas, de políticas de control sólo en grandes supermercados y hasta de costos de insumos al valor del dólar MEP.

En indumentaria, por ejemplo, este sector goza de una alta protección arancelaria que limita el ingreso de mercadería del exterior, agravado por las actuales restricciones a las importaciones ante la falta de divisas.

De esta manera, los empresarios locales cuentan con un mercado cerrado que les permite tener un consumidor cautivo que no tiene otra opción que comprar los productos nacionales.

Son permanentes las comparaciones de precios de la ropa en la Argentina con los de otros países y en todas se confirma que en el país se paga el doble, el triple o más que en otros mercados.

No fue casual que, hasta hace poco, un funcionario clave del Ministerio de Producción provenía de la asociación textil “Proteger”, dedica a hacer lobby en contra de la apertura económica.

La visión ideológica de la actual gestión hace que se privilegie a “empresario nacional” a cualquier precio, en este caso, literalmente. El perjudicado por la falta la competencia es el consumidor, aunque también el propio gobierno que ve cómo, mes a mes, debe anunciar un índice de inflación mayor en las vísperas de un acto eleccionario.

El otro rubro polémico es el de hoteles

A partir de la cuarentena que el Gobierno nacional dispuso por la pandemia, desde el oficialismo se impulsó el programa de subsidios PreViaje. En un principio, durante el 2020, se podía entender su aplicación debido a que los hoteles estuvieron cerrados durante varios meses.

Sin embargo, una vez reabierta la economía, se siguió estimulando el consumo turístico con distintas ediciones de este plan de subsidios. En la actualidad está vigente el PreViaje 4, cuando hasta la OMS ya dio por terminada la pandemia.

Lo que buscó esta política fue fomentar el turismo y lo logró. Pero también generó una suba de los precios ya que el consumidor recibe descuentos de 50% en hoteles y servicios turísticos afines. Por ejemplo, restaurantes.

El propio Gobierno nacional se esfuerza en mostrar el éxito de la medida difundiendo los altos niveles de ocupación hotelera que se alcanzan. No explica que esos niveles de actividad también se producen en la alta temporada o fines de semana largo, cuando no rige la medida.

Esto se debe, en parte, a otra medida del oficialismo. El “cepo” aéreo para viajar al exterior (mediante una alta presión impositiva) recalienta la demanda interna.

Los datos de abril señalan que la cantidad de pasajeros internacionales transportados fue 25% inferior a abril del 89, antes de la pandemia y durante la gestión de Cambiemos, donde no había restricciones para volar al exterior.

Es por eso que los hoteles en casi todos los destinos turísticos del país están llenos, cuando este "cepo" le quita competencia a turismo local y, de esa manera, tienen más margen para aumentar los precios, como mostró el índice de abril, por arriba de la inflación.

También este sector está recalentado por otra medida del Gobierno nacional que es el control de cambios. La brecha entre los dólares (oficial y blue) hace que los turistas que llegan al país, con billetes en mano, presionen sobre los costos locales de hotelería.

Con esos beneficios estatales, que salen de los impuestos que paga la sociedad, el sector de la hotelería le agradece al Gobierno con subas de precios mayores a la inflación.

La misma idea corre por cuenta de los empresarios textiles nacionales que “cazan en el zoológicos”, lo que les permite genera más inflación.

Desde el equipo económico se llegó a acuerdos con estos dos sectores para controlar los precios, pero sólo sirvieron para la “foto” ya que aumentos no sólo no se morigeraron, sino que se potenciaron.