Falta de dólares

Reservas del Banco Central: el intríngulis de la transición

En cualquier país del mundo, cuando asume un nuevo gobierno comienza la transición. Argentina es distinta. Acá, según los resultados, habrá varias transiciones, que no se saben a ciencia cierta hoy cuándo comienzan, incluso la última cuándo termina. Así lo ven en el mercado.

Jorge Herrera
Jorge Herrera martes, 18 de abril de 2023 · 11:00 hs
Reservas del Banco Central: el intríngulis de la transición
Las reservas del Banco Central están en un nivel exiguo y estarán en el centro de la agenda política y económica durante el proceso electoral. Foto: Noticias Argentinas

Con dólar agro y todo, los cálculos preliminares dan cuenta que estarían faltando unos US$10.000 millones para cerrar los números del mercado cambiario de cara a las elecciones. Es decir, que de una u otra forma no vuele todo por los aires antes que asuma el próximo gobierno.

¿Pero quién los pone? No hay muchos candidatos, por no decir ninguno. Por eso, como se dice coloquialmente, “parece que el Fondo Monetario Internacional tiene todos los números de la rifa”. De eso ya hablaremos, pero ahora vamos a lo que se plantean para este año los que toman decisiones de inversión: hablan de varias transiciones, en lugar de una sola como en cualquier país cuando va a asumir otro gobierno.

El mercado cambiario de 2022 ya no cerraba y por eso vino el dólar soja 2.0 para poder pasar el fin de año y llegar al 2023. Claro que, sobre llovido mojado, porque encima de las liquidaciones de divisas que se adelantaron de 2023 al 2022 por el dólar soja 2.0, se vino la peor sequía de la historia.

La sequía tendrá un impacto superior a los US$20.000 millones este año.

Por ende, el mercado cambiario en 2023, con súper cepo y todo, tampoco cierra, precisamente, no sólo por el derrumbe de las exportaciones, sino porque las importaciones no energéticas deberían caer mucho y además porque se ha acumulado una importante deuda comercial con los proveedores externos.

Impacto en las PASO

Ahora con el dólar agro el Gobierno podrá recuperar las reservas perdidas a lo largo del primer trimestre, unos 3.000 millones de dólares. Pero el camino hasta las Primarias (PASO) es muy largo. Por eso resurgen las dudas sobre cómo será el mercado cambiario en esos meses, e incluso cómo será después de agosto.

Porque puede darse que en agosto ya se tenga candidato a presidente ratificado. Porque si agosto termina como agosto del 2011 con Cristina, o agosto del 2019 con Alberto, terminó la pulseada. En ese caso, si el ministro de Economía Sergio Massa no se presenta como candidato, y sigue como ministro, el equipo económico debería ponerse a disposición del que viene. Ésta sería la primera fase de la transición.

Pero, en el caso de que en agosto no se defina "a lo Cristina o Alberto", entre agosto y octubre, empezará otra fase de la transición. Economía, que lanzó el dólar agro y “vendió rifas” por todo Washington al BID, al BM y otros organismos financieros internacionales para traer algunas divisas más, verá que si en las PASO no se define como en 2011 o 2019 tiene que aguantar otro bimestre más hasta la primera vuelta presidencial.

Incluso, en Economía saben que les puede ir bien en abril y mayo, pero después las simulaciones privadas dan que en el trimestre junio-agosto se vuelven a perder reservas, casi como en el primer trimestre. ¿A qué recurrirá Economía en el bimestre setiembre-octubre? O sea, cómo equilibrará la oferta y demanda de divisas para satisfacer la importación, el atesoramiento, el turismo, tarjetas y a empresas. Porque una cosa es lo que pueda suceder en junio-julio y otra muy distinta a partir de agosto.

Hasta aquí podría decirse que éste es el panorama del mercado cambiario privado, pero todavía falta contemplar lo que se le debe pagar a los bonistas y al FMI y otros organismos. Y aquí retomamos el tema del Fondo. Porque Washington si bien hace el roll over (refinanciamiento) de los vencimientos mediante los desembolsos pactados, ocurre que el año pasado envió 5.000 millones de dólares de más, a cuenta de un desembolso devuelto y ahora hay que devolver esos fondos.

Agenda apretada de vencimientos

No hace falta decir que no hay reservas para devolver estos US$5.000 millones. Esto es, precisamente, lo que está negociando ahora el equipo económico con el Fondo, alguna línea crediticia bajo el argumento por ejemplo de caída de exportaciones o shock externo o climático. Pero todavía quedan otros US$4.000 millones a pagar al BID, BM, Club de Paris y a China, más otros 1.000 millones a bonistas. En todo esto está abocado el equipo económico en estos días. O sea, esta fase luce bien movida.

Entonces, si en agosto hay definición comienza ahí la transición, que puede ser cooperativa o conflictiva, ordenada o desordenada, o sea, amigable o “mala leche” hasta la asunción. No es un tema menor, porque marcará el tenor del mercado cambiario. Si no es en agosto, será entonces a partir de octubre o si hay segunda vuelta a partir de noviembre, hasta el 10 de diciembre. En ese caso el camino para la actual administración se perfila borrascoso. 

En caso de que hubiera balotaje, vale recordar las últimas dos experiencias. Para llegar a fines del 2015 sin devaluar ni declarar el default, o sea, sin Rodrigazo ni una recesión machaza, la gestión de Cristina Kirchner hizo que el BCRA se quedara sin reservas netas. Mientras que en la de fines del 2019, Cambiemos reperfiló la deuda pública en dólares y en pesos y reinstaló el cepo cambiario.

Pero ahí no termina la historia. Porque el 10 de diciembre empezará otra fase de la transición. O mejor dicho, la verdadera transición del nuevo gobierno, como en cualquier país del mundo. La visión del mercado es que, no se espera que el 11 de diciembre haya un plan económico, sino que se vaya desarrollando la transición de modo de ir ganando credibilidad sobre lo que se hará.

O sea, los primeros pasos para reordenar la macro. ¿Cuánto durará? Dios sabrá. Tampoco hoy se sabe si algo del trabajo sucio para preparar el terreno para un plan de estabilización se hace antes del 10 de diciembre. Vale recordar que tanto a Raúl Alfonsín como a Carlos Menem les costó acoplar el inicio con el plan. Por lo pronto, habrá que transitar, primero, las otras que hoy no se saben cuándo comienzan.

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