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El impactante dato que muestra cómo el ajuste llegó a la clase alta

La inflación golpea a todos los sectores. Los más bajos son los más perjudicados, pero también se siente en los niveles más altos y eso se refleja en los hábitos de consumo. Un estudio muestra cómo la clase alta no se escapa del ajuste.
La carne es uno de los rubros en los que se observa mayores cambios en los patrones de consumo, incluso en las clases sociales más acomodadas. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
La carne es uno de los rubros en los que se observa mayores cambios en los patrones de consumo, incluso en las clases sociales más acomodadas. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Hay que remontarse a más de 20 años atrás para encontrar niveles de inflación mensual equivalentes a los actuales. La pérdida del poder adquisitivo en este contexto se profundiza y una de las consecuencias más evidentes en la caída del consumo, especialmente entre los rubros más sensibles. 

La suba en los alimentos y los cambios de hábitos a la hora de comprar son los más altos desde la crisis que se produjo durante el gobierno de Fernando De La Rúa, que terminó con el estallido del 2001.

Según el Instituto de Consumo Masivo (Indecom), febrero registró una inflación general de un 7,8%, y un incremento que trepó casi al 14 % si se desagregan los alimentos, lo que permite ya proyectar un aumento del costo de vida interanual que podría superar el 150%. A su vez, se observa una caída interanual en el consumo de más del 20% y cambios de hábitos en 7 de cada 10 argentinos.  

Los datos oficiales de inflación se darán a conocer hoy por el INDEC.  

El informe detalla que el promedio de inflación en la canasta alimentaria a nivel general subió un 14,4% en el transcurso del segundo mes del año, con una variación mayor o menor al 5%, dependiendo del tipo y marca del producto, y del punto de venta.  

De carne somos

El precio de la carne encabezó la suba, con un incremento promedio de entre el 12 y el 15,5%, según el corte y el ámbito geográfico del comercio. En cuanto a los gastos de vivienda y servicios (gas, agua y electricidad), el trabajo arrojó una suba promedio del 8,9% respecto a enero.  

El trabajo de Indecom observó en febrero una caída en el consumo del 22,4%, en relación al mismo mes de 2022, y una profundización en los cambios de hábitos de los consumidores que trepó al 70%.  

En ese sentido, el informe destaca que “los cambios más significativos se observan en los sectores más vulnerables del conurbano bonaerense y el interior del país, donde 9 de cada 10 encuestados manifestó haber cambiado sus costumbres”.  

En el caso del segmento de clase alta, en Capital Federal hay 4 de cada 10 y en el caso de la clase media alta y baja de la población urbana se reconocen cambios en 7 sobre 10 casos relevados.  

En cuanto a las compras, el informe refleja claramente que “hay mucha gente que está optando por segundas marcas en distintas categorías de productos como limpieza, galletitas, otros derivados de harinas y gaseosas”. Desde lo estadístico, a nivel general, el 70% asume que modificó sus hábitos en todos los productos y el resto afirmó que lo hizo sólo en algunos. 

En el caso de la carne, el 75,3 % de la gente reconoce que “ya no compra igual que hace un año atrás”. En ese rubro los precios treparon un 22,5% promedio en lo que va de 2023 (enero y febrero). El informe destaca que, si se analizan los cortes cárnicos de manera individual, se observa una profundización en los cambios en los hábitos de consumo, demostrando, por ejemplo, que los compradores reemplazaron el peceto por falda y el asado por la falda parrillera, entre otros.  

También se observó una mayor venta de paleta, en detrimento del cuadril o de los bifes con hueso, y se triplicó el consumo de carne picada común.  

El recuerdo del 2001

El estudio también señala que se observa una notoria baja interanual en el consumo de bebidas gaseosas y de jugos solubles que se ubica en un descenso del 35,3%. Por otro lado, el sondeo detalla importantes cambios en los medios de transporte utilizados por los sectores más acomodados.  

Allí arroja que un 24% del segmento ABC1 manifestó haber adquirido la tarjeta SUBE en el último trimestre. Además, en esa franja de la sociedad 4 de cada 10 casos consultados reconocieron que abandonaron la utilización de sus vehículos particulares, debido a los aumentos de combustibles, peajes y estacionamiento.  

Miguel Calvete, director del instituto, explicó que “los datos muestran muchas similitudes con el escenario inflacionario y de consumo que se produjo entre diciembre de 2001 y junio de 2002”. 

El estudio realizado por el organismo de estadísticas de consumo se realizó mediante información escaneada de mercadería en el Check Out de 1173 puntos de venta, conformados por cadenas de grandes supermercados, almacenes, bocas de proximidad y autoservicios chinos, entre el 1 y el 28 de febrero, en el ámbito geográfico de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Salta, San Salvador de Jujuy, Posadas, Corrientes, Mendoza, Paraná, Neuquén y Río Negro. También se relevaron los hábitos de consumo sobre un total de 986 casos, incluyendo alimentos, bebidas, higiene personal y artículos de limpieza, además de los hábitos de transporte.