Qué es la "zona crítica" para el dólar de la que hablan los empresarios
El clima electoral va ganando espacio en la agenda del Gobierno nacional, mientras los problemas económicos, lejos de atenuarse, se profundizan. Ésta podría ser la síntesis que hay en el sector empresario de estas primeras semanas de 2023. Con una inflación que no cede y las restricciones para acceder a dólares al precio oficial que se agravan, el panorama no es alentador.
Hay una preocupación que crece entre los directivos de las compañías que, en menor o mayor medida, importan insumos o materias primas y está vinculada con la proximidad de las elecciones.
El sector industrial está transitando el inicio del año con serias dificultades para mantener la producción en marcha ante las demoras en las aprobaciones de los permisos para importar – conocidos como SIRA – y los plazos para que el Banco Central les libere dólares para pagar a proveedores del exterior.
Pese al anuncio de un acortamiento del tiempo para hacerse de divisas, la realidad muestra que las empresas están trabajando obteniendo autorizaciones para importar con plazos de 180 días para recibir los dólares. Incluso, algunos industriales advierten que, si bien las SIRA salen con un plazo de pago determinado –por ejemplo 60 días -, luego aparece en el sistema un plazo “efectivo” de pago mayor.
La dura realidad
Esto genera mucha incertidumbre para poder operar. El problema ya viene del año pasado, pero la tensión se agrava con las operaciones que se están haciendo en estos días porque, de acá a seis meses, la realidad política (y económica) puede ser totalmente distinta.
“Hoy tenemos que financiar las importaciones que hacemos con la promesa que, en 180 días, nos van a vender dólares al valor oficial. Esto implica que los vencimientos los vamos a tener para cuando se estén realizando las PASO. Nadie nos puede garantizar que se cumpla ese compromiso ante un resultado adverso del oficialismo o una crisis política. Estamos trabajando a ciegas” dijo a MDZ el dueño de una pyme autopartista.

En las empresas se está llamando a este período como "zona crítica", ya que los pagos empiezan a coincidir con las fechas de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
El tema tiene distintas aristas complicadas. Por ejemplo, muchas empresas multinacionales lograron que sus casas matrices financien las importaciones que requieren para producir por estos 180 días. Así se vino operando en los últimos meses, pero la situación está cambiando.
Desde las casas centrales ya no están dispuestas a seguir con esa estrategia por el costo que les implica y, menos ahora, cuando la situación política no garantiza el recupero de ese dinero en tiempo y forma. Además, en el medio, está el costo que implica la devaluación que se producirá en este período.
Creatividad al palo
En el caso de muchas empresas nacionales, que no tuvieron el beneficio de contar con financiamiento propio del exterior, debieron recurrir a otros mecanismos. Algunas, abrieron empresas o cuentas fuera del país para poder operar sin limitación de divisas.
Un industrial explicó a MDZ que, en su caso, comenzó a operar desde Uruguay, para poder triangular las importaciones.
Básicamente, la filial uruguaya era la encargada de importar insumos desde proveedores de otros países y vendérselos a la empresa en la Argentina. Funciona como un préstamo entre empresas del mismo dueño.
Cuando la empresa radicada en Argentina va consiguiendo los dólares al cambio oficial, va pagando a su par uruguaya. El tema es que mes a mes se va generando un pasivo que debe ir siendo cancelado y la preocupación que hay es que esa cadena se corte y no se pueda recuperar el dinero.

Hay que tener en cuenta que hay muchas empresas que están haciendo esa operación, por lo que el pasivo hay que multiplicarlo por todas esas compañías. Un número que cada día va en aumento.
“El Gobierno no está tomando nota de la bola de nieve que se está generando. Es como una deuda externa privada que va creciendo y que, en algún momento, se va a tener que pagar. El problema es que nos acercamos a las elecciones y todo se vuelve más crítico e incierto” dijo otro industrial.
Las empresas recurren a este mecanismo para seguir operando mientras esperan el desembolso del Central al cambio oficial. La alternativa de quedarse sin insumos y parar la producción es peor.
Es cierto que podrían manejarse a través de los dólares financieros, pero esto tiene dos problemas. Por un lado, los inhabilita temporalmente de operar en el mercado oficial. Por otro, encarecería sus costos al pasar a importar con un tipo de cambio de $190 a otro de $380.
El otro dato que acrecienta la incertidumbre de cobro es la cuestión del ingreso de divisas. La sequía anticipa un año con menores ingresos. A esto se suma el aumento de las materias primas a nivel internacional. Este panorama supone una necesidad de mayor restricción de dólares para importar por parte del Banco Central.


