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El detrás de escena de cómo Sergio Massa destrabó el acuerdo con el FMI

El paso del ministro de Economía Sergio Massa por el G20 de la India resultó más productivo de lo que se esperaba en la previa. El encuentro con Jay Sambaugh, subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, resultó clave para avanzar en la negociación.

La posibilidad crucial para que Argentina no deba cumplir con la utópica meta de incremento de las Reservas Internacional Netas (RIN) en unos U$S 7.200 millones en el primer trimestre del año y flexibilizar los U$S 9.800 millones finales para todo el año pactados originalmente en el crédito de Facilidades Extendidas cerrado y vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI); fue tomada por la conducción del organismo que conduce  Kristalina Georgieva.

Sin embargo, tuvo una intervención política de máximo nivel desde los Estados Unidos, que, como principal accionista del organismo y definidor de qué se puede hacer y qué no dentro y fuera de las reglas establecidas, definió que era el momento de darle una mano al país en general y a la gestión de Sergio Massa en particular.

El encuentro clave para liberar la meta de reservas del BCRA para el 2023, se dio el jueves pasado en el marco de la Cumbre de Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales de los países miembros del G20, que hasta este fin de semana se desarrolló en la ciudad india de Bengaluru.

Fue entre Sergio Massa y el subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Jay Shambaugh; enviado personal del presidente Joe Biden, a la cumbre del G20.

En el primer encuentro formal del funcionario argentino, pudo hablar con el representante del gobierno de Estados Unidos para cerrar un apoyo imprescindible: el voto positivo del gobierno norteamericano en el directorio del organismo que dirige Kristalina Georgieva, en tiempos en que se avecinan discusiones fundamentales sobre la marcha del crédito Facilidades Extendidas durante 2023.

El tire y afloje

Se descarta que el país tendrá el visto bueno sobre el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas comprometidas para el 2022. Sin embargo, se reconoce desde Buenos Aires, habrá que rediscutir no las metas finales para este ejercicio, pero sí el sendero para lograrlas.

Fundamentalmente, en cuanto al ritmo de aumento de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que para finales de este año deberían alcanzar los U$S 9.800 millones; y que en el primer trimestre del año tendrían que aumentar en más de U$S 3.000 millones.

Teniendo en cuenta que las RIN no solo no vienen creciendo, sino que se produjo una caída de casi U$S 1.000 millones - por ventas del Banco Central en febrero para contener la suba del dólar blue- las posibilidades de alcanzar lo prometido son prácticamente nulas.

Sin embargo, hay argumentos técnicos y estratégicos que pueden alegar los funcionarios argentinos que negocian con el FMI. En primer lugar, el incremento de los dólares del Central en el primer trimestre es un objetivo, no una meta. Y como tal, se puede cumplir.

Si Argentina se comprometiera a lograr la meta final de un resultado positivo de US$ 9.800 millones a final del año, el FMI podría dar el visto bueno. Aun sin recurrir a ninguna alternativa de "waiver".

Argentina puede argumentar que el ingreso de divisas como RIN se vio debilitado por la sequía que afecta al país, algo que, obviamente, no puede anticiparse en ninguna renegociación de deuda ni fijación de metas. Pero, para este aval temporario de modificación del objetivo de las RIN, habrá que mantener la condición de alcanzar los U$S 9.800 millones en todo el año. 

Para que esto sea posible, existe una condición imprescindible: que Estados Unidos apoye la petición de la Argentina en el Board del FMI. Y por esto la reunión de Massa del jueves pasado en la India con Shambaugh resulta importante. Según se anunció oficialmente, ambos hablaron de "los avances en el programa económico y en la revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Asimismo, el ministro y el representante del Tesoro estadounidense dialogaron sobre el impacto de la guerra y la sequía en Argentina". En el encuentro, que se extendió por una hora, el ministro Sergio Massa estuvo acompañado por el titular del INDEC y secretario de Relaciones Institucionales, Marco Lavagna.

La burocracia del Fondo

En tanto, en representación del Departamento del Tesoro también participaron el Consejero, Andy Baukol; el director de Política Monetaria Internacional, Shannon Ding; y el Asesor Principal del Subsecretario, Jacob Kloper-Owens.

Estados Unidos detenta la mayoría en el Board del FMI, al ser el principal accionista del organismo multilateral. Pero además ejerce un rol de liderazgo sobre casi todos los votos de Occidente. Más, si se trata del caso de un país latinoamericano.

Estados Unidos tiene en su poder el 16,74% de las acciones, ya que cada estado soberano tiene un porcentaje de votos dependiendo de su PBI; reservas y aportes directos al funcionamiento del organismo con sede en Washington. Cualquier acuerdo normal (Stand by o Facilidades Extendidas) es aprobado con un porcentaje mínimo del 70%; pero se necesita mayoría del 85% para planes especiales o alteraciones de la Carta Orgánica.

En total, el board está integrado por 24 directores ejecutivos que representan porcentualmente diferentes niveles de poder dentro del organismo. Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido pueden elegir un director sin ayuda de ningún otro país. China, Arabia Saudita y Rusia eligen de facto un director cada uno; mientras que los 16 restantes se eligen según bloques de estados. Argentina, a través del enviado local, Sergio Chodos, ocupa el grupo con Bolivia, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.