Inflación sin control y subas salariales que chocan contra las góndolas
Una definición es más aséptica y habla de un aumento generalizado de precios. Algo más cercana es la que se refiere a la pérdida del poder adquisitivo del dinero. En la práctica, la inflación no es neutral y podemos encontrar distintas interpretaciones que no vienen de la teoría sino del día a día, año a año, década a década.
La forma de medir es importante. Probablemente, si desarmamos el 6% de inflación de enero, no significa lo mismo para todos; es un promedio, no una medida perfecta y representativa de lo que pasa con la vida de cada argentino. El índice sufrió años atrás una profunda revisión porque se basaba en una canasta que hacía tiempo había perdido sentido.
La inflación es una “guerra” de desgaste entre sectores que no quieren perder su posición; una enfermedad endémica con más de 70 años, cerca de 80 con algunos v que hemos naturalizado, que cada vez nos hace más débiles, con una economía eranitos,más chica y una población más grande, una oferta reducida y un sector público gigante, indolente, desconectado de la realidad.
La inflación como un impuesto regresivo… Claro, si no podés mejorar tus ingresos simplemente te tenés que resignar a una vida peor y a esperar alguna recomposición que llega tarde y que no es retroactiva. “La corrés de atrás”, y no sólo vos, sino por generaciones.
Un mensaje claro de resignación que los discursos viejos, color esperanza te hacen sentir como normal. Y pasa a ser una definición: jubilarse es una desgracia, las vacaciones, un lujo, el plan asistencial , la única solución “momentánea” para los que se quedaron afuera. Todo esto muy lejos del país que alguna vez quiso ser y que estuvo entre los 10 más prósperos, que formaba parte del mundo.
“Gran parte de la inflación (…) está en la cabeza de la gente”, sostienen algunas voces en el Gobierno. Muy cierto, una señal de iluminación. Nada nuevo. Tiene que ver con las expectativas, con saber que la emoción de un aumento de ingresos -obviamente menor que la inflación- dura poco y choca contra la góndola, con productos menos alcanzables, más escasos o de peor calidad. Y eso se convierte en normal.
La inflación como un voto permanente. En algún momento nos “deshilachamos” como sociedad y no logramos una mirada, un compromiso, un acuerdo orientado a la prosperidad, al mediano y largo plazo entre los distintos sectores. El casi 100% anual del 2022 muestra claramente la falta de confianza no sólo en nuestra moneda, sino en quienes dirigen la economía y la política y también en el resto de las opciones que esperan dirigirla (política y economía son inseparables). Lamentablemente, la lectura más clara no esté en un manual de macroeconomía sino en el siempre vigente “1984” de Orwell.
El 6% de inflación mensual es un indicador alto, negativo, en el corto plazo. Significa que nuestra energía está dirigida a tratar de mantener nuestro poder adquisitivo y no a ser productivos, a tener vidas prósperas y a proyectar. Probablemente, con los mismos guiones, los mismos directores y el mismo elenco la película sea eternamente la misma, más aburrida, con un final que ya sabemos y que la magia del cine nos hace olvidar, por cuatro años, que perdimos otros cuatro años.
*Mario Braga, economista y docente de UCEMA, especialista en marketing.