Confirmado: habrá Plan Soja III, sólo resta saber cuándo arranca y a qué valor de dólar
La decisión está tomada. Habrá un plan dólar soja III durante el primer semestre del año. Sólo resta saber el mes en que se aplicará, el monto del tipo de cambio que se negociará y aplicará y el grado de compromiso de los potenciales beneficiarios.
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El tema ya fue hablado con los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que el lunes terminaron la primera fase de la revisión del último trimestre del 2022; y desde estas horas está siendo discutida con los responsables del caso argentino en el organismo que conduce Kristalina Georgieva.
Si bien se sabe que al Fondo no le cierra la idea de un plan particular de aumento del precio del dólar para un sector en particular con el objetivo de acelerar la liquidación de exportaciones; al analizar el hecho de haber cumplido con la meta de aumento de reservas en el Banco Central para el 2022, la realidad parece haber renacido el pragmatismo en los fiscalizadores de Washington.
Y los llevaron a tolerar que se aplique un nuevo programa de aumento del tipo de cambio para que los exportadores de soja y aceites de la oleaginosa aceleren su liquidación de divisas.
La creatividad al palo
Entre algunos funcionarios del Ministerio de Economía y los enviados de Washington se habló del cierre del 2022. Hubo coincidencia en que el resultado final del año pasado de un aumento de las reservas en la entidad que maneja Miguel Pesce, gracias a los dos planes dólar soja que se aplicaron en septiembre y diciembre del ejercicio pasado, fue la verdadera causa para cumplir con la meta pactada con el FMI.
Según lo firmado en el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente, el país está obligado a mostrar números en azul en las Reservas Internacionales netas (RIN) del 2022 por arriba de los US$ 4.800 millones; y gracias a los dos programas de aceleración de la liquidación de los productores sojeros el resultado final que mostró el BCRA alcanzó los aproximadamente U$S 5.480 millones.
El propio Gobierno le aclaró a los visitantes de Washington que sin haber aplicado las dos versiones del plan, hubiera sido utópica la posibilidad de cumplir con la meta; lo que llevó a los hombres y mujeres del FMI a la flexibilidad y la comprensión.
Meta muy exigente
Ahora el problema es pensar en el 2023, cuando el Gobierno está comprometido a aumentar las reservas del Banco Central hasta los U$S 9.800 millones. Si se tiene en cuenta que se proyecta una caída de más de US$1.000 millones de reservas en el primer bimestre del año, debido a la aceleración de salida de divisas ante la falta de liquidación de los sojeros; la necesidad de pensar una nueva versión del dólar soja queda más que clara.
Sólo se requería el aval del FMI (lo que se estaría consiguiendo en los próximos días), y la negociación con los productores sobre el tipo de cambio que se aplicará y el tiempo en que durará el beneficio. Se supone que no será antes de abril, pero dependerá de las conversaciones con los productores y los resultados de la cosecha, algo que se evalúa entre los privados en estos mismos días.
Se descarta, además, que políticamente no habrá mayores reclamos de parte de los habitantes de la coalición gobernante, a los que los planes de beneficios a los sojeros les cae como una rendición ideológica y un efecto "piantavotos" en un año electoral. Obviamente, en el Palacio de Hacienda, esto último no será tenido en cuenta.
Por lo demás, el FMI le dejó a los funcionarios argentinos una definición innegociable: las metas firmadas el 25 de marzo del año pasado, "bajo ninguna circunstancia" pueden ser alteradas. Además de las reservas en el BCRA de 9.800 millones de dólares, Argentina deberá tener un déficit fiscal con un tope de 1,9% del PBI y una emisión monetaria que no supere del 0,6% del producto.