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Economía: las principales "papas calientes" que deberá atender el próximo presidente

Una agenda compleja y algunas urgencias claras ponen a prueba la capacidad que deberá tener quien asuma en diciembre, para equilibrar los desajustes y minimizar los costos sociales y la recesión.
La inflación es la principal urgencia que deberá atender el próximo presidente. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
La inflación es la principal urgencia que deberá atender el próximo presidente. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

En medio de un escenario muy complejo y, casi por definición, inestable, el próximo presidente  que termine siendo elegido este domingo o en el balotaje del 19 de noviembre, no podrá decir que no sabía a lo que se enfrentaba. Ni la herencia ni la deuda contraída ni la inflación, ni la inestabilidad general serán novedad para quienes se presentan a las elecciones y al que le toque asumir el próximo 10 de diciembre.

En este marco, tal vez la única certeza es que el 2024 tendrá una recesión anunciada, pero el punto de caída aún no está claro ni para los organismos internacionales, que suelen “predecir” sobre estos temas. Sí está claro que el piso de baja será este año de al menos -2,5% y la duda es si lo que viene profundizará la pobreza con la amenaza de estallido social que ello implica.

Antes de llegar al 10 de diciembre, aparte, habrá que ver si hay una segunda vuelta, lo que condicionará de un modo u otro la economía hasta el 19 de noviembre. Y aunque todavía reste para su asunción, si hay ganador/a en primera vuelta también tendrá un impacto en los primeros movimientos de los mercados y en los ciudadanos el mismo lunes.

En este contexto, gane quien gane, la expectativa de devaluación es alta con el consiguiente empobrecimiento en las personas que esto implica. A esto, se suma un contexto global complejo con la guerra de Ucrania y la incertidumbre que suma el conflicto en la Franja de Gaza, recrudecido en las últimas semanas.

La clave de la confianza

En el escenario actual, para el economista de la consultora Evaluaecon, José Vargas, lo primero que tiene que generar quien gane las elecciones es un clima de confianza. Se trata de lograr un contexto que aporte el sustento social para lo que se viene ya que “pude ser el mejor ministro o, técnicamente, el plan más acertado, pero sin credibilidad política no servirá de nada”.

No habrá plan económico viable sin apoyo político y social.

Es que estabilizar una economía tan desordenada como la actual, tendrá costos altos, gane quien gane y requerirá de cierto apoyo y paciencia de la sociedad. “Se necesita un plan de estabilización, un programa económico que ataque, entre otros problemas, las causas de la inflación, así como la brecha cambiaria”, destacó Vargas.

Casi como un mantra, la mayoría de los candidatos busca equilibrar las cuentas fiscales o apunta a una paridad entre ingresos y gastos. Lo mismo sucede con la balanza comercial, así como con el stock de pasivos del Banco Central (la bola de nieve de las Leliq) que, aunque no generan el riesgo de un corralito, sí plantean dudas sobre cómo se resolverá esta situación.

La prioridad número uno

Lograr estabilizar la inflación es, para el economista y director de la carrera de Economía de la UNCuyo, Raúl Mercau, la prioridad número uno. Desde su punto de vista, ninguna de las propuestas en danza podrá hacerlo de manera inmediata, ya que todas necesitan dólares, que hoy no hay. Ni (la ya descartada hasta el infinito por la mayoría de los especialistas) dolarización de Milei ni la idea de fijar el tipo de cambio (como la convertibilidad o el plan Austral) podrían hacerse en un contexto de reservas negativas.

Por este motivo, Mercau expresó que la urgencia por aplacar la suba de precios deberá encararse -al menos al principio- desde el agregado monetario, un plan ortodoxo que tiene costos muy altos en términos de recesión. El tema es que la alta emisión monetaria de los últimos meses tendrá sus costos en precios con la amenaza latente de mayor inflación.

Tipo de cambio y precios son las primeras urgencias del próximo presidente.

En esta línea, el economista Sebastián Laza expresó que en el primer momento hay que “encarar lo fiscal y lo monetario a la vez, con shock de leyes apoyadas por los dos tercios de los legisladores”.

El dilema del tipo de cambio

Atada a la inflación, la inestabilidad cambiaria actual es una dificultad que podría detonar en cualquier momento. Más allá del nombre del ganador del domingo y en palabras de Raúl Mercau, la expectativa de devaluación podría provocar una corrida cambiaria antes de tiempo. En este punto, hay diversas cuestiones para tener en cuenta debido a la diversidad de tipos de cambio.

Aquí hay coincidencia en que la convergencia hacia un valor único del dólar no se puede hacer de un día para otro, pero tampoco demorar los próximos a cuatro años. “Hay que plantear una salida gradual del cepo a no más de un año con una brecha mucho menor que la actual”, destacó Laza.

Los próximos pagos al FMI y las deudas deberán renegociarse más temprano que tarde.

En esta línea, la suba del dólar oficial, contenida en comparación con la inflación, es prácticamente un hecho. “Liberar el cepo implica devaluar, lo que traerá más inflación al principio, así como caída del poder de compra”, agregó Laza que también pronosticó un primer semestre recesivo.

Los frentes externos

Además de reservas y tipo de cambio, pero atado a esto, el próximo presidente deber resolver un par de frentes externos. Uno, en palabras de Mercau, es la situación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) debido a que hay pagos que cumplir a fin de año y no hay dólares.

Si bien esta semana llegó un nuevo de yuanes por el swap con China, se trata de un préstamo que después hay que devolver. En este punto, Vargas expresó que, en un nuevo contexto nacional, el próximo Gobierno deberá sentarse con los acreedores y renegociar los acuerdos internacionales establecidos para que la economía pueda respirar.

Otra situación compleja con relación al mercado externo tiene que ver con la actual deuda con los importadores. Sin dólares, no solo se frenan las importaciones (lo que afecta a precios y existencias) sino que el Estado tiene una deuda que algunos candidatos ya anunciaron que no reconocerán al tipo de cambio actual.