Qué hay detrás del swap con China, la última soga a un Banco Central en llamas
La Argentina es un verdadero Pac-Man que se come las reservas internacionales como si fueran caramelos, un agujero negro difícil de explicar para un país que en gran parte de los últimos años tuvo superávit comercial.
Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el pico histórico de reservas brutas fue alcanzado el 9 de abril de 2019, pero en poco más de cuatro años y medio la autoridad monetaria perdió dos tercios de sus reservas internacionales, nada menos que 51.709 millones de dólares.
Durante el anuncio de activación del segundo tramo del swap con China por 47.000 millones de RNM (renminbí, literalmente moneda del pueblo), desde el Banco Central destacaron que "pueden ser aplicados a objetivos de desarrollo del comercio bilateral y a la estabilidad de los mercados financieros en Argentina".
Desde abril de 2019 el Banco Central perdió dos tercios de sus reservas internacionales, nada menos que 51.709 millones de dólares.
Sin dudas, es la gran preocupación del gobierno argentino, que en las últimas semanas debió enfrentar una corrida cambiaria que llevó el dólar blue de $800 a principios de octubre a $905 en la actualidad, luego de tocar los $1050 hace una semana, un número que asustó a muchos en el mercado.
El Memorando de Entendimiento (MOU, por su sigla en inglés) fue firmado por los titulares del BCRA, Miguel Ángel Pesce, y del Banco del Pueblo de China (PBoC), Pan Gongsheng. El acuerdo tiene cuatro áreas de acción: Investigaciones económicas, Internacionales, Superintendencia y Operaciones, y fue alcanzado en el marco de la gira del presidente Alberto Fernández a China.
Mercado blue caliente
Para frenar la corrida en las últimas ruedas, el Gobierno debió sacar a los funcionarios de la AFIP, acompañados por policías, que hicieron allanamientos y detenciones en diversas cuevas de la City porteña. Con eso el dólar blue se apaciguó un poco, pero no desapareció la incertidumbre ni se desplomó su valor.
Es lógico, ya que el mercado informal no se mueve más sólo en el núcleo financiero de la capital argentina. Hoy esa venta al "chiquitaje" se ha atomizado completamente y se expande casi a cada barrio y localidad de la Argentina con más de determinada población.
Desde el martes pasado, la presencia policial en las cuevas ahuyentó a muchos vendedores de dólares blue, que literalmente están "de vacaciones", sentados sobre los billetes verdes, a la espera de que se tranquilice la situación económica en medio del proceso electoral. Todas las expectativas están puestas hoy en lo que pueda ocurrir el lunes 23 de octubre.
Se teme una devaluación de proporciones similar a la que tuvo lugar el 14 de agosto post PASO, que llevó al dólar oficial un 22% más arriba y "desconectar" el valor del blue, que corrió rápidamente hasta los 1000 pesos.
Esto activó las alarmas en el mercado, en especial por la escasez de reservas, al punto que las reservas netas son negativas, acumulando unos US$ 10.000 millones de rojo, a los que hay que sumar unos US$ 43.000 millones de importaciones pendientes de pago, según el cálculo que hace la Unión Industrial Argentina.
Para evitar esta situación, que finalmente igual llegó, en enero se activó un primer tramo del swap con China por 35.000 millones de yuanes (unos US$ 4800 millones) y en esta oportunidad se activa, "con carácter inmediato", un segundo tramo por 47.000 millones de RMB, que equivalen a US$ 6.500 millones. 
Destrucción de reservas del BCRA
Las reservas internacionales brutas alcanzaron su máximo histórico el 9 de abril de 2019, tocando los 77.481 millones, una cifra que incorporó parte de los desembolsos del acuerdo Stand By con el FMI por US$ 57.000 millones.
Pero en medio de la campaña electoral, que no garantizaban la continuidad de Mauricio Macri en el gobierno, comenzó la sangría previa a toda elección, al punto que el viernes 9 de agosto de ese año, el cierre anterior a las PASO las reservas marcaban US$ 66.309 millones, una pérdida de 11 millones de dólares.
A partir de allí todo fue "goteo", a veces con fuertes chorros. Así, al momento de entregar el poder Mauricio Macri las reservas internacionales contabilizaban US$ 43.338 millones.
Transcurrida la pandemia de Covid-2019, la compra de vacunas, un nuevo acuerdo con el Fondo, llegaron los pagos al Club de París, a los bonistas que entraron al canje de 2020, y la asistencia permanente al Tesoro, de acuerdo a la reforma de la Carta Orgánica del BCRA que había impulsado el kirchnerismo en 2012.
El Gobierno de Mauricio Macri, en el marco del acuerdo con el FMI, intentó modificarla en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso en marzo-abril de 2019, pero no fue posible alcanzar un acuerdo.
A partir de allí el abultado déficit fiscal y el cierre de los mercados financieros internacionales, llevaron al Banco Central en transformarse en financista de última instancia del Tesoro, alimentando con pesos y emisión el proceso inflacionario.
Mientras tanto, las reservas se escabullían como arena entre los dedos. El 2 de enero de 2023 había en las arcas del BCRA 44.608 millones de dólares, pero esa foto es del pasado. Ya hace rato que las reservas navegan por debajo de los U$S 30.000 millones, y el pasado 11 de octubre, el último dato publicado por el BCRA llegaban a US$ 25.772 millones, casi 52.000 millones menos que en su máximo histórico en abril de 2019.


