Rubén David: “Lo peor que tiene la inflación es que genera especulación”
Rubén David es un empresario mendocino que no sólo reivindica la actividad de los empresarios, sino también el rol de las empresas familiares. El supermercado mayorista que fundó su padre Oscar, es el negocio más conocido de la familia, que ha sabido diversificarse con el objetivo de, entre otras cosas, realizar un aporte a la economía y al tejido social local.
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Rubén es uno de los cuatro hermanos que aún ponen por delante la guía de sus padres en el negocio que arrancó hace muchos años con un reparto de fiambre y una fiambrería en la casa para, después, abrir la conocida panadería Virgen del Valle que hoy tiene sucursales y franquicias.
“Todos trabajamos en todos los proyectos que tenemos. Y se viene la tercera generación para que ellos puedan continuar la empresa, den su aporte y también conozcan los fundamentos o valores de la familia”, definió Rubén.
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- ¿Cómo viven esto de que muchos chicos, aún con posibilidades de continuar el negocio familiar, prefieren irse del país?
- Sufrimos la partida de muchos talentos y no sólo por problemas económicos. Yo personalmente estoy muy preocupado por eso y en la empresa familiar trato de retener talentos e incluso crear cosas nuevas para que no se vayan. Sí o sí los países necesitan del profesionalismo y empuje de los jóvenes. En otros lugares vemos cómo hay empresas que mueren con su dueño o cómo hay pueblos que buscan que los jóvenes vayan a poblarlos. Es triste no poder retener jóvenes talentosos y maravillosos que son valorados en otras partes del mundo. Por eso trabajamos para que no se nos vayan ni los integrantes de nuestra familia, ni muchos otros chicos. Para ello, los tenemos que entusiasmar con la parte económica y con otras cosas como seguridad y tranquilidad. Tenemos que empezar a trabajar juntos por eso.
- ¿Cuáles son los desafíos cotidianos que tiene un empresario en Argentina?
- Muchos y de todo tipo. Tenemos mucha incertidumbre y buscamos todo el tiempo que los problemas no se trasladen a nuestros negocios, pero no vamos a bajar los brazos. Vamos a seguir empujando porque esa ha sido la decisión de mi padre y fue lo que nos enseñó.
- ¿Cuáles son las estrategias de supervivencia de empresarios y de consumidores?
- Lamentablemente, contamos con bastante ejercicio en Argentina porque hemos vivido distintos procesos inflacionarios. Cuando el mundo comienza a hablar de ello, nosotros tenemos la ventaja de saber de qué se trata. Y, en este punto, los consumidores tienen muchas herramientas para saber quién te cobra de más, quien de menos y también para controlarte. Hoy el consumidor sabe si le conviene comprar por cantidad, bulto, con qué tarjeta, qué día...
- ¿Cómo se fijan los precios? ¿Qué impacto tiene la especulación?
- Siempre que existen procesos inflacionarios hay especulación. Cuando hay incertidumbre, hay especulación. Siempre, porque no sabés con qué te vas a encontrar y eso es lo peor que tiene la inflación: la especulación. Como no sabés a qué costo vas a poder reponer, se pone un poco más, por las dudas. Y la incertidumbre, los cambios no previstos, tampoco ayudan. Creo que todos tenemos parte de culpa en eso: los empresarios, los consumidores y los políticos. Nadie es culpable solo.
Cuando existen estos problemas el especulador usa la herramienta aún más. O porque no existe el producto, porque es el único que lo vende, etc. Hace tiempo que digo que necesitamos resolver esta situación. No puede ser que tengamos el mismo problema desde hace 60 años. Que solo el empresario tenga la culpa es mentira y todo el mundo lo sabe, pero sí somos parte del problema.
- ¿Cuál sería la solución?
- Sentarnos todos en una mesa. Si seguimos emitiendo más de lo que tenemos es imposible parar el proceso inflacionario. Si nuestro gerente financiero es más importante que nuestro gerente de producción o de ventas, tenemos un problema. Cuando las tasas de interés, tanto para tomar como para depositar son más tentadoras que producir, tenemos un problema, ya que cualquier cosa es más tentadora que producir; lo que afecta la ley básica de oferta y demanda, más allá de que también haya otros componentes que forman precio.
Si no tenés competencia, podés poner cualquier valor, si podés gastar de más porque alguien la va a pagar, si el consumidor no castiga al que se abusa tampoco es bueno. Si no nos sentamos todos en la misma mesa a ver qué hacemos, va a ser difícil salir. El ejemplo lo dio la Selección que mostró que cuando se tiene humildad, trabajo, equipo y se piensa en conjunto las cosas salen. Más tarde o más temprano, pero salieron porque todos se sentaron en una mesa.
- ¿Qué fue distinto este año además de la inflación?
- El contexto internacional que no ayudó por la guerra, los precios internacionales de las materias primas que aumentaron y eso aceleró los precios. La suba de costos por el Covid en logística, entre otros rubros, golpeó a todas las economías y en especial a las débiles. Me enoja ver que Argentina tiene esas materias primas y aun así no podemos salir.
- ¿Qué es lo que más te gusta de lo que hacés?
- Soy un defensor de las empresas familiares por los logros que ello implica. También soy un defensor del empresario y defiendo la profesión. Creo que no es una palabra que tenga nada de malo. Al contrario, pero nadie dice que quiere ser empresario cuando sea grande. Creo que los países crecen por el empuje de los que emprenden y es importante que todos vayamos hacia el mismo lugar. Es lo que han hecho los países que han salido adelante. Nadie salió de las crisis solo o creyendo que tiene la única solución para todo. No me quiero resignar y deseo ver un país más justo, en el que no se vayan nuestros talentos. Nosotros le dimos primaria, secundaria y universidad, pero lo disfrutan otros. No puede pasar esto. Hay que darles mayor contención para que se queden.
- La reivindicación del empresario como alguien que hace…
- Es como todo, hay empresarios buenos, mediocres, queridos o no. Sí duele cuando te meten adentro de una misma bolsa, te echan la culpa de todo y la gente te mira mal por hacer. El Estado puede dar lo que da porque hay alguien que paga sus impuestos. Cuando dicen hemos “hecho un esfuerzo para pagar…”, yo digo que el esfuerzo lo hacemos todos nosotros y en especial el consumidor porque el impuesto que nos cobran a nosotros lo paga el consumidor. Si hay alguien que hace un esfuerzo para mantener un Estado, un subsidio o lo que sea somos todos nosotros. No he visto a nadie que haya trabajado cuatro, cinco o diez años donado el sueldo. Es importante que entendamos el esfuerzo que hacemos día a día para mantener muchas cosas y que no siempre están distribuidas de la forma que corresponde.
- ¿Qué espera para 2023?
- Va a ser un año duro porque el mundo está empezando una recesión. La guerra continúa y daña más de lo previsto, pero también hay una oportunidad. En Argentina tenemos muchos productos que podemos exportar y que necesita el mundo. Si hacemos las cosas bien, incluida una minería sustentable, podríamos tener una oportunidad.
Sin embargo, va a ser un año complejo, con elecciones y vaivenes políticos que nos van a impactar de lleno. Eso me preocupa un poco. Por eso invito a todos a ser responsables, cada uno desde su lugar. Que pensemos antes de tomar las decisiones, antes de decir cosas, porque eso tiene incidencia en la incertidumbre, en la capacidad de proyectar. La pelea política influye mucho y ojalá que nos calmemos y pensemos un poco porque va a ser un año difícil. Pretendo que seamos lo más responsables posible.



