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Extraordinarias: Massa quiere que el blanqueo tenga prioridad en la agenda

Las urgencias del ministro de Economía llevan a pedir prioridad en el tratamiento. Necesita cerrarlo cuanto antes para tenerlo vigente y reglamentado en la primera quincena de febrero.
Foto: Telam
Foto: Telam

Ya quedó oficializado que el proyecto de ley de blanqueo está en el breve listado de normas que el Ejecutivo enviará al Congreso para su tratamiento en sesiones extraordinarias; las que, también se confirmó, comenzarán en la segunda quincena de este mismo mes.

El ministro de Economía, Sergio Massa, quiere ahora que el proyecto tenga prioridad, y sea tratado por el legislativo lo antes posible. Y, eventualmente, convertirse en el primero del listado de seis o siete envíos individuales que Diputados y Senadores deberían tratar en este comienzo de 2023.

El jefe del Palacio de Hacienda presiona en estas horas para que su texto de "exteriorización de bienes no declarados" tenga una vida de tratamiento legislativo por fuera del resto, y muy polémico, orden temático que el presidente Alberto Fernández quiere que el Congreso trate en este arranque del año y que incluye proyectos como la reforma de la Coparticipación, la moratoria previsional y, especialmente, todo lo que tenga que ver con las innumerables y múltiples cuestiones judiciales.

El temor en el Gobierno es que el blanqueo quede algo retrasado en el ranking político de tratamiento del listado, y que el imposible clima político reinante de grieta interminable entre el oficialismo y la oposición impida que pueda avanzar el tema que, para Economía, tiene mayor importancia parlamentaria en el comienzo del año.

Apuren el trámite

Si la disputa política actual vinculada a las acusaciones judiciales cruzadas y la embestida contra la Corte Suprema (pedido de juicio político) se impone rápidamente en el llamado a extraordinarias, lo más probable es que los proyectos económicos queden archivados. Lo último que quiere Massa.

Por esto Economía quiere tener la prioridad. Que el blanqueo sea lo primero que se trate en extraordinarias, se compromete el ministro y su secretario de Finanzas, Eduardo Setti, a negociar directamente en el Congreso con la oposición para que su debate y eventual acuerdo político sean lo más rápidos posibles y que finalmente quede a punto de reglamento durante la primera quincena de febrero.

Y que luego, si así lo desea u ocurre, que el Legislativo se convierta en un escenario de deliberación permanente de cuestiones políticas y judiciales sin acuerdo cruzado posible.

Como mencionó ayer MDZ, Massa y su gente quieren que el proyecto se convierta en ley lo antes posible, y que antes de marzo pueda reglamentarse y comenzar a aportar capitales a las arcas, siempre débiles, del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Y que, en consecuencia, formen parte de los dólares que el país puede poner sobre la mesa a la hora de redefinir la meta de reservas que la entidad que maneja Miguel Pesce debe mostrar cada trimestre ante el FMI. Por otro parte, todo lo que se blanquee como activos físicos y financieros, pasará a formar parte de la masa imponible del tributo a los Bienes Personales, y, en consecuencia, a aumentar la recaudación impositiva anual.

Las nuevas metas

Esto servirá para mejorar los ingresos en el 2024, pero se sabe que el Fondo Monetario analiza de manera positiva todo lo que tiene que ver con una mejora tributaria general. Según el acuerdo que establece un sistema de información le transfiere a la Argentina la tenencia en cuentas; también las utilidades o rentabilidades que pueda haber percibido alguna de esas cuentas por formar parte de una sociedad, o por tener alquileres de propiedades.

Es también la transferencia entre cuentas, la integración de capital de sociedades y obviamente todas las tenencias vinculadas a actividades reguladas por el sistema financiero. Economía tiene en mente un blanqueo amplio, que incluya todos los capitales no declarados en cualquiera de sus formas (dinero en efectivo dentro y fuera de las fronteras nacionales, inmuebles, vehículos, bienes de capital y financieros, joyas, etc), relativamente barato (al menos para el que decida ingresar sus dólares dentro del sistema financiero argentino) y fundamentalmente ágil en el tiempo de declaración e ingreso.

Esto, además de no poner mayores restricciones para el uso de esos dólares blanqueados, dándole al nuevo contribuyente la posibilidad de utilizarlos para ahorro como para la inversión o compra de inmuebles, campos, vehículos, etc. En estos casos, incluso, el blanqueo tendría que tener más facilidades.

El "colaborador"

Massa sabe cuál es el capítulo que deberá negociar con la oposición para que avance en las consideraciones de la oposición: quitar del proyecto oficial la figura del "colaborador". Se trata de una idea original del proyecto que había presentado en su momento en el Senado Oscar Parrilli y que incluía la opción de la delación premiada de cualquier conocedor de dólares fuera del país de una segunda o tercera persona.

Según el proyecto original de Parrilli "cualquier individuo, sea persona humana o jurídica, residente en el país o en el extranjero, que actuando en forma personal o conjuntamente, proporcione información relacionada con una violación de las leyes impositivas y de lavado de activos". El monto a partir del cual se considerará como acreditada la información proporcionada por el colaborador no deberá ser inferior a U$S 500.000 en concepto de activos no declarados.

Éste recibiría la recompensa del 30% del monto total efectivamente recaudado e ingresado. Ni el kirchnerismo ni el oficialismo consideraron este proyecto como un blanqueo, pese a que implica la caída de las sanciones financieras, impositivas y penales. La eliminación del delator sería un reclamo primario de la oposición para que el blanqueo avance en Diputados. Habrá que ver si desde el kirchnerismo, que tiene el copyrright de la idea, hay voluntad de quitar el último vestigio de condena al macrismo y sus blanqueos.