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El dato que explica parte de las pérdidas de Aerolíneas Argentinas

El factor de ocupación de Aerolíneas Argentinas se ubicó entre los más bajos en relación a la competencia, tanto para el mercado de cabotaje como el internacional. Es la relación entre pasajes vendidos y capacidad de cada avión. Una forma de operar de manera poco eficiente.
Foto: aviacionline.com
Foto: aviacionline.com

Desde el Gobierno y la oposición hay un debate que tiene como centro la situación de Aerolíneas Argentinas. El déficit de la compañía estatal es un tema de discusión y mientras los funcionarios actuales defienden la política llevada adelante, otras voces cuestionan el costo que genera para los argentinos una línea que no puede revertir las pérdidas. 

Un dato que refleja el manejo económico de una línea aérea es el factor de ocupación de los vuelos. Esto es la cantidad de pasajeros transportados en relación a la capacidad disponible de plazas. 

Según datos del organismo encargado de administrar la actividad aerocomercial (ANAC), durante 2022, Aerolíneas fue de las compañías que voló con mayor cantidad de asientos vacíos, tanto en el mercado de cabotaje como en el internacional. 

En cuanto a los vuelos locales, el factor de ocupación de la línea de bandera fue de 79% en promedio. En tanto, para las otras dos compañías de mayor peso que operan internamente, el número fue mayor. Flybondi logró un factor de ocupación de 90%, mientras que JetSmart alcanzó el 83%. 

Es cierto que las tres compañías tuvieron una baja respecto al 2021, pero la de Aerolíneas Argentinas fue la más marcada con una disminución del 7%. 

Cuanto más alto es el factor de ocupación de una aerolínea mejor puede distribuir los costos fijos y fortalece su ecuación económica. Es difícil ser rentable se esa relación es baja. A esto se suman otros factores como el sobredimensionamiento de estructuras y otras variables. 

Las empresas privadas apuntan a una utilización más eficiente de su capacidad de ocupación ya que no tienen forma de cubrir la pérdida de pasajes no vendidos. 

En el caso de una compañía estatal, como la Argentina, ese rojo se compensa con subsidios. 

En el plano internacional, también Aerolíneas Argentinas está en el pelotón con menor factor de ocupación de vuelos en 2022. 

El promedio del año pasado para todos los vuelos al exterior fue de 75%, 10 puntos porcentuales menos que en 2021. 

Algunas compañías, como Air Europa o Gol, estuvieron por debajo, con 66% y 60% respectivamente. En cambio, la mayoría voló con mejores números: COPA (92%), Iberia (91%), United Airlines y Avianca (90%), American Airlines (86%), Lufthansa (84%), Latam (76%). 

Si bien las condiciones son iguales para todas las empresas, los altos costos para volar al exterior reducen la demanda de pasajes. 

Según datos de la ANAC, durante 2022 se transportaron 43,3% de pasajeros menos que en 2019, el año anterior a la pandemia.  

En diciembre, la baja respecto a igual mes de hace cuatro años fue 28.9% y acumuló en los doce meses unos 8 millones de pasajeros transportados.  

La Argentina es uno de los países de la región de recuperación más lenta del negocio aéreo.  

Hay dos motivos principales que explican esta situación

Por un lado, como consecuencia de la pandemia y las restricciones que se aplicaron para volar desde 2020, varias aerolíneas dejaron de operar en el país y no regresaron cuando se fue normalizando la situación. Eso provocó que haya menos oferta de vuelos para viajar al exterior.  

El otro motivo tiene que ver con lo económico. Por la falta de dólares, el Gobierno nacional vino aplicando una serie de recargos sobre el precio de los pasajes que se encarecieron de tal forma que sólo una pequeña parte de la población está en condiciones de pagar.  

El Impuesto “PAÍS” que se aplica sobre la cotización del dólar oficial, sumado a los anticipos de Ganancias y Bienes Personales elevan los costos de los vuelos internacionales a niveles récords. El último “impuestazo” vino de la mano del “dólar Qatar”, que fue denominado de esa forma por la proximidad del Mundial de fútbol, aunque perdura aún hoy, pese a que Lionel Messi ya alzó la copa hace casi un mes. Esto demuestra que ese sobrecosto llegó para quedarse. 

En el transcurso de estos tres años también se decidió prohibir la venta de pasajes y servicios turísticos al exterior en cuotas de tarjetas de crédito, lo que sacó del mercado muchos consumidores que veían a ese mecanismo como la única forma de acceder a un pasaje aéreo.  

Otro factor a tener en cuenta es que, mientras los pasajes se encarecieron por una menor oferta y más impuestos (sumado al aumento del precio de los combustibles a nivel mundial), el poder adquisitivo de los salarios, medidos en dólares, se derrumbaron frente a un servicio que se cotiza en esa moneda.