Cómo la suba de tasas de interés afecta a Estados Unidos
Históricamente, los ciudadanos de Estados Unidos han estado acostumbrados a vivir con tasas de interés relativamente bajas, pero eso cambiará con el aumento de estas por parte de la Reserva Federal (Fed).
Por primera vez desde el 2018, la entidad monetaria intervino activamente para intentar controlar la inflación en Estados Unidos, fenómeno que se pensaba extinto en territorio estadounidense hace décadas.
Desde la Fed quieren hacer todo lo posible para que todo “vuelva a la normalidad”, es decir, que haya una inflación anual de entre el 1% y el 2%.
Si bien estas medidas pueden parecer muy positivas, ya que la inflación destruye los ahorros de las personas y su capacidad de compra, los ciudadanos estadounidenses más temprano que tarde van a ver cambios en su vida, desde las tarjetas de crédito hasta los préstamos personales o los préstamos hipotecarios.
En el caso particular de los préstamos renovables con tasas variables, estos se verán directamente afectados. No hay que olvidarse que lo que actualmente se cobra entre los bancos por los préstamos se halla en cero o casi cero. Esto quiere decir que los costos de endeudarse están en valores mínimos y seguirán relativamente bajos incluso si la Fed cumple su ruta.
“Hoy la Reserva Federal comienza el arduo y probablemente doloroso proceso de controlar la inflación reinante con aumentos de tipos de interés por primera vez en décadas. Lo que está en juego es mucho más alto que cualquier ciclo de aumento de tipos desde los años ochenta”, escribió Diane Swonk, economista jefe en la firma Grant Thornton LLP, desde la red social Twitter.
La idea de la Fed es bastante sencilla. Al hacer más costoso endeudarse, la demanda del dinero baja y por ende también la inflación. Cuando sale más caro pedir dinero prestado, menos personas compran autos o casas, los dos sectores que más se han encarecido, junto a los alimentos, y menos negocios disponen de la capacidad de expandirse o adquirir nueva maquinaria, lo que resulta en una menor demanda que, en teoría, baja los precios.

