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La economía que viene: todos miran a la crisis petrolera de los '70

Los analistas de Wall Street y los especialistas en los mercados de hidrocarburos no se ponen de acuerdo sobre qué esperar del precio del petróleo para los próximos meses y el bienio 2023-24. La crisis de los años 70 dejó algunas lecciones que bien podrían tenerse en cuenta para lo que se avecina.
Foto: Pexels
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Los expertos aún debaten sobre las perspectivas del precio del petróleo y descartan, como en el caso de Morgan Stanley y otros, un inminente repunte del oro negro mientras las condiciones macroeconómicas sigan siendo tan débiles y las preocupaciones sobre la demanda continúen pesando. Sin embargo, algunos desde la óptica de Wall Street, como AJ Bell, creen que si los precios se mantienen las acciones del sector tiene un potencial se suba. Lo cierto es que la situación del mercado de los hidrocarburos volvió a replantear la discusión sobre qué tipo de crisis es la que está atravesando el mundo. 

El petróleo que ha alcanzado este año niveles no vistos desde 2012 parece atrapado bajo los temores de recesión global. Los contratos del barril WTI y Brent llevan semanas moviéndose por debajo de los 90 y 100 dólares, respectivamente. Han retrocedido un 25% desde los máximos alcanzados en el primer semestre. Es que el escenario de una posible recesión, impulsada por la política monetaria contractiva de los principales bancos centrales del mundo, impactará en la demanda, mientras que la prolongación de la guerra en Ucrania y la política de la OPEP+ tensionarán aún más la oferta. Todo este cóctel revive ciertos paralelismos entre esta crisis del oro negro y la de inolvidable de 1973.

¿Pero hasta qué punto son comparables? , se interroga Jan Viebig, director de inversiones del legendario banco germano ODDO BHF: “Entonces y ahora, un conflicto regional desencadenó sanciones y se convirtió en una guerra económica mundial. Esa circunstancia provocó una drástica escasez de suministro energético, acompañada de una fuerte suba de los precios de la energía. En ambos casos, el aumento de los precios de la energía incrementó la inflación en EE.UU. y obligó a la FED a subir sustancialmente las tasas de interés. El resultado: estanflación, es decir alta inflación sin crecimiento”. 

Pero las similitudes, claro, no acaban ahí. “La inflación fue del 9,2% promedio durante la primera crisis del petróleo, y del 8,4% durante el conflicto de Ucrania hasta ahora. El crecimiento del PIB cayó del 5,7% en 1973 al -0,5% en 1974. Para 2022, el crecimiento se estima en un 1,5%, por debajo del 6% del año anterior”, señala Viebig.

Hay muchas semejanzas, pero también diferencias, aunque sutiles. Por ejemplo, en la década de los ‘70, la cotización de las acciones no reaccionó bien ante una situación tan extrema. “El S&P 500 solo volvió a su nivel anterior a la crisis después de 3 años. La pérdida máxima en ese momento fue de casi el 50%”, explica Viebig, al tiempo que señala que, desde la invasión rusa de Ucrania, el S&P 500 ha caído casi una cuarta parte hasta ahora.

 “Sin embargo, una diferencia clave es que la actual suba de los precios de la energía se está prolongando en el tiempo, ya que comenzó durante el pico de la crisis del Covid-19, en abril de 2020. La diferencia crucial es que la producción era mucho más intensiva en energía en ese momento: en comparación con la década de 1970, hoy solo se necesita la mitad de petróleo para producir el mismo rendimiento económico. Además, la situación de EE.UU. ha pasado de ser un importador neto de energía en los ‘70 a un exportador neto. Tampoco se puede soslayar el efecto que están teniendo los precios del gas natural en Europa, mucho más dependiente del suministro gasístico que EE.UU.”

La crisis, como muestran un gran número de indicadores, ya dejo su marca en las bolsas mundiales, pero Viebig cree que todavía es pronto para invertir más: “En siete de las ocho recesiones que se han producido en EE.UU. desde 1965, lo correcto fue volver hasta poco antes de que terminara la recesión. Todavía no hemos llegado a ese punto”. Sin embargo, tiene esperanza de que esta crisis no se extienda tanto en el tiempo. “Los años 70 han demostrado que los choques de oferta pueden durar más tiempo, porque, a diferencia de un choque de demanda, el Gobierno no puede hacer frente a un declive económico mediante una política fiscal expansiva o recortes de las tasas de interés, si lo hiciera, la inflación aumentaría aún más”.

Cabe recordar que la elevada inflación de los ‘70 no se moderó en EE.UU. hasta después de la segunda crisis del petróleo, cuando la FED, bajo la batuta del recordado de Paul Volcker, subió las tasas de interés a más del 20% a principios de los ‘80, sumergiendo a la economía en la recesión.

Para Viebig, unas subas de tasas de interés tan elevadas son impensables hoy en día, ya que los países están mucho más endeudados que a principios de los ‘70. Si el BCE subiera demasiado las tasas se avecinaría una segunda crisis del euro, al tiempo que dado el limitado margen de maniobra de los bancos centrales, especialmente en Europa, la fase de alta inflación podría durar más de lo que el mercado espera actualmente.