La demora de una medida del Gobierno nacional que alarma a las empresas
A medida que pasan los días, crece la preocupación entre las empresas por la demora en el funcionamiento a pleno del nuevo régimen de importación que comenzó a regir el lunes pasado.
Si bien el registro de inscripción está funcionando, todavía no se están autorizando ingresos de mercadería al ritmo que exige la demanda.
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Desde distintas industrias consultadas por MDZ reconocen que el mecanismo llevará días para que esté operativo correctamente, pero el problema se centra en que este cambio de reglas se produce en un momento en que las fábricas están sin stocks de insumos como consecuencia del cepo importador que se viene aplicando desde hace un largo tiempo.
“La situación es crítica. Veníamos corriendo de atrás con la aprobación de los permisos para importar y con la producción limitada por este tema. Ahora, se paró todo y eso nos deja sin insumos hasta no sabemos cuándo. No podemos mantener la producción en estas condiciones” advirtió el dueño de una empresa metalúrgica.
Nuevo régimen
El Gobierno nacional decidió dar de baja el mecanismo que se venía utilizando para administrar el comercio exterior, conocido como SIMI, y puso en marcha el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).
Desde el anuncio del cambio, hace dos semanas, hasta hoy, el ingreso de mercadería está prácticamente paralizado.
A esto se sumó que todas las solicitudes que estaban realizadas con el sistema anterior se dieron de baja y obligó a realizar un nuevo trámite, lo que implica más días perdidos en un momento de inventarios en rojo.
Esto está obligando a muchas industrias a suspender turnos de producción o bajar el ritmo de fabricación hasta que se restablezca el flujo de ingreso de mercadería. La preocupación es que si no se aceleran las aprobaciones, la parada de producción se irá generalizando.
Si bien la medida se anunció con el propósito de un mejor control de las importaciones, en el sector empresario se entiende como una forma de frenar los ingresos de mercadería ante la falta de divisas y mejorar el superávit comercial.
Desde hace meses se vienen anunciando permanentes cambios en las reglas de juego que buscan restringir las importaciones ante la falta de reservas del Banco Central.
Es cierto que en el conjunto de las operaciones hay maniobras de contrabando o, simplemente, para acceder a dólares al cambio oficial a través de importaciones fraguadas o por montos superiores a los reales.
Romper el chanchito
La brecha cambiaria alienta a que se produzcan este tipo de delitos ya que quienes lo concretan reciben dólares a $150 cuando al cambio financiero se paga $300.
“Nosotros cargamos las nuevas solicitudes de importación, pero no tenemos respuestas, Hay una incertidumbre absoluta sobre cómo va a funcionar. Es muy difícil trabajar así”, explicó a MDZ un importador de autos.
Uno de los cambios que se incorporaron ahora es que los importadores puedan traer mercadería utilizando dólares propios sin necesidad de recurrir al Banco Central. Esta operatoria tampoco está aceitada y, por el momento, no está permitiendo que se realicen operaciones.
En la práctica, lo que hará este mecanismo es, por un lado, quitarle presión al Estado por la demanda de dólares, pero implicará un aumento de los precios de los bienes ya que se estará importando a un valor de $300 y no de $150 como ahora.