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Guía práctica para invertir diversificadamente sin complicaciones

Al diversificar, los inversores podrán armar una estrategia más estable y sostenible con el paso del tiempo. Cada vez más, el conocido "no poner todos los huevos en la misma canasta" se transforma en un imperativo para obtener resultados positivos en el mundo de las finanzas.
Foto: Fuente: Pexels.
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Por Diego Matianich *

Al comenzar a invertir, muchos aficionados creen que hay que analizar los balances de una compañía y colocar una importante porción de dinero en sus acciones para incrementar el patrimonio a mediano plazo.

No obstante, esta estrategia, que en la teoría parece sensata, es muy riesgosa, ya que pueden existir miles de factores que atenten contra la correcta revalorización de los activos. Por este motivo, es importante diversificar adecuadamente, y sin muchas complicaciones.

La importancia de la diversificación

Básicamente, diversificar consiste en “no poner todos los huevos en la misma canasta”, ya que así evitaremos perderlos todos juntos si “la canasta” se cae.

En el ámbito bursátil, esto significa no colocar todo el dinero en una única inversión o tipo de inversión, para evitar sacrificar todo el capital si los precios se desploman, no nos pagan las deudas o surge cualquier otra clase de inconveniente.


Invertir diversificadamente ayudará a conseguir el éxito financiero a largo plazo. Fuente: Pexels.

Evidentemente, si hacemos un “all in” en acciones de una empresa con mucho potencial de crecimiento y efectivamente crece, como sucedió con Tesla o Apple en sus inicios, ganaremos mucho dinero, más que diversificando. No obstante, si esta compañía en cuestión quiebra, lo perderemos todo.

Inversores de alto prestigio y trayectoria en los mercados, como Warren Buffett, director ejecutivo de Berkshire Hathaway, suelen decir que la diversificación es la protección contra la ignorancia. Esto tiene sentido para un inversor de alta experiencia, pero no en sus comienzos.

Lo cierto es que nadie puede conocer el futuro con exactitud y la diversificación se convierte en la mejor herramienta del inversor. Al menos, un inversor que está dando sus primeros pasos.

Y para diversificar sin complicaciones, existen algunos vehículos financieros.
 

Hay varias maneras de diversificar de forma sencilla. Fuente: Pexels.

Los fondos de inversión

En primer lugar, existen los fondos comunes de inversión, también conocidos como fondos mutuos. En simples palabras, son alternativas que reúnen el capital de muchos inversores y lo gestionan profesionalmente en base a una serie de objetivos y necesidades comunes.

Su particularidad es que, si bien el precio de la cuotaparte (cada “porción” del fondo) se da a conocer día tras día por la administradora responsable, no fluctúa a cada segundo como sucede con las acciones, por ejemplo, lo que permite que los inversores más principiantes no se dejen llevar por la volatilidad diaria.

Actualmente, hay disponibles cientos de miles de fondos de inversión, ya que cada uno se enfoca en diferentes activos, perfiles de inversor, horizontes temporales, estrategias, etc. Por ejemplo, hay fondos de largo plazo que contienen acciones de todos los sectores y de todo el mundo, mientras que otros solo invierten en bonos de corto plazo para tener alta liquidez.

El atractivo de los fondos mutuos es que el inversor simplemente tiene que escoger un fondo, depositar el dinero y listo, su dinero ya estará “trabajando” para él. El gestor de portafolio será el encargado de comprar, vender, analizar y todo lo vinculado a la operatoria.

Cuando los mercados caen, la diversificación protege parcialmente. Fuente: Pexels.

Los fondos cotizados

Por otra parte, existen los llamados fondos cotizados (ETFs, por su sigla en inglés), que son considerados la mezcla entre un fondo común de inversión y una acción.

Se asemejan con un fondo común de inversión porque están compuestos por una serie de activos que dan forma a su evolución. A su vez, se comparan con una acción debido a que cotizan en el mercado secundario como la renta variable.

Cuando los mercados están abiertos, los inversores y operadores pueden comprar y vender ETFs cuantas veces quieran, aprovechando la volatilidad para encontrar mejores puntos de entrada y salida.

Dentro de este grupo de vehículos financieros, también están los fondos indexados, que replican el comportamiento de un determinado índice, como el S&P 500, el Nasdaq 100, el Dow Jones, el Russell 2000, entre muchos otros.

El propio Buffett aconseja invertir en un fondo indexado al S&P500 si no somos capaces (al menos al principio) de elegir acciones por nuestra cuenta.

Para el magnate, si un inversor compra un fondo indexado de bajo costo de forma periódica y no vende cuando las noticias son malas y las acciones están bajando, sus retornos a largo plazo serán, “sin duda, satisfactorios”. “De hecho, ese inversor batirá a la mayoría de gestores profesionales y fondos”, sentenció en una de sus tantas conferencias para accionistas.

La confianza en un ETF del S&P 500 por parte de Buffett es tal que él sigue sus propios consejos. “En mi testamento, he dejado instrucciones de que el dinero que reciba mi mujer se invierta el 10% en bonos americanos de corto plazo y el 90% en un fondo índice del S&P 500 de bajo costo”, comentó.

El legendario inversor Warren Buffett recomienda diversificar. Fuente: Forbes.

En busca del equilibrio

El atractivo de los fondos, tanto mutuos como cotizados, es que permiten acceder a una gran cartera de activos financieros de manera diversificada pero sencilla, tanto de renta fija como de renta variable, incluyendo materias primas.

De esta forma, un inversor puede en pocos movimientos tener un portafolio dividido en partes iguales entre acciones y bonos, y a su vez entre numerosas acciones y bonos para reducir el riesgo propio de cada activo.

Según el perfil de inversor, el horizonte temporal y los objetivos de cada uno, la cartera tendrá una mayor ponderación en renta fija o renta variable, de corto plazo o de largo plazo, enfocada en activos de crecimiento o de valor y un largo etcétera.

La idea es aprovechar las ventajas de accesibilidad y diversificación de los fondos para construir una estrategia que sea compatible con nuestras metas para proteger e incrementar el capital en el largo plazo.

Hay que armar una cartera que esté dividida entre diferentes clases de activos. Fuente: Pexels.

Mercados y geografía

Asimismo, para diversificar adecuadamente, también es importante prestarle atención a la localización geográfica de cada índice o grupo de activos financieros. En las últimas décadas, los mercados estadounidenses batieron toda clase de récord, pero nadie sabe si en el futuro sucederá lo mismo.

Por este motivo, los inversores también deberían considerar a los fondos de mercados emergentes, Europa, Asia, etc. Siempre ponderando de acuerdo a los objetivos y necesidades planteados.

Como se mencionó al principio, hacer un “all in” en acciones de una empresa en la que confiamos puede ser muy tentador, pero también riesgoso. Por lo tanto, lo más inteligente será diversificar entre diferentes activos, y los fondos de inversión y cotizados permitirán hacerlo de una manera muy práctica y sencilla.

Diego Matianich es jefe de Investigación en Inversor Global, editor del newsletter Mercado en 5 Minutos y principal colaborador de Plan de Retiro Soñado y Super Acciones Millonarias.