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Un crecimiento del 2,5% para Argentina

Las últimas perspectivas de la OCDE para Argentina mejoran sustancialmente las anteriores cifras. Si el organismo internacional consideraba que el país iba a crecer tan sólo el 1,9 por ciento durante el 2022, el último informe mejoraba este número hasta el 2,5%.

Aunque en el terreno político la situación se ha complicado para el Gobierno al haber rechazado el nuevo Congreso electo el Presupuesto del Gabinete del presidente Alberto Fernández para el año que viene, en el terreno económico la situación parece mejorar para el país dado que las últimas perspectivas de la OCDE para Argentina en el año que acaba de comenzar mejoran sustancialmente las anteriores cifras. Si el organismo internacional consideraba que el país iba a crecer tan sólo el 1,9 por ciento durante el 2022, el último informe mejoraba este número hasta el 2,5%.

A pesar de ello la situación dista mucho de ser ideal dado que existen múltiples factores que influyen en la economía argentina, algunos de los cuales no están en absoluto bajo el control de las autoridades del país.

¿La locomotora brasileña está gripada?

Y es que al igual que ocurre con las economías de la Eurozona con Alemania, las economías iberoamericanas se encuentran fuertemente influenciadas por el comportamiento de la economía brasileña, la cual en este momento no se encuentra en las mejores condiciones.

A mediados del mes de diciembre pasado el Banco Central del gigante Iberoamericano rebajó las previsiones de crecimiento tanto para el año recién finalizado como para el año en curso siendo las del 2022 las que más se resienten con respecto de los anteriores informes, dado que estas han pasado de un modesto 2,1 por ciento a un pobre 1 por ciento, aunque ya sólo con el crecimiento del 2021 se considera que el país carioca ha recuperado el PIB anterior a la pandemia, aunque a nivel de la economía de la ciudadanía la recuperación no ha sido tan rápida, no sólo en Brasil, sino en toda la región.

Un cuarto de los empleos no se han recuperado

Un estudio realizado a medias entre el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y el Banco Mundial, y basado en exhaustivas entrevistas telefónicas a ochocientos ciudadanos iberoamericanos mayores de edad reveló que una cuarta parte de los mismos se encuentran en situación de desempleo pero que tenían trabajo cuando la pandemia se desató y que todavía no han logrado revertir su situación encontrando un nuevo empleo o recuperando el anterior, lo que da fé del hecho de que parte del tejido económico se ha perdido definitivamente durante los confinamientos, y no volverá por el simple hecho de que las restricciones se suavicen.

Adicionalmente a los informes sobre el desempleo, el Banco Mundial también ha elaborado un informe en el que se explora cómo la pandemia ha afectado al empleo que no se ha perdido en el área de Iberoamérica y el Caribe, sacando entre otras conclusiones que el porcentaje de empleo formal se ha estancado y que el proceso de desindustrialización se ha acelerado.

El efecto de la pandemia en las inversiones

Pero la pandemia no sólo ha afectado al empleo o a la economía con mayúsculas, dado que como mínimo también ha cambiado la forma de invertir en los instrumentos más cotizados, como ocurre por ejemplo en las plataformas de trading online como Plus500, en las cuales las criptomonedas y las acciones de empresas tecnológicas han ganado una gran popularidad durante la pandemia, sin duda porque estos mismos instrumentos han adquirido un gran interés para los inversores por los buenos comportamientos que han experimentado durante los últimos meses, a pesar de que también son activos que implican un considerable nivel de riesgo para el inversor, no sólo por su volatilidad intrínseca, sino también por las distintas formas de invertir con los mismos, como sucede en el trading online al operar apalancado.

La presente pandemia ha visto como el mercado de las criptomonedas batía sucesivos récords superando primero el billón y después los dos billones de dólares de capitalización total, y cómo empresas como Tesla, que hasta hace no muchos años eran más un promesa que una realidad, vale más que varias de las más importantes compañías automovilísticas de todos los tiempos y está muy bien situada para liderar en los próximos tiempos un mercado con un futuro aparentemente tan brillante como el de los coches eléctricos y los coches autónomos.