Acuerdo con el FMI: Alberto Fernández tomó una decisión determinante

Acuerdo con el FMI: Alberto Fernández tomó una decisión determinante

Se lo comunicó ayer a Martín Guzmán. El presidente le dijo a su ministro "te tocan a vos y me tocan a mi". Se retomarán las negociaciones con el organismo. Aún no hay posición desde el kirchnerismo.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

La decisión de Estado está a punto de tomarse. O al menos Alberto Fernández está convencido de dar el paso. El presidente le comunicó ayer a Martín Guzmán que retome y acelere las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para definir los lineamientos básicos y faltantes del acuerdo de Facilidades Extendidas que el país y el organismo que maneja Kristalina Georgieva vienen discutiendo desde noviembre del año pasado. Y que en febrero estuvo a punto de definirse.

El presidente argentino le dio la orden a su ministro de Economía para que avance así en uno de los mayores interrogantes que surgieron luego de la derrota del oficialismo en las PASO del domingo, y sobre el que los mercados rápidamente requerían definiciones. Hasta ayer no se tenía conocimiento sobre si el tema fue también consensuado con el kirchnerismo, pero sí sabe Alberto Fernández que Sergio Massa (la tercera pata del oficialismo) acepta lo actuado hasta aquí y apoya la aceleración de las negociaciones y la necesidad de cerrar este capítulo.

Fernández, además de ratificar a su ministro de Economía, le dijo concretamente que "te tocan a vos y me tocan a mí". Directo y concreto. Y le dio vía libre para que avance en el principal proyecto que Guzmán tiene en su escritorio, quizá como cierre de su gestión.

 

En líneas generales, del Facilidades Extendidas sólo restan discutir (algo nada fácil por cierto), las metas fiscales, cambiarias y monetarias que el país deberá desandar entre el 2022 y el 2026; año en el que deberá comenzar a cumplirse con los pagos al organismo que hoy maneja Kristalina Georgieva.

El presidente y la vicepresidenta tendrán que decidir si le dan la orden al ministro de Economía para avanzar con las negociaciones finales para que el acuerdo pueda cerrarse, firmarse la Carta de Intención, pasar el tema al Congreso Nacional (las autoridades locales) y al directorio del Fondo (los encargados del caso argentino) y finalmente, si el board del Fondo da el visto bueno, cerrar toda la historia que comenzó en octubre de 2020 con un apretón de manos.

Desde el Ejecutivo se busca que los tiempos se aceleren. Hay 1.800 millones de razones para que eso ocurra. Ese es el dinero en dólares que el país le debe pagar al FMI el 30 de diciembre por el segundo pago del Stand By correspondientes al cronograma 2021 del acuerdo firmado por Mauricio Macri en 2018; y que Guzmán, el presidente del Banco Central y el resto del Gabinete Económico quieren mantener dentro de las reservas líquidas para ejecutar política fiscal y cambiaria en el próximo ejercicio.

Desde el "ala política electoral", más cercana al kirchnerismo puro y duro, aún no hay una decisión tomada sobre la velocidad de anuncio del acuerdo con el FMI; ante las especulaciones (lógicas) sobre la conveniencia electoral de presentar en sociedad un acuerdo con el organismo financiero de semejantes dimensiones económicas para el país. Los defensores de la firma rápida aseguran que una presentación del Facilidades Extendidas antes de noviembre, con una buena estrategia comunicacional, no le haría perder votos al oficialismo; ya que el núcleo duro de sus votantes lo haría cualquiera sea la situación general de la negociación de la deuda externa. Y que un acuerdo final no impactará en la voluntad de acompañamiento de los candidatos oficialistas, aunque se trate de una capítulo duro de aceptar para el paladar kirchnerista.

Otras fuentes del costado más político dudan del efecto neutro del anuncio, y creen que aún hay una línea delgada de aceptación popular ante las elecciones, que podría mostrarse reacia a aceptar el Facilidades Extendidas en los términos en que se negocia. La decisión final la tomarán Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, luego de escuchar las posiciones de Sergio Massa, Martín Guzmán, Máximo Kirchner, Axel Kicillof y algún que otro autorizado a opinar que sea citado oportunamente.

Sobre los términos del acuerdo, no habrá novedades a lo que ya este diario anunció el 23 de agosto pasado. Será a 10 años, con una tasa preferencial de 1,05% y con una cláusula especial que si existieran en el futuro mejores condiciones de pago que las que impone un clásico Facilidades Extendidas, automáticamente Argentina podría acceder a esos beneficios. Las inspecciones vinculadas al artículo IV serán espaciadas (dos veces por año), no invasivas y discretas. El país comenzará a pagar 4,5 años después de firmado y el Gobierno se compromete a llegar a un equilibrio fiscal antes de comenzar a concretar esas liquidaciones.

El principal éxito del ministro de Economía y su gente en las negociaciones, fue lograr que al país no se computen las tasas de interés sancionatorias que se le ejecutan a los estados incumplidores. Se le aplicarán al país una tasa de 1,05%, una reducción sustancial ante el 4,05% que hubieran correspondido. Esto implica una reducción de entre U$S9.000 y U$S10.000 millones en todo el tiempo del acuerdo en los 10 años de vigencia del Facilidades Extendidas. Será el principal beneficio que se le aplicará al país, y fue negociado, además de Guzmán, por el propio Alberto Fernández ante los principales líderes mundiales con los que se reunió desde febrero de este año. Pero fueron las últimas reuniones directas con enviados del Gobierno de Joe Biden las que destrabaron definitivamente la alternativa. Sin el voto positivo de EE.UU. y su 17% de acciones en el board, hubiera sido imposible cualquier modificación especial del Facilidades Extendidas clásico.

En el haber de los negociadores también se podrá anotar la posibilidad de extender el tiempo sin liquidaciones a los 4,5 años después de haberse aprobado el acuerdo en el board. Si se cerrara antes de diciembre un acuerdo del tipo hoy vigente, debería comenzar a liquidar capital a los 4,5 años de firmado; lo que implica que los primeros pagos serían en el segundo semestre del 2026. Pero además, si Argentina cumpliera con los compromisos firmados de metas y objetivos, ese dinero a liquidar podría ser renegociado con lo que en concreto no habría que realizar desembolsos si la currícula monetaria, financiera y fiscal se lograra.

Donde no hubo posibilidades de discusión, es en el cierre del acuerdo a 10 años. Si bien Guzmán y su equipo lo expuso en algunas de las múltiples reuniones mantenidas con los negociadores del FMI, las respuestas tanto desde el organismo como en los países miembros del board (no sólo EE.UU.), fueron terminantes: no hay posibilidades de más tiempos que una década. Si bien se reconoce tanto en Buenos Aires como en Washington que la alternativa de un cambio del estatuto del FMI para aplicar tiempos mayores fue estudiada y discutida; estos cambios demandarán más tiempo de debate; y serán imposibles de aplicar para la negociación argentina. Lo que sí se podrá incluir, tal como adelantó este diario, es que en el momento de aprobarse esos cambios, en el Facilidades Extendidas firmado por la Argentina se incluya automáticamente la extensión de los pagos.

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