El punto intermedio entre invertir de manera activa y pasiva

El punto intermedio entre invertir de manera activa y pasiva

Los fondos cotizados permitirán invertir de manera exitosa aprovechando las ventajas de la inversión activa y la inversión pasiva.

Inversor Global

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Por Gonzalo Andrés Castillo (@gzcasti)

Según el perfil del inversor, se deberá optar por una estrategia de inversión pasiva o una estrategia de inversión activa. Mientras que el primer caso servirá para cualquier persona con una visión de muy largo plazo y poco tiempo para prestarle atención a los movimientos del mercado, el segundo permitirá obtener retornos en un menor tiempo, a cambio de asumir un mayor riesgo.

Afortunadamente, gracias a los ETFs, estas dos filosofías de inversión se pueden combinar a la perfección para obtener la mejor relación rentabilidad-riesgo-tiempo.

Qué son los ETFs

En primer lugar, es importante conocer qué es exactamente un ETF o Exchange-Traded Fund. Estos instrumentos financieros actúan, en simples palabras, como la mezcla entre un fondo común de inversión y una acción.

Se asemeja con un fondo de inversión ya que la evolución, es decir, el movimiento de su precio, depende de un activo o serie de activos, como pueden ser acciones tecnológicas, materias primas, bonos del tesoro, etc.

A su vez, se dice que los ETFs se parecen a las acciones ya que, al igual que estas, pueden ser negociadas en el mercado secundario de manera rápida, sencilla y económica.

Un fondo cotizado para cada escenario

El principal atractivo de los fondos cotizados es que permiten replicar el comportamiento de diversos índices accionarios globales, como, por ejemplo, el S&P 500 (SPY) o el Nasdaq 100 (QQQ), entre otros.

Además, también se puede invertir a través de los ETFs en índices sectoriales como el financiero, el farmacéutico, el sector de consumo e incluso en el mercado de bonos.

Gracias a esta cualidad, es posible combinar la gestión de inversión pasiva con la activa, dependiendo del escenario macroeconómico y el horizonte temporal.

Por ejemplo, si se cree que el panorama mundial está favoreciendo a las compañías farmacéuticas, entonces es posible comprar un ETF que emule su evolución. De esta forma, se estaría siendo activo ya que se requiere de un cierto análisis previo y de una operatoria de compraventa, pero también se estaría tomando una posición algo pasiva ya que no hay que escoger empresas individualmente y el horizonte temporal es más extenso.

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