Menos es más: la filosofía de vida para crecer financieramente
Al momento de pensar en crecer financieramente, a través del ahorro y la inversión, es importante tener en cuenta que no siempre conviene realizar muchas acciones, seguir diversas técnicas y comprar numerosos activos, sino que hay que aprender a enfocarse en lo que realmente funciona, aplicando la filosofía de vida “menos es más”.
No gastar innecesariamente
Si bien muchas personas tienen la tentación de consumir de manera impulsiva bienes y servicios que solo podrán satisfacer deseos de corto plazo, hay que tener en cuenta que parte de la clave del crecimiento financiero a través del ahorro se encuentra en llevar una vida austera, con pocos lujos.
Existen diversas formas de crear un hábito de ahorro y eliminar la mala costumbre de derrochar dinero, desde el método del salario estable, hasta el reto del 80/20. Sea cual sea la elección, lo que importa es saber que no hace falta tener una vida repleta de lujos y accesorios del más alto nivel para ser felices. Nuevamente: menos es más.
Invertir en activos de calidad
Por otro lado, al momento de invertir para que los ahorros se potencien, también hay que entender que la calidad de los activos se encuentra por encima de la cantidad. Por ejemplo, tener una cartera de inversión con cientos de diferentes acciones será una táctica menos eficaz que tener un portafolio con solo algunas empresas del más alto nivel.
Si bien armar una estrategia de inversión dependerá del perfil de inversor y del horizonte temporal, lo cierto es que, para la gran mayoría, la cual busca hacer crecer su capital con el paso del tiempo, la filosofía “menos es más” se puede aplicar a la perfección comprando un ETF que replique el comportamiento de todo el mercado.
Siguiendo esta técnica, a lo largo de los años, se ha conseguido un rendimiento anual promedio de más del 10% en dólares, una cifra que se encuentra casi cinco veces por encima de la inflación anual de Estados Unidos.
Aunque parece extremadamente sencilla esta forma de vivir económicamente, no muchas personas son capaces de consumir poco e invertir sensatamente de manera sencilla, ya que se dejan llevar por el consumismo y operan en los mercados financieros de manera excesiva apuntando a una “ganancia de corto plazo” que nunca llegará.

