Cartellone promete terminar Río Turbio si compra Isolux
El grupo Cartellone se hará cargo de los activos de la española Isolux en la Argentina si así lo aprueba la Justicia y entre las obras inconclusas que asumirá se cuenta la finalización de la Central Térmica de Río Turbio, lo que demandará una inversión de 220 millones de dólares.
La obra energética es centro de una amplia investigación judicial por la supuesta malversación de fondos públicos durante el gobierno de Cristina Kirchner y la gestión del ex ministro de Planificación Julio De Vido, en el cual se gastaron 1.630 millones de dólares para la construcción de una central térmica de 250Mw que está inconclusa.
En el sector energético se estima que una obra de similares características no debería costar más de 700 millones de dólares, lo que refleja los sobrecostos en que incurrió la obra.
Desde el Gobierno se está al tanto del interés de Cartellone por adquirir los activos de la empresa española que se encuentra en un proceso de convocatoria de acreedores bajo la tutela de un administrador judicial, el que desarrolló en los últimos tres meses un proceso de data room para ofrecer los negocios que tienen en la Argentina.
Además de las numerosas obras energéticas y civiles que culminó en los últimos años, Isolux dejó abiertos trabajos que van desde la construcción de Paseo del Bajo, obras licitadas por la Dirección Nacional de Vialidad, la construcción de la obra civil del reactor Carem25, y la usina que funcionará a carbón en el sur santacruceño.
En el caso de la central térmica, el Gobierno espera que antes de fin de año Cartellone -cuando sea habilitada por la justicia a concretar la compra- comience las obras para la puesta en marcha de las dos turbinas de generación eléctrica, lo que demandará una inversión de 220 millones de dólares con plazos de ejecución de 10 y 18 meses para cada módulo.
"Lo que compra Cartellone es un contrato pero el dueño de la instalación sigue siendo el Estado", explicó una fuente gubernamental a la agencia Télam, al proyectar que a finales de 2018 la usina podría estar funcionando al 50 por ciento de capacidad, y para el segundo semestre de 2019 con toda su potencial proyectada.
Pero al mismo tiempo, para alimentar a la usina, desde el Ministerio de Energía se asegura que el Yacimiento Carbonífero de Río Turbio ya está en condiciones de producir 600.000 toneladas anuales, lo necesario para abastecer el funcionamiento del primer módulo de la central.
Como a la obra le faltan al menos 10 meses de trabajos y el yacimiento tiene una capacidad de almacenamiento de unas 100.000 toneladas, se analiza como alternativa la exportación temporal a Chile para dar viabilidad a la producción de carbón.
En la cartera energética se confiaba en que "si la operación logra ser rentable se podrá avanzar en un plan para alcanzar una producción 1,1 millones de toneladas de carbón para cuando esté operable el segundo de los módulos de la usina".
Pero el yacimiento también enfrenta sus problemas propios, ya que no sólo la empresa YCRT hoy intervenida aún no tiene una definición jurídica -la que se definiría antes de fin de año- sino que el Gobierno denunció los convenios colectivos y considera que para poder operar de una manera satisfactoria debería contar con una dotación de 1.450 personas, es decir muy inferior a las 2.770 que integran la actual planta de trabajo.
Para avanzar en la resolución de ese tema, el Gobierno tiene abierta una propuesta de retiro anticipado y prevé ofrecer a los trabajadores de la mina continuar sus tareas en las obras de construcción de la represa hidroeléctrica Cóndor Cliff, ubicada a unos 300 kilómetros del yacimiento.

