El arquero atajó el penal; replanteo en las duchas para el segundo tiempo
Lo que pasó
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El arquero atajó el penal
Los seguidores fieles de esta columna saben seguir la historia. El gobierno venía jugando mal y perdiendo dos a uno al final del primer tiempo, de un teórico primer tiempo de un partido de 180 minutos. El manejo de la situación económica del primer año de gestión de Mauricio Macri arrojaba un primer tanto en la salida del cepo, pero dos importantes goles en contra con la persistencia de la recesión y la inflación proyectada de 40% para este año. Para peor había penal en contra al final del tiempo, con el muy mal manejo (casi autogol) que hizo el Ejecutivo en el tema Ganancias. Penal para el equipo contrario, que amenazaba con sentenciar el 3 a 1 para este primer tiempo. Sin embargo, y casi sorpresivamente, el gobierno atajó el panal y el espíritu deportivo renació. Fue cuando con una jugada más política que económica, el macrismo logró encolumnar a 7 gobernadores opositores, pocos pero suficientes, para que presionen a los senadores justicialistas para que acepten frenar la votación prevista para el miércoles pasado en el polémico proyecto de Ganancias que ya había obtenido media sanción en el senado.
Antes había habido un movimiento político notable del gobierno nacional: les había asegurado que Macri no vetaría la ley, y que las consecuencias fiscales serían compartidas por el Ejecutivo y las provincias. Finalmente la presión trajo resultados, y en un clásico movimiento peronista el senador Miguel Angel Pichetto hizo fracasar el tratamiento en comisión bajo la promesa de recibir en el corto plazo una propuesta oficial superadora de la original que defendió el ministro Alfonso Prat Gay en Diputados. No le fue fácil al histórico legislador justicialista. La suspensión del tratamiento le valió la protesta de los senadores más cercanos al kirchnerismo, que clamaban por la aprobación del proyecto tal cual fue aprobado en Diputados, y que incluía una adenda del diputado Axel Kicillof, en la cual se reconocía que el cálculo fiscal que se había aprobado tenía errores importantes. Errores que llegaban a los 30.000 millones de pesos, y que elevaban en costo final del proyecto a casi $100.000 millones. Para la AFIP el costo es aún mayor y el número se ubica por encima de los $ 132.000 millones para el 2017.
Lo que pasa
La siempre útil comisión interdisciplinaria
El gobierno tiene ahora algo de tiempo para pensar como encarar la nueva etapa del proyecto de Ganancias. La idea, hasta ahora, es básica. Llamar a todos los sectores involucrados, a escuchar sus ideas, propuestas y reflexiones en una suerte de comisión interdisciplinaria; anotar los pedidos, y llevar esas inquietudes al laboratorio para luego diseñar un proyecto de ley que represente la mayor parte de los intereses en pugna. Para esto, obviamente, se necesitará tiempo. Semanas, quizá meses. En otras palabras, cronológicamente, el nuevo proyecto oficial de Ganancias sería presentado en sociedad en algún momento del primer trimestre del año próximo. Mientras tanto, la actividad del Congreso se clausuraría y el tema iría a dormir la siesta estival de la política argentina. Atento a la estrategia, los senadores justicialistas que le dieron tiempo al gobierno para encontrar una salida política a la encrucijada de Ganancias, alertaron que no aceptarán la intención cronológica de dormir el tema y que, si no hay novedades, la última semana de diciembre convertirán en ley el proyecto de Diputados. Se dicen a sí mismos los propios senadores justicialistas, que Macri nunca podrá "pasarlos" con esta estrategia de adormecer el debate y terminar cajonénadolo. "A nosotros, los creadores de la -comisión bicameral-, nos quiere pasar", reflexionaba el jueves uno de los legisladores con poder negociador. Lo cierto es que los senadores esperan novedades para el próximo martes por la tarde; y, si no las hubiera, están dispuesto a recrear la comisión de presupuesto de la Cámara Alta, para, con otros miembros, hacer que el Frankestein que aprobó Diputados se convierta en ley antes de fin de año.
Lo que pasará
Replanteo en las duchas, reprensando el segundo tiempo
El equipo ahora está casi camino a las duchas y sólo tiene que cerrar los últimos minutos de juego del primer tiempo, para repensar como encarará el próximo ejercicio; que, para disgusto de cualquier economista fiscalista, es además año electoral. Ergo, poco friendly para ajustes. La idea es que cuando comience el segundo tiempo, haya la suficiente batería de medidas en carpeta como para que la actividad económica, ahora sí, de señales de vida y que la confianza en que el primer semestre del 2017 será de recuperación sea viva. Para esto, piensan en el Ejecutivo, el macrismo tendrá unos meses de tranquilidad en lo que se espera sea un verano apacible en cuanto a las sorpresas económicas. Por las dudas el Presidente ordenó que las vacaciones de los funcionarios más importantes (todos los integrantes del gabinete económico lo son), estén en un radio cercano y a tiro de llamada del jefe de Estado. Finalmente, para mediados de febrero, como mucho, todos deben estar el pie del cañón comenzando a explicar y publicitar lo que se esperan sean meses de buenas noticias de crecimiento económico. Se tiene fe el oficialismo. Por ahora no hay plan B a esta visión optimista de la realidad del 2017.


