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Sin inflación y desorden no habría “dietazo”

El aumento es básicamente un problema ético, porque desde lo económico es comprensible.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

 Que los legisladores se hayan aumentado un 35% no es sólo un problema ético sino también un problema económico, aunque el impacto en las cuentas generales sea mínimo. Porque es el reflejo de todos los aumentos que hay detrás de él, en el fondo de los cuales está la inflación.

Los diputados y senadores tienen derecho a decir que su aumento es nada más que el acompañamiento del de los otros estatales. Desde el punto de vista de las cuentas públicas es así. Si se aumentan unos, ¿por qué no deberían aumentarse los otros, si todos padecen la inflación? La discusión sobre el aspecto ético puede ser eterna, pero desde la perspectiva económica, en lo que hace al aumento en sí, es difícil de atacar.

El problema real, igual que en muchas otras cosas, es la inflación. Ahí está la madre de todas las excusas. La inflación es la que habilita las negociaciones, los aprietes y, al final del camino, que los que más ganan se aumenten y traten de silbar para otro lado. La inflación es tan corrosiva que hasta el propio gobierno que la genera no duda en mentir sobre ella.

Para colmo hay otra cosa que añade desorden, y es la propia situación de Mendoza, en donde el gobierno afrontó su último año concediendo todo con tal de no tener problemas (y de tratar de ganar las elecciones). Las cuentas públicas ya mostraban sus costuras e igualmente otorgó un generoso 35% de aumento para todos y todas, mientras el hetorodoxo Kiciloff las pisó en el 27% con los sindicatos amigos.

Así que aquí hay una mezcla de elementos, que conviene desbrozar para afrontar las cosas con claridad. Si no hubiera inflación alta y un Estado desordenado, este aumento hubiera sido imposible para los legisladores. Pero hay de las dos cosas, y entonces, desde el punto de vista económico, tienen justificación. En cuanto a lo ético, dependerá de nosotros exigirles que nos demuestren que se están ganando su buenísimo sueldo, ya sean de izquierda o de derecha, nacionales o cipayos, oficialistas u opositores.