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Productores de duraznos también están en crisis

Desde la Asociación que los nuclea, se insta a los productores a no malvender su fruta. El precio a recibir no puede ser inferior a $ 4,60 por kilo de durazno de primera. Granizo, maduración anticipada y falta de ayuda por parte de la provincia, condicionan al sector.

 La Asociación de Productores de Duraznos de Industria de Mendoza está en estado de alerta y como primera medida, aconseja a sus representados no malvender su producción, dado que la oferta de fruta de la temporada 2014-2015 apta para la elaboración de mitades, es sensiblemente menor que la inicialmente estimada en el Pronóstico de Cosecha difundido a comienzos de diciembre pasado.

Esa merma en la disponibilidad de fruta de primera (que supera el 22% del estimado para este año, y se ubica en torno al 35% por debajo de un año normal) se ha debido, fundamentalmente, al deterioro de la calidad de buena parte de esa producción que, habiendo sido cosechada, no pudo ingresar al circuito de mitades porque la capacidad de proceso de la industria quedó saturada a poco de iniciarse la recolección de los frutos.

Carlos Quinteros, presidente de Asociación de Productores de Duraznos de Industria de Mendoza señaló a MDZ que la industria no indicó un precio para esta temporada y al no tener referencial de precio “debemos dar un indicio para que haya un parámetro”.

“Si no hay un fideicomiso como se hizo hasta 2013 que consensuaba precio con la industria pasan estas cosas”, se quejó Quinteros quien señaló que si bien se reunieron con autoridades provinciales “el fidecomiso es un tema del estado provincial, no pueden sacar 500 millones para el vino, qué vamos a pretender nosotros, es un tema de plata”, se resignó.

“Pedimos ayuda pero la respuesta fue que por el momento no había posibilidades y que lo más grave y urgente era el área vitivinícola”, recordó Quinteros.

Un gran desajuste

Esta situación se dio, fundamentalmente, por el inesperado adelantamiento de la fecha de inicio de cosecha. Normalmente, la cosecha comienza en el Este y en el Sur de la provincia -con la variedad Pavía- entre el 20 y el 22 de diciembre, y este año arrancó el 15 de diciembre. En el Valle de Uco, donde normalmente inicia el 5 de enero, se empezó a cosechar el 20 de diciembre.

Es que, los diagnósticos técnico-agronómicos indican que las alteraciones fisiológicas sufridas por las plantas a raíz de las fuertes heladas de la primavera de 2013, y las altas temperaturas registradas en diciembre de 2014, provocaron la maduración anticipada de los frutos, en no menos de diez días respecto de una temporada normal.

Esto derivó en una superposición de maduración de distintas variedades, lo que alteró los programas habituales de cosecha y, consecuentemente, de recepción de materia prima por parte de la industria, que se vio desbordada.

A ello se sumó que el tiempo de actividad del sector elaborador se vio sensiblemente disminuido durante la segunda quincena de diciembre, por nutrido calendario de feriados nacionales.

Mala interpretación

El trabajo a pleno de las plantas industriales (al menos durante los días laborables) pudo haber inducido a pensar, en los inicios de la temporada, que la oferta de fruta de primera era muy importante.

Pero la realidad no es esa. Porque la industria, que normalmente termina de ajustar sus sistemas para operar a pleno, recién hacia el 5 de enero, no pudo sostener el ritmo y dejó de recibir materia prima hasta terminar procesar lo ya ingresado.

Los números hablan

Para ponerlo en números, vale la pena repasar algunos datos. Cabe recordar que el Pronóstico de Cosecha difundido a principios de diciembre último por el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de Mendoza, estimaba un volumen total de producción de durazno para industria cercano a los 140 millones de kilos. Cada temporada se destina, normalmente, el 60% a la elaboración de mitades y el 40% a pulpa. De manera que, tomando ese número inicial, cabía suponer que este año íbamos a tener unos 56 millones de kilos para molienda y alrededor de 84 millones de kilos para mitades.

A este último número habría que restarle un 10% por el daño de granizo en el Valle de Uco, por lo que la oferta de fruta de primera bajaría a poco más de 75 millones, y la de pulpa se situaría cerca de los 65 millones de kilos.

Pero hay que considerar, además, unos 10 millones de kilos de duraznos afectados por sobremaduración, que pasan a engrosar el volumen derivado a pulpa, para llevarlo a los 75 millones de kilos, y dejarán este año a la oferta de fruta para mitades, en unos escasos 65 millones de kilos.

Oferta muy acotada

Esto implica que la oferta de duraznos de primera terminará siendo un 22,6 % menos que lo para este año; y un 35% menos que un año normal (cuando, sobre una producción total que puede rondar los 180 millones de kilos, se destinan alrededor de 100 millones de kilos a la elaboración de mitades).

Hay que tener en cuenta que, en diez días más (dos semanas antes que lo normal) habrá terminado el grueso de la cosecha; quedarán sólo variedades tardías -que aportan una parte mínima a la producción anual- y, con esta oferta notoriamente acotada, la industria no podrá completar sus programas de elaboración.

“Ahora hubo una falla que tiene que ver con la maduración de la planta ya que casi todas las variedades fueron madurando en forma conjunta y la granizada además empeoró el panorama”, enumeró Quinteros a este medio y recordó que “los feriados de diciembre también hacían que no haya mano de obra para cosechar”.

Considerando entonces que la oferta final de durazno para la industria de mitades no superará este año el 65% de la de un año normal, y teniendo en cuenta que los costos de producción primaria se han mantenido crecientes desde la campaña anterior, a Asociación de Productores de Duraznos para Industria de Mendoza recomienda a sus representados no malvender su producción, y no cerrar operaciones por debajo de los $ 4,60 por kilo de durazno de primera.

Clarisa Ercolano