Mendoza: que no pase con el petróleo lo de la minería
En tiempos electorales, la discusión en torno al petróleo y gas no convencional y la técnica del “fracking” o fractura hidráulica como método de extracción amenaza con convertirse en la nueva 7722, la ley que prohibió la minería metalífera en Mendoza y cerró el paso a este tipo de inversiones.
La técnica consiste en la perforación a mucha más profundidad, se llega en promedio a 2.500 a 3.000 metros bajo la tierra (pero hay pozos de hasta 4.500 metros), y en la inyección de agua con arena a alta presión para romper la roca, que es nada permeable en comparación a un pozo tradicional, y extraer el gas o el petróleo allí alojado. Junto con el agua (95%) y la arena (4,5%), se inyectan químicos (de 0,5% a 0,7% del total) que permiten el proceso y que funcionan como gelificantes, antibacteriales o simple lubricantes, informan desde el Instituto Argentina del Gas y el Petróleo (IAPG).
El subsuelo de Mendoza integra junto con el de Neuquén y Río Negro la formación Vaca Muerta y el temor a contaminación agitó a ambientalistas y a asambleas por el agua a movilizarse y a intentar frenar el uso de esta técnica en la explotación de hidrocarburos no convencionales. Las mismas que se movilizaron durante el gobierno de Julio Cobos y lograron la sanción de la ley 7722 que prohibió el uso de cianuro y la minería metalífera en Mendoza.
Los argumentos ahora son similares: el uso intensivo de agua y la utilización de químicos en el proceso, además de que ahora se agita el “riesgo sísmico” de este tipo de procedimiento.
Rápido, desde el Gobierno de Mendoza salieron a marcar la cancha. Primero negaron que esta técnica, cuyos antecedentes datan de la década del ’60 y que desde entonces se ha venido usando en distintos casos, aunque no de forma generalizada, genere contaminación y desafían a citar un caso de contaminación en el mundo.
También le niegan la potestad a los municipios de legislar sobre hidrocarburos. Al ser consultados, desde el Ministerio de Infraestructura y Energía recordaron que la Constitución Nacional otorga al Estado Nacional la potestad de fijar la política hidrocarburífera (artículo 75, incisos 12, 18 y 19), por lo que ni los Estados Provinciales ni Municipales podrían contrariar este principio (Art. 31 de la Constitución).
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Las concesiones hidrocarburíferas ya adjudicadas implican derechos adquiridos para empresas concesionarias, por lo que la prohibición de exploración o explotación hidrocarburífera a estas concesionarias pondría en riesgo el patrimonio municipal, existiendo casos de sentencia firme como los de YPF y Petrobrás contra la Municipalidad de Rincón de los Sauces por acción de inconstitucionalidad, entre otros.
También debe decirse que la Constitución Provincial (Art. 1) establece que los recursos naturales son de dominio originario de Mendoza, siendo el “Poder Concedente” el que detenta el poder de policía de la actividad. Mientras que en relación con lo ambiental, la misma es de competencia concurrente entre el Estado Provincial, Nacional y Municipales (artículo 41 de la Constitución Nacional).
La Secretaría de Ambiente de la Provincia es la autoridad competente en materia de evaluación de impacto ambiental (Ley Provincial 5.961). Esta legislación prevé la participación de los municipios y de sus habitantes en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental. Por todas estas razones los municipios estarían excediendo las atribuciones y competencias previstas en el marco constitucional y legal vigentes al trabajar el uso de técnicas como el “fracking” en la explotación hidrocarburíferas, advierten desde el Gobierno provincial.
También niegan que el “fracking” en la explotación de hidrocarburos amenace las reservas de agua de Mendoza. Si bien en Mendoza no hay aun un solo pozo de petróleo o gas no convencional, si en todos los pozos previstos (entre 1.000 y 2.000) aplicaran hydrofracking y se realizaran en el mismo año, se utilizarían en total 20 millones de m3/año durante un año, lo que representa sólo el 0,21% de la oferta hídrica superficial anual (el escurrimiento total de los ríos de Mendoza llega a 9.682 millones de metros cúbicos por año). Y hay que recordar que el procedimiento contempla la reutilización del 80% del agua consumida, por lo que el gasto en agua es aún menor.
En cuanto a la contaminación, desde el IAPG explicaron que todas las cañerías y perforaciones van encamisadas, mientras que se perfora hasta profundidades de 2.500 a 4.5000 metros por debajo de la tierra. “No se puede contaminar acuíferos porque los yacimientos no convencionales están debajo de roca y mucho más abajo que las napas de agua”, explican desde el instituto.
Si bien Mendoza aún no tiene pozos activos que usen el “fracking”, cuando Neuquén sí tiene más de 100 en actividad, a futuro la provincia espera ansiosa inversiones tanto de YPF como de otras empresas para explotar su parte de Vaca Muerta y otros yacimientos en su afán por revertir la curva decreciente en la producción. Hoy con las técnicas tradicionales (perforar y bombear el petróleo) se puede extraer como máximo el 20% de los hidrocarburos, mientras que con las técnicas no convencionales se llega a rangos de entre el 35% y 50% promedio. De ahí el atractivo económico y el impacto en las regalías que cobras las provincias y los municipios.



