Nace el dólar turista: 20% más caro para cuidar reservas
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La decisión surgió como respuesta a "irregularidades y conductas defraudatorias por parte de entidades financieras y agencias de turismo", fundamentó la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
El incremento fue aplicado por la administración kirchnerista a través de la Resolución General 3450 publicada este lunes en el Boletín Oficial, informa NA.
Según la AFIP, "se constataron operaciones concertadas de manera irregular por parte de entidades que funcionaban como verdaderos fugaductos de moneda extranjera del mercado cambiario oficial que dieron origen a acciones judiciales por violación al régimen penal cambiario y a la normativa relativa al lavado de dinero".
Si bien desde el Gobierno nacional, por medio de la AFIP, justifican la decisión de elevar el recargo del 20% y generalizar su cobro por las irregularidades cometidas por algunas agencias de turismo que usaron supuestas ventas de paquetes turísticos para fugar dólar del sistema formal ($5,09) al blue o paralelo ($8,05), en la práctica lo que se busca es frenar la sangría de reservas en dólares del Banco Central.
La diferencia es simple: si hay delitos de evasión de impuestos por la fuga indebida de dólares, la AFIP debería denunciar y la Justicia condenar a los responsables, sean agencias de turismo o particulares. Porque al generalizar el “recargo del 20%”, todos van a tener que pagar el cargo extra y lo que termina sucediendo es la instalación en la práctica de una tercera cotización para el dólar en la Argentina, como es el “dólar turista”.
Pérdida de reservas
En la práctica, que el dólar turista cotice un 20% más caro que el oficial ($6,108 contra los $5,09) hace que los paquetes turísticos, los pasajes de avión o colectivo internacionales y el consumo de productos con tarjetas de crédito y débito sean más caros en pesos. Al hacerlos más caros, lo que se busca es evitar que más argentinos viajen al exterior y gasten en dólares, lo que tiene un impacto directo sobre el ingreso y egreso de dólares a la Argentina en general y al Banco Central en particular.
Prestamista del Gobierno
Actualmente, más del 50% de los activos del Banco Central, unos U$S59.000 millones, son préstamos al Gobierno que muy difícilmente pague: se trata de U$S 33.400 millones en letras intransferibles y sin cotización de mercado y $127.000 millones en adelantos transitorios. Muy por detrás quedaron las reservas monetarias, que alcanzan los U$S43.000 millones y caen desde mediados de 2011. El resto del activo se compone de títulos negociables y otras acreencias del Banco Central con el resto del sistema financiero por un valor total de U$S13.200 millones, explican los economistas José Anchorena y Pablo Lavigne, director de Desarrollo Económico y economista de la Fundación Pensar.
Así, mientras que en el resto de los países de la región las reservas continúan creciendo, en la Argentina cayeron 7,4% entre 2008 y 2012. Esto no se debió a cuestiones vinculadas al mundo, sino a factores puramente nacionales. Más allá de los US$ 33.400 millones que usó el Gobierno para afrontar deuda en efectivo, la errática política económica fue determinante en temas como inflación, tipo de cambio, manejo de la deuda y generación de un discurso económico anti-inversor. La combinación de todos esos factores convirtió a la Argentina en una plaza muy riesgosa para ahorrar e invertir, incluso para sus habitantes, que se refugiaron en el dólar para cubrir sus ahorros. Esto se traduce en la nota llegada de inversiones, el caso Vale sirve como ejemplo, y la fuga constante de pesos para la compra de dólar en un intento por buscar refugio.
Como en todo libro contable, como contrapartida del activo se encuentra el pasivo. La parte nominada en pesos es, fundamentalmente, la base monetaria: toda emisión de dinero es una deuda del BCRA con su tenedor. Convertida a dólares al tipo de cambio oficial, la base monetaria asciende a U$S62.000 millones. Los títulos que la entidad emite para sacar pesos de la calle (Lebacs y Nobacs) suman otros U$S20.000 millones. La parte que está en dólares y que deberá devolverse en dólares, se compone de los encajes de los depósitos y de préstamos que le han extendido otras entendidas internacionales en moneda extranjera, como el Banco de Basilea o el Banco de Francia, y que suman unos U$S14.000 millones, explican José Anchorena y Pablo Lavigne.
El patrimonio del BCRA, un indicador básico de solvencia, se obtiene con la simple operación de restar el pasivo al activo. El patrimonio, tal como surge del balance, llega a unos U$S12.400 millones. Sin embargo, si al activo se le descuentan los adelantos y letras que le dio el Gobierno (y que difícilmente alguna vez pague), el patrimonio neto se vuelve negativo en casi U$S47.000 millones. Es decir que los activos del BCRA no alcanzan para cubrir su pasivo. El balance del BCRA cambia de manera continua, especialmente con las modificaciones en el tipo de cambio. Como el activo más importante del BCRA son las reservas, que están denominadas en dólares, y su pasivo más importante es la base monetaria, que está en pesos, una suba del tipo de cambio genera de manera automática una mejora patrimonial.


