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Mendoza… tenemos un problema grave

Industria en crisis. Pérdida de competitividad, parálisis de inversiones y destrucción de empleo empiezan a ser las consecuencias de la coyuntura económica.
Foto: MDZ
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La coyuntura económica de la Argentina le está pasando factura al aparato productivo de base industrial de Mendoza. El saldo es la pérdida de competitividad con nula rentabilidad, parálisis absoluta de nuevas inversiones y el inicio de un proceso preocupante de cara al mediano plazo: la destrucción de empleos, la concentración económica, precariedad y pérdida de calidad en la producción.

Las causas se repiten a diario desde todos los sectores afectados: alta inflación interna con tipo de cambio estancado; pérdida de competividad, trabajas para importar insumos básicos para producir, nula llegada de inversión extranjera, imposible acceso al financiamiento, caída en las exportaciones en sectores clave, cepo al dólar, parálisis en la obra pública por falta de recursos, mayor presión fiscal y atraso en la devolución de impuestos a los exportadores.  Pero este contexto no golpea a todos por igual.

Mdz salió a consultar uno por uno a los sectores clave de la economía de Mendoza de base industrial, como son la agroindustria, vitivinicultura, olivicultura, metalmecánica, madera y mueble, construcción y petróleo, para conocer cómo los afecta la actual situación económicas del país y cuál es su situación puntual. A continuación te contamos cómo están, qué les está afectando más, sus consecuencias y expectativas. 



-Construcción
Uno de los sectores que fue pilar del crecimiento económico y la generación de empleo desde la crisis de 2001/2002 a la fecha hoy está prácticamente paralizado en Mendoza y el país. La inflación interna en dólares y el escaso acceso al crédito, primero, y el cepo al dólar, las restricciones para operar en moneda extranjera y el desdoblamiento cambiario mantienen postrado a un sector que venía siendo refugio del ahorro y una opción rentable de inversión.

Sobre este panorama, Fernando Porreta, presidente de la delegación Mendoza de la Cámara Argentina de la Construcción señala que “a nivel de actividad, lo único que está funcionando en Mendoza es la venta de terrenos. Las obra privada está prácticamente paralizada. Hay construcciones muy pequeñas pero no grandes emprendimientos, que son los que mueven al sector. Eso se ve en la calle”.


Y en cuanto a lo que puede pasar en 2013, ¿es posible esperar un repunte de la actividad? “Yo lo veo difícil, porque si no tenés en claro qué va a pasar con los aumentos salariales ni con las subas de los materiales, hay una incertidumbre muy grande en el sector privado. Y esto retrae las inversiones. Por eso está frenada la obra privada”.

En cuanto a la obra pública, desde el sector de la construcción ven como una fuerte amenaza la actual paritaria de los empleados del Estado, ya que, advierten, avalar subas por encima del 20% aprobado en el Presupuesto 2013, implica avanzar sobre los recursos previstos para obra pública (link).

La construcción de Mendoza siente el golpe. Según datos del Instituto de Estadísticas y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), esta es la situación en Mendoza:

Destrucción de empresas: Entre diciembre de 2011 e igual mes de 2012, la cantidad de empresas constructoras, contratistas y subcontratistas registradas en Mendoza bajó de 895 a 875, esto es una caída interanual del 2,2%. La desaparición de empresas en Mendoza equivale al doble de lo registrado en las Grandes Jurisdicciones (Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) donde la cantidad bajó 1,1%, y más comparado con el total país, donde la caída fue del 0,8% al pasar de 24.359 a 24.164 entre diciembre de 2011 e igual mes de 2012.

Destrucción de empleos: Con 10.802 empleos registrados en todo Mendoza a noviembre de 2012, la cifra marca una caída del 13,1% en relación con igual mes de 2011. La baja es casi cinco puntos superior a la caída del 8,6% registrada a nivel país en igual período.

Suba de costos: El Índice de Costo de la Construcción elaborado por el INDEC culminó 2012 con la mayor tasa de incremento desde el año 2002. Tanto la variación interanual entre diciembre 2012 e igual período de 2011, como la media acumulada entre enero-diciembre 2012 y el mismo lapso del año anterior, se ubicaron en torno al 25%, observándose un mayor ritmo de crecimiento de los costos en todos los rubros. En dólares, el alza promedio de los costos de la construcción fue del 13,7% interanual, marginalmente inferior a la de 2011.

-Metalmecánica
La metalmecánica es otro de los sectores fuertemente castigados por la actual coyuntura, advierte Julio Totero, presidente de la Asociación de Industrias Metalmecánicas (Asinmet) de Mendoza.

“La preocupación es que no hay un panorama cierto ya ni siquiera para los próximos meses. Lo más alarmante es lo que pasa con nuestros clientes, como son la agroindustria, vitivinicultura y petróleo. Y en lo que confiábamos como salvación, está todo frenado como son los grandes proyectos de Potasio Río Colorado, de la minera brasileña Vale, y la obra de Los Blancos. Eso que iba a ayudar al sector hoy no está y ahora el panorama no es nada alentador”, advierte Totero, antes de señalar que el sector tenía un uso de la capacidad instalada superior al 80% y ahora no llega al 70%. 

“Si tomamos los últimos años, notamos que el sector retrocede y no porque falten oportunidades de negocios sino porque no se han aprovechado. Siguen faltando grandes inversiones como son las energéticas y lo que se hace viene con financiación externa cerrada con la compra de maquinaria extranjera y esto no genera desarrollo para la industria local. El Gobierno debería poner condicionamientos para que haya una mayor participación de la industria local en las obras que se inician. Esto nos permitiría invertir más y apostar más por el desarrollo”, afirma el Presidente de Asinmet.

La mala noticia es que la actual coyuntura en la práctica ya está ocasionando despidos. “Hay despidos en la metalmecánica. No generalizados, pero hay empresas que están reduciendo personal y esto es muy negativo para quienes invirtieron en capacitación y formación de su recurso humano”, se lamenta Totero, antes de señalar que en el último año se han perdido unos 400 puestos de trabajo sobre un total de 12.000 que emplea el sector en Mendoza.

Las más afectadas son las empresas que venían siendo contratistas de Vale y que frente a la parálisis del proyecto, están despidiendo personal porque no pueden sostener sus estructuras. También hay proveedores locales de Impsa que están achicando sus estructuras, teniendo en cuenta que la empresa de Pescarmona no tiene obras en vías de arrancar en la Argentina y lo que se están haciendo en Mendoza para la central hidroeléctrica de Tocoma en Venezuela se termina el año próximo. Otras pymes sólo se están achicando debido al freno en las inversiones de sectores clave como la vitivinicultura, agroindustria y la construcción y a la imposibilidad de sostenerse con el actual nivel de costos internos.

En Mendoza hay unas 580 empresas de la industria metalmecánicas.

“El Gobierno debería mirar con más atención que con los controles de precios y el freno a la importación se perjudica a empresas que necesitan insumos para poder producir y trabajar. El control del comercio es incoherente y arbitrario”, destaca Totero, antes de señalar que “si Mendoza pusiese en marcha todo lo que se dice que va a arrancar, como Potasio Río Colorado de Vale, Los Blancos, Portezuelo del Viento y el Trasandino, aquí faltarían empresas y mano de obra para ocupar”.

-Madera y mueble
En Mendoza hay unas 450 industrias vinculadas al sector de la madera y el mueble que generan unos 3.500 puestos de trabajo directos. El sector venía siendo beneficiado por el proteccionismo nacional y el freno a las importaciones, pero desde el año pasado la situación cambió. “Hasta mediados del año pasado veníamos creciendo muy bien, pero este año viene más complicado. El sector vinculado a la construcción se paró. Esperamos que se reactive la actividad con la obra pública y privada, pero hoy el sector sufre que las empresas en general hayan parado sus inversiones y las familias enfriado su consumo”, señala Carlos Daparo, gerente de Adema.

“El proceso inflacionario es lo que más afecta y preocupa. Para exportar, la industria local no es competitiva, porque además del dólar y la inflación, se suma la mayor presión impositiva a raíz de los últimos ajustes de impuestos. También tenemos problemas para importar ciertas piezas e insumos indispensables para poder producir”, agrega Daparo.

Como consecuencia, hoy ninguna empresa del sector de la madera y el mueble en Mendoza, informan desde Adema, está tomando personal y no creen que vayan a tomar personal en los próximos ocho meses. “No hay despidos, porque las empresas resisten al máximo perder personal. Hacerlo tiene un costo muy alto porque se tarda entre cinco y seis años capacitar a un trabajador. Eso sí, nadie piensa en invertir ni en incorporar tecnología”, afirma Daparo.

Con vistas al 2013, el sector confía en que se empiece a movilidad la actividad de la construcción a partir de un mayor otorgamiento de créditos de la Anses, por medio de Procrear y otras iniciativas similares con fondeo estatal.

-Agroindustria y conservas
La industria de base agrícola muestra un panorama de contrastes entre los sectores más volcados a la exportación y los que se abocan al mercado interno, advierte Hugo Bianchi, dueño de Plastiandino y presidente de la Cámara de Comercio e Industria de San Rafael.

“Hay mucha preocupación, tenemos una parte agroindustrial exportadora que sufre perdida de competitividad como la ciruela industrializada, la vitivinicultura y la olivicultura como consecuencia del atraso cambiario con una inflación interna del 25% anual, sumado a una recomposición impositiva con subas de alícuotas para actividades productivas”, advierte Bianchi, antes de señalar que “lo que más nos complica son los problemas de costos internos. 2012 fue un año algo mejor para algunos sectores pero para la mayoría se notó una caída en la rentabilidad, que por ahora no se ha traducido en despidos generalizados ni cierre de empresas, aunque sí hay casos puntuales de reducción de estructuras y pérdidas de puestos de trabajo”.

Para Bianchi, “la inflación ya está impactando en el nivel de actividad y los controles de precios que impone el Gobierno distorsionan la rentabilidad de las empresas productoras, porque no nos dejan subir precios mientra nuestros costos siguen aumentando”.

En ese sentido, desde la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim) alertan sobre la fuerte suba de costos, pérdida de competividad y caída en las exportaciones, aunque con un nivel estable de ventas en el mercado interno.

El sector está bien en el mercado interno pero con dificultades para exportar. En lo que es enlatado, se está trabajando bien en el mercado interno, mientras que en lo externo, el dólar poco competitivo y las trabas para importar que aplicó Brasil golpearon al sector. También las trabas para importar hojalata y envasas complicaron el normal desarrollo.

“En lo que es fruta industrializada y pulpa no hay problema para colocar la producción. Hoy por la inflación interna, los precios domésticos son similares a la exportación. Bajos, pero razonables como para mantener el nivel de actividad”, advierte un empresario local.

Según Cafim, en un comunicado difundido con la firma de su presidente, Raúl Giordano, el mayor problema que enfrenta el sector de la fruta industrializada es el alza de los salarios. “A los aumentos salariales homologados acumulados en los últimos tres años en campo del orden del 100% y en la industria de más del 130%, se suman  la  gran  cantidad  de  feriados  nacionales incorporados   justo  en  la  época  de  mayor  actividad tanto  en  cosecha  como  en  producción, hecho  que  ha  ocasionado  un  aumento  de  mas  del  10% en  los  costos  de  la  mano  de  obra”, advierten empresarios del sector.

En este sentido, desde la Cafim reclaman medidas concretas y urgentes para recuperar algo de competitividad como son la eliminación de las retenciones a las exportaciones del 5%, devolución en tiempo y forma de los reintegros de impuestos a las exportaciones, piden un subsidio para cubrir los altos costos en dólares del flete y solucionar las controversias con Brasil para agilizar el comercio exterior con el principal mercado que tiene la fruta industrializada de Mendoza. También piden habilitar líneas de crédito del Bicentenario para promover la inversión.

-Olivicultura
“La foto de 2012 no cambió y el 2013 arranca con los mismos problemas para la industria del aceite de oliva y las aceitunas en conserva. Faltan unos meses para arrancar con la cosecha y ya se está negociando con el Gobierno la reedición de un fideicomiso para la compra de aceitunas por parte del Estado para sostener el precio de la aceituna”, advierte Mario Bustos Carra, gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo.

La olivicultura enfrenta un dura crisis, similar en sus consecuencias a lo que eran la tradicionales crisis vitivinícolas argentinas. El sector tiene una situación complicada en el plano interno, donde la fuerte suba de costos impacta sobre un mercado poco desarrollado (Argentina tiene un consumo de 0,3 litros de aceite por persona al año, cuando España consume 10 litros por persona al año) y a nivel externo, donde hay demanda y potencial, pero el tipo de cambio y la inflación dejan fuera del mercado a la producción nacional, explica Mario Bustos Carra, antes de admitir que en este contexto hay una fuerte retracción de las inversiones de quienes ya producen en la provincia y no llegan capitales externos.

Sólo en 2012, las exportaciones de aceite de oliva de Mendoza cayeron 47% en relación con el 2011.

Hoy la producción local de aceitunas subsiste gracias a la intervención del Estado. En 2012 el Gobierno de Mendoza invirtió $10 millones para comprar producción y sostener precios y este año hará lo mismo, aunque aún no se ha definido el monto total que aportará el Estado. En Mendoza hay 35 industrias que elaboran aceite de oliva.

-Vitivinicultura
Por su parte, la vitivinicultura atraviesa un proceso de primarización y concentración que amenaza con derrumbar los logros obtenidos y los millones de dólares invertidos en promoción externa y desarrollo de mercados. El primer indicador de esta coyuntura es el precio de la uva varietal que hoy se ubica en niveles similares a los pagados en 2011.

“El precio de la uva es consecuencia de una serie de problemas estructurales que afectan al sector. Al tope de los problemas está el incremento de costos, la pérdida de competitividad y la imposibilidad de trasladar a precios las subas de costos por inflación. Y esto ya se da en el mercado interno y el externo”, advierte Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina.

La escalada de costos con tipo de cambio estable ha hecho que el vino argentino pierda presencia a nivel mundial en la franja de mayor volumen de venta como es la que va de los U$S18 a U$S30 por caja de 9 litros valor FOB. En números totales de exportación, la vitivinicultura compensó la caída a costa de la primarización o comoditización de su producción.

Según datos de Aduana suministrados por ProMendoza, mientras la facturación por exportaciones de mostos (+29%), espumantes (+17) y vinos a granel (+56%) crecieron fuertemente durante el 2012 comparado con el 2011, las de vino fraccionado subieron sólo 7% hasta alcanzar los U$S690 millones, con una baja del 2% en volumen. En total la vitivinicultura de Mendoza exportó vinos y mostos por U$S930 millones en 2012.

“El negocio a granel ha ayudado y es bienvenido, pero el fuerte es el vino fraccionado. Su caída a nivel de exportaciones está afectando a la cadena productiva de la vitivinicultura y quitándole valor agregado a la producción”, advierte Pina, antes de señalar que “exportar cada vez más vino a granel en detrimento del fraccionado, está dejando fuera del negocio a los proveedores de insumos y servicios”.

Y ha sido gracias a un repunte en los despachos de vinos al mercado interno (del total de vino producido el 74% se vende en el mercado interno), que el total comercializado (consumo interno más exportación) en 2012 cerró con un repunte del 5,41% al alcanzar los 14,77 millones de hl. Pero no todos se benefician igual con este repunte en ventas del mercado interno.

El mercado interno tiene una lógica distinta al externo. Para vender en el país, las bodegas compiten entre sí por marca y volumen, mientras que a nivel internacional el rótulo “vino argentino” le abría las puertas a bodegas más chicas o boutique. Ahora, las grandes siguen vendiendo más en el mercado interno, dodne pueden subrir más los precios, mientras que las chicas no pueden exportar por la pérdida de competividad ni tiene espalda como para competir en el mercado interno. Como consecuencia, muchos bodegas  boutiques están colocando su cartel de venta o bien se están dedicando a vender sus uvas o elaborar vinos para venderlos a granel terceros. Esto está generando mayor concentración del negocio.

“La pérdida de competitividad frena inversiones. Hoy el sector vive de la inversión realizada en los últimos 15 años. No hay planes de inversión significativos en la vitivinicultura y lo que hay son negocios inmobiliarios”, advierte el Gerente de Bodegas de Argentina.

Y a la pérdida de competitividad por la inflación con tipo de cambio estancado, se suman los problemas para importar insumos básicos para producir y los atrasos en la devolución de impuestos retenidos en la AFIP.  Desde Bodega Argentina reclaman al menos unos U$S40 millones en impuestos a la exportación no devueltos sólo a sus bodegas asociadas.

Desde la industria ven con preocupación lo que ha pasado con otros sectores de la economía y temen lo que pueda pasar con ellos. “Ya destruyeron la exportación de carne, no es imposible pensar en que se pueda destruir la exportación de vinos también”, advierten los bodegueros.

-Petróleo
Desde el sector petrolero y los servicios vinculados a esta industria siguen esperando la tan prometida reactivación del sector en Mendoza y el inicio de las inversiones ofrecidas por las empresas al momento de renegociar las concesiones de áreas con el Gobierno.

“Hay empresas que están con muchas restricciones y sufren los problemas internos, lo que hace que no inviertan. Hay atrasos en los pagos de planes e incentivos oficiales como el Petróleo Plus, y eso atrasa todavía más las inversiones y frena el avance de trabajos de exploración y explotación, advierten desde la Cámara Mendocina de Empresas de Servicios Petroleros (Camespe).


Las petroleras de capitales internacionales directamente no están invirtiendo en Mendoza debido a las restricciones impuestas por el Gobierno para el giro de utilidades. Si no pueden sacar sus dólares, difícilmente traigan inversiones al país. En ese sentido, todos confían en que YPF puede avanzar en el desarrollo de las áreas que tiene en Mendoza tanto para explorar como para explotar, aunque esto depende de que la empresa nacionalizada consiga los fondos suficientes como para invertir.

“Las inversiones están paralizadas y no se están cumpliendo los plazos previstos en la renegociación de contratos. Confiamos en que YPF consiga los recursos y empiece a invertir más en el sector”, señala Carlos Galván, secretario de Camespe, una asociación que nuclear a 40 empresas y da trabajo a unas 3.000 personas.