Combustibles: la irrupción de Enarsa puede ser un remedio peor que la enfermedad
Que Enarsa importe combustibles para garantizar el pleno abastecimiento en el país puede terminar siendo un remedio peor que la enfermedad, con consecuencias legales y operativas mucho más graves que el simple panorama recurrente de largas colas para conseguir nafta o gasoil.
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Aquí surge el primer gran obstáculo. ¿Cuál sería el encuadre legal y cómo se haría para que una estación de servicio que tiene vigente un contrato de exclusividad con una petrolera (YPF, Shell, Esso y ahora Oil que reemplaza a Petrobras) a la vez venda (cuando le falte) el combustible que planea importar Enarsa? ¿Cómo se fijarían los precios de mercado, quién se quedaría con la ganancia, qué pasaría con la exclusividad y cuáles serías las sanciones aplicadas por el Estado? Estas preguntas aun no tienen respuesta.
“El tema de los contrato de exclusividad es uno de los aspectos claves a resolver. La Nación y las provincias buscan alcanzar el pleno abastecimiento de combustibles en el país y para ello surgió la idea de que sea Enarsa la que importe el combustible faltante. Pero para resolver las implicancias técnicas, legales y logísticas se ha formado una comisión de trabajo que analizará los aspectos inherentes a esta decisión”, explicó Domingo Franchetti, titular de la Asociación Mendocina de Expendedores de Naftas y Afines (Amena), a su regreso de Buenos Aires donde participó junto con el subsecretario de Hidrocarburos, Walter Vázquez, de la reunión en el Ministerio de Planificación Federal donde se decidió este tema.
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La comisión técnica, que integran funcionarios del Ministerio de Planificación, que responden a Julio De Vido, el director de Enarsa y dos representantes por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina, se reunirá mañana y la semana que viene para resolver cómo se armará el ingreso de Enarsa en la venta directa de combustibles líquidos.
Consecuencias
Hasta aquí el cómo, pero todavía queda analizar las consecuencias. Si las petroleras aceptan flexibilizar los contratos de exclusividad (tal vez bajo la amenaza de sanciones y el garrote de Guillermo Moreno con la ley de abastecimiento), se podría lograr una salida negociada y que las estaciones de servicio de bandera vendan combustibles de las petroleras y el importado por Enarsa cuando haya escasez.
En Mendoza el 80% del mercado es controlado por YPF y de todo el negocio, las estaciones de servicio de particulares con y sin bandera representan el 25% de la torta, informaron desde Amena.
Pero si el clima se enrarece y las relaciones con YPF se tensan, la petrolera puede decidir romper los contratos de exclusividad y de mínima dejar de venderle combustibles a las estaciones de particulares y concentrarse sólo en sus estaciones. En este caso, Enarsa debería importar mucho más combustible para asistir a estas estaciones de servicio o se correría el riesgo de que la falta de nafta y gasoil sea mayor.
Si Enarsa importa más necesariamente esto implicará una suba en el gasto de subsidios, ya que Argentina compra combustibles a precios internacionales más caros y los vende a precios bajos en el mercado interno.



