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Cartellone avanza en la venta de su línea de alimentos

La firma mendocina avanza en el proceso de desprenderse del negocio de alimentos y bebidas. Así, la cerró la venta de la división de tomates Molto a la empresa sanrafaelina Polo Industrial. La estrategia es reenfocarse en la industria de la construcción, con la que se inició.

El Grupo Cartellone avanza en el proceso de deshacerse de sus marcas de alimentos y bebidas y ya cerró acuerdo para desprenderse de su negocio de conservas de tomate Molto.

La operación servirá para que la firma se concentre en el negocio de la construcción, aunqúe la desvinculación con el rubro alimenticio llevará su tiempo.

Luego de desprenderse hace más de un año de su etiqueta de vinos premium Telteca y a tres de deshacerse de la tradicional marca de mesa Resero, el grupo vendió a Polo Industrial las diferentes presentaciones de los tomates Molto (enteros, salsas, purés) y la planta donde se producen, en Lavalle, con capacidad para más de 6 millones de unidades por mes.

Sin embargo, quedarían fuera del acuerdo las conservas de frutas (cóctel, peras y duraznos) Molto y mermeladas y dulces La Gioconda, que se producen en plantas de San Rafael.

La firma de Cartellone posee 26 sucursales en el país, es dueña de Marolio, que nació como una marca de aceite para expandirse luego, de la mano de Maxiconsumo, hacia los más diversos rubros, desde pan rallado, vinos de mesa, jugos, arroz, fideos hasta tés, yerba mate y conservas de frutas, por citar algunos productos, muchos de los cuales son abastecidos por empresas especializadas. Allí radicaría el interés del mayorista.

Molto, fundada en 1969, posee 6.700 hectáreas con cultivos de tomate, duraznos, peras, zapallos, ajo, pimientos, espárragos, uvas y olivos, entre otros, en Lavalle y San Rafael.

En particular, es un gran productor de duraznos, que vende tanto con la marca Molto a terceros.

Cartellone, que nació como firma constructora y hoy se dedica a grandes obras de infraestructura, fue ampliando su negocio con el tiempo hacia alimentos y bebidas. Con la venta, busca ahora volver a centrarse de lleno en la construcción.

En realidad, la firma había planeado a fines de los 90 deshacerse de su cartera de alimentos y bebidas, pero luego desistió. En aquel entonces, sí se desprendió del agua mineral Villavicencio, que vendió a la francesa Danone, en 1999, por 135 millones de pesos/dólares.

Siete años después, en junio de 2006, cedió los vinos de mesa Resero (un clásico entre los tetra-brik), Zumuva y una planta en San Juan por u$s 7 millones a Fecovita, la cooperativa dueña de Toro y Toro Viejo.

Luego, en diciembre de 2008, vendió su división de vinos finos Telteca Winery, que había sido lanzada en el país cuatro años antes y de la que controlaba el 60%, mientras que el 40% restante estaba en manos del grupo japonés Marubeni.

Esa operación, que no incluyó ni la bodega en Lavalle ni los viñedos, pasó a manos de Finca Agostino Winery, propiedad de cuatro hermanos italianos con negocios inmobiliarios y en construcción en Canadá.

En tanto, el comprador, Polo Industrial es una firma sanrafaelina, propietaria de Bodegas Santos de la Rosa, que comercializa los vinos Cavas San Julián.

Fuentes:Clarín y Cronista