A noviembre no hay déficit y el presupuesto está “dibujado”
Mientras el año consume sus últimos días y todo es ánimo festivo y augurios positivos en cuanto a ventas y nivel de actividad, en Mendoza se están analizando cuestiones claves para lo que será el 2011, como es el Presupuesto del Estado provincial, en un ámbito de absoluta falta de debate público y ausencia de análisis sobre bases ciertas e información creíble. Y lo que más preocupa es que esto se da tanto desde el lado del oficialismo como de la oposición.
Luego de fracasar en su intento por lograr una ley para modificar partidas presupuestarias en el ejercicio 2010 y, de paso, obtener el aval para un nuevo endeudamiento para tapar un supuesto déficit de $334 millones (a financiar en parte con nuevos créditos y el resto estirándoles el pago a proveedores del Estado), el Ejecutivo avanzó por dos vías en su intento por obtener más recursos de cara al 2011.
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El primer paso fue enviar a la Legislatura los proyectos de ley de Avalúo Fiscal e Impositiva con modificaciones para subir, entre otros, los impuestos Inmobiliario (subió el avalúo fiscal de las propiedades un 20%) e Ingresos Brutos del 3% al 3,5%, al tiempo que recorta la tasa cero para Minería y Construcción y se extiende el cobro de Sellos a contratos financieros, construcción, entre otros. Junto con estas dos leyes, el Ejecutivo mandó una semana después el proyecto de ley de Presupuesto 2011. La novedad es que la proyección de gastos estimada supera los $10.000 millones y prevé necesidades de financiamiento por $941,71 millones, de los que $641,60 se planean conseguir de “particulares y entidades financieras”.
La ley de Avalúo Fiscal fue aprobada, pero el tratamiento de la ley Impositiva 2011 lo más seguro es que hoy vuelva a ser pospuesto. El plan de la oposición es analizar esta ley con el proyecto de Presupuesto 2011. No se puede aprobar subas de impuesto sin antes analizar por qué y para qué se debería hacer.
Lo que más genera desconfianza en la oposición (y de ahí el rechazo) es que en todos los casos (Avalúo, Impositiva y Presupuesto), el argumento esgrimido por el Ejecutivo es que falta dinero y por eso es necesario subir impuestos y aprobar un presupuesto 2011 con déficit y endeudamiento. Pero hasta ahora no hay elementos de la realidad que justifiquen esta situación y el proyecto de Presupuesto 2011 se muestra más como un dibujo que como una receta para hacer frente a la “difícil situación fiscal de la provincia”.
Saldo a favor
Hasta ahora muchos de los presagios del Gobierno no se han cumplido. Del tan mentado déficit previsto para 2010, hasta el cierre de noviembre (once meses del año) la provincia muestra un superávit de $126,89 millones, según datos del Ministerio de Hacienda. Es cierto que el Presupuesto votado para el 2010 prevé un rojo de $400 millones, pero hasta ahora (y sólo falta un mes para terminar el año) eso no se ha cumplido. Es más, nadie espera que diciembre no sea un muy buen mes. Las expectativas de ventas, el consumo, los incentivos que está lanzando el Gobierno nacional a empleados, jubilados y beneficiarios de planes sociales y el ritmo del crecimiento alientan este optimismo.
El ritmo del gasto y los ingresos tampoco permiten esperar grandes desequilibrios. En los once primeros meses del 2010 el Estado registra recursos totales por $7.105,42 millones frente a gastos corrientes por $6.631,99 millones. Esto frente a un Presupuesto votado para todo el 2010 de $7.374,70 millones en ingresos y $7.092,25 millones de erogaciones.
Si se suman los recursos y gastos de capital (inversiones del Estado), que a noviembre de 2010 estos últimos llegan a $687,34 millones sobre un total votado de $1.110,76 millones, los ingresos totales en los once primeros meses del año llegan a $7.446,22 millones frente a erogaciones totales por $7.319,33 millones. Esto es, en definitiva, un superávit de $126,89 millones acumulado de enero a noviembre de 2010.
Si hasta ahora, falta un mes para terminar el año, no hay déficit sino superávit en las cuentas del Estado, por qué se espera que el 2010 cierre con un déficit de unos $400 millones. Y lo que es peor, por qué se elevó un presupuesto que contempla un rojo de más de $900 millones de los que $640 millones aún no se sabe de dónde saldrán.
Frente a esto hay dos caminos: se están escondiendo gastos, y por eso se busca generar más recursos, o bien se los está inflando de más para luego poder administrar excedentes presupuestarios al antojo del Ejecutivo justo en un año de elecciones.
Sin esta discusión de fondo, básica en cualquier sociedad democráticamente madura, el Presupuesto es más un dibujo que la consumación de un plan de Gobierno. Y es sobre esto, de lo que no se está discutiendo en la Legislatura.


