El Gobierno tiene un desafío: recuperar la confianza
Una de las principales tareas del nuevo ministro de Economía será la de recomponer la confianza en los mercados argentinos. Recrear las condiciones para invertir y producir será su labor más difícil, ya que la gestión actual han cruzado fuerte a distintos sectores.
La Argentina tiene dificultades económicas y financieras, pero el problema más urgente que deberá atender el ministro de Economía, Amado Boudou, es recomponer la confianza de los agentes económicos y recrear las condiciones para invertir y producir.
El clima de desconfianza de sectores de poder económico hacia el kirchnerismo tiene larga data, ya que Néstor Kirchner primero, y su esposa Cristina Fernández después, cruzaron fuerte a distintos sectores, aunque también tejieron alianzas con grupos identificados como la nueva "burguesía" nacional.
Pero, desde aquellos enfrentamientos, que incluyeron un llamado de Kirchner a boicotear a la petrolera Shell por aumentar los precios, mucha agua corrió bajo los puentes de la política y la economía en el país, y parecen llegar los tiempos de recomponer el diálogo.
Cristina entendió que la pelea con el campo, que se salió de control a partir de marzo del 2008, dañó su administración y fue una traba para que su gobierno pudiese consolidar el demorado pasaje del crecimiento al desarrollo.
"Perdimos por tres factores: inseguridad, campo y comunicación", diagnosticó la Presidenta en la noche más larga que debió afrontar el kirchnerismo el 28 de junio último, derrota electoral mediante.
El llamado al diálogo lanzado por la jefa de Estado, acompañado ahora por el gobierno porteño y el bonaerense, reflejan un intento de la dirigencia por iniciar una etapa superadora de los conflictos.
El clima de desconfianza de sectores de poder económico hacia el kirchnerismo tiene larga data, ya que Néstor Kirchner primero, y su esposa Cristina Fernández después, cruzaron fuerte a distintos sectores, aunque también tejieron alianzas con grupos identificados como la nueva "burguesía" nacional.
Pero, desde aquellos enfrentamientos, que incluyeron un llamado de Kirchner a boicotear a la petrolera Shell por aumentar los precios, mucha agua corrió bajo los puentes de la política y la economía en el país, y parecen llegar los tiempos de recomponer el diálogo.
Cristina entendió que la pelea con el campo, que se salió de control a partir de marzo del 2008, dañó su administración y fue una traba para que su gobierno pudiese consolidar el demorado pasaje del crecimiento al desarrollo.
"Perdimos por tres factores: inseguridad, campo y comunicación", diagnosticó la Presidenta en la noche más larga que debió afrontar el kirchnerismo el 28 de junio último, derrota electoral mediante.
El llamado al diálogo lanzado por la jefa de Estado, acompañado ahora por el gobierno porteño y el bonaerense, reflejan un intento de la dirigencia por iniciar una etapa superadora de los conflictos.
En el mismo sentido parece ir la convocatoria del líder de la CGT, Hugo Moyano, a los gremios "Gordos", para evitar una ruptura sindical que ya estaba cantada.
Pero para recuperar la confianza harán falta muchas señales, y provenientes de distintos sectores políticos y económicos.
El diálogo desempeñará un punto clave, pero quienes toman decisiones de inversión también están esperando cómo se resolverá la "novela" del INDEC, un organismo en el que el ministro de Economía, Amado Boudou, se juega una parada brava.
Boudou no buscó confrontar con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tal vez porque sabía que era una pelea perdida de antemano por el respaldo sin fisuras que el polémico funcionario tiene del matrimonio presidencial.
Boudou no buscó confrontar con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tal vez porque sabía que era una pelea perdida de antemano por el respaldo sin fisuras que el polémico funcionario tiene del matrimonio presidencial.
Pero en cambio logró que el organismo pase a depender directamente de su despacho, sin intermediarios, y en lo que pareció una decisión salomónica, a cambio designó a Norberto Itzcovich, un técnico que había sido sostenido por Moreno, como titular del organismo.
La Presidenta ya avisó que las cifras del INDEC se revisarán desde 1999 hasta la actualidad, con la supervisión de tres universidad que conformarán un Consejo Académico, y la participación de entidades de defensa del consumidor.
Será una tarea compleja y habrá que explicar muy bien los resultados que surjan de esa auditoría, porque el INDEC es presa del descrédito y blanco de ataques de todo el arco opositor.
Recesión y déficit, cóctel explosivo
Muchos meses después que los estudios privados, el INDEC admitió que la industria argentina entró en recesión.
En el segundo trimestre del año, el sector registró una caída de 0,8 por ciento respecto del mismo período de 2008, lo que se sumó a la baja anterior de 2,3.
La desaceleración de la economía se venía sintiendo desde principios del 2008, pero se agravó por la pelea con el campo y se terminó de reafirmar cuando el mundo entró en crisis y, a los pocos meses, apareció el fantasma de la impredecible Gripe A.
Semejante cuadro ya se nota en las cuentas públicas de la Argentina, que por primera vez desde que gobierna el kirchnerismo arrojaron déficit.
El gobierno disimuló el rojo con transferencias desde la ANSeS y desde el Banco Central, pero esa estrategia tendrá patas cortas si no se modifican los problemas de fondo que atraviesa el modelo, donde el ritmo del crecimiento del gasto triplica al de la recaudación.
El muy abultado déficit financiero -es decir, computados los servicios de la deuda- de 1.640 millones de pesos, reflejó la realidad de una situación fiscal en brusco deterioro, señala un informe elaborado por el economista Agustín Monteverde.
De no mediar el giro de utilidades del BCRA, el déficit financiero cuadruplicaría el superávit de un año atrás.
Así, el primer semestre del 2009 marcó el retorno, luego de cinco años, al déficit financiero, con 1.738 millones de pesos acumulados frente a un fuerte superávit de 12.829 millones en el mismo semestre del año anterior.
Pese al auxilio artificial que prestaron los fondos apropiados al sistema de jubilación privada y la distribución de ganancias sobreestimadas del BCRA, en el primer semestre de 2009 el superávit primario cayó más de 13.000 millones, un 65 por ciento, contra el mismo semestre del año anterior y se ubicó en 7.167,8 millones.
En este escenario, la Argentina sigue pagando cara la desconfianza y la falta de crédito, por lo que Boudou tendrá una tarea titánica por delante.
La Presidenta ya avisó que las cifras del INDEC se revisarán desde 1999 hasta la actualidad, con la supervisión de tres universidad que conformarán un Consejo Académico, y la participación de entidades de defensa del consumidor.
Será una tarea compleja y habrá que explicar muy bien los resultados que surjan de esa auditoría, porque el INDEC es presa del descrédito y blanco de ataques de todo el arco opositor.
Recesión y déficit, cóctel explosivo
Muchos meses después que los estudios privados, el INDEC admitió que la industria argentina entró en recesión.
En el segundo trimestre del año, el sector registró una caída de 0,8 por ciento respecto del mismo período de 2008, lo que se sumó a la baja anterior de 2,3.
La desaceleración de la economía se venía sintiendo desde principios del 2008, pero se agravó por la pelea con el campo y se terminó de reafirmar cuando el mundo entró en crisis y, a los pocos meses, apareció el fantasma de la impredecible Gripe A.
Semejante cuadro ya se nota en las cuentas públicas de la Argentina, que por primera vez desde que gobierna el kirchnerismo arrojaron déficit.
El gobierno disimuló el rojo con transferencias desde la ANSeS y desde el Banco Central, pero esa estrategia tendrá patas cortas si no se modifican los problemas de fondo que atraviesa el modelo, donde el ritmo del crecimiento del gasto triplica al de la recaudación.
El muy abultado déficit financiero -es decir, computados los servicios de la deuda- de 1.640 millones de pesos, reflejó la realidad de una situación fiscal en brusco deterioro, señala un informe elaborado por el economista Agustín Monteverde.
De no mediar el giro de utilidades del BCRA, el déficit financiero cuadruplicaría el superávit de un año atrás.
Así, el primer semestre del 2009 marcó el retorno, luego de cinco años, al déficit financiero, con 1.738 millones de pesos acumulados frente a un fuerte superávit de 12.829 millones en el mismo semestre del año anterior.
Pese al auxilio artificial que prestaron los fondos apropiados al sistema de jubilación privada y la distribución de ganancias sobreestimadas del BCRA, en el primer semestre de 2009 el superávit primario cayó más de 13.000 millones, un 65 por ciento, contra el mismo semestre del año anterior y se ubicó en 7.167,8 millones.
En este escenario, la Argentina sigue pagando cara la desconfianza y la falta de crédito, por lo que Boudou tendrá una tarea titánica por delante.

