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Brasil pretende que Argentina negocie precios mínimos

Esta es una de las claves para que el conflicto comercial con Brasil se descomprima, deslizó un economista argentino radicado en Brasil. Reconoció que Argentina sabe hasta dónde presionar y que la presión de los sectores perjudicados es fuerte. “Brasil quiere enviar una señal contundente” para defender el concepto de Mercado Común.
Cristina se mantiene firme, mientras Lula carga la presión de los prdocutores locales.
Cristina se mantiene firme, mientras Lula carga la presión de los prdocutores locales.

El Gobierno debería comenzar a pensar en sentarse a negociar sobre precios mínimos o cantidades de mercancía no perecedera con intenciones de ingresar a Brasil.

Así lo reconoció Juan Soldano, economista argentino radicado en Brasil y ligado al comercio entre ambos países y socio de la Consultora JSD. 

Remarcó que Brasil reaccionó a lo que consideraron un ataque, una violación a un tratado, de parte de Cristina Fernández. Sin embargo no aconsejó ni desaconsejó que Argentina deba iniciar un reclamo legal por el conflicto. Y consideró que las exigencias de Brasil son “retaliaciones a las medidas argentinas, en curso desde hace mas de un año y medio”.

Las nuevas reglamentaciones que impuso Brasil a los productos perecederos como el ajo, la fruta de carozo, o el vino, según el especialista, se refieren a “licencias no automáticas de importación, que son un mecanismo autorizado por la OMC, en tanto se cumplan dentro de los plazos legales”, contempló.

La queja brasilera apunta que en Argentina, en muchos casos, la Secretaría de Comercio las libera unos 180 días después.

Por ello es que para Soldano la señal enviada por Brasil “fue clara y contundente, para que la Casa Rosada entienda sobre que no se puede continuar implementando nuevas barreras al comercio en el ámbito de un mercado común y que Brasil no va a tolerar que se desplace su producción por productos de terceros orígenes no intra zona”.

Pero el malestar del Gobierno de Lula da Silva no es reciente: “La Argentina ha demostrado a lo largo de los últimos meses un proceso in crescendo de proteccionismo y esta afectando cada vez mas sectores con restricciones al comercio, reconociendo que es un porcentaje relativamente menor pero creciente de las exportaciones brasileñas. En un contexto de creciente apreciación del Real y en el cual los sectores exportadores, particularmente de bienes industriales, enfrentan presiones de competitividad crecientes, es natural que las autoridades brasileñas ceda en algún momento a la presión de los sectores perjudicados”, reflexionó.

Y enfatizó: “Lo que Brasil pretende es que Argentina se siente en una mesa a negociar y que los acuerdos a los que lleguen no revistan características de barreras no arancelarias sino de acuerdos entre sectores de precios mínimos o cantidades”.

Interiormente, sectores productivos como los del ajo mendocino –algunas variedades ya comenzaron a ser cosechadas- presionan para que el producto no se encarezca, aumente el costo de la logística y en el peor de los casos pase tanto tiempo que el ajo no se pueda vender.

Controles de precios

A veces las autoridades intentan que el precio de algunos bienes oscile dentro de un determinado rango y no fluctúe libremente.

Con ello busca en algunos casos defender a los consumidores (evitando que el precio se eleve en demasía) y en otros proteger a los productores (impidiendo que el precio sea demasiado bajo), según considere cual de los dos colectivos presenta una situación más débil.

Esta protección la realiza el gobierno estableciendo límites a los precios:

Límite inferior: es el precio mínimo al que se puede vender un bien. Es una medida destinada a proteger los intereses de los vendedores.

En algunos países el gobierno fija un precio mínimo para determinados productos agrícolas y ganaderos, tratando de asegurarle a esto colectivos unos ingresos mínimos.

Límite superior: es el precio máximo al que se puede vender un bien. Es una medida destinada a proteger los intereses de los compradores.

Algunos gobiernos estableces un precio máximo para algunos fármacos.
Estos topes mínimos y máximos pueden afectar tanto a la cantidad demandada como a la cantidad ofertada.