Bancos europeos luchan para alejarse de la crisis subprime
Aparte de las advertencias por las utilidades, muchos bancos han sido forzados a buscar una inyección de dinero por parte de sus accionistas para apuntalar sus balances, en medio de la preocupación por el ritmo vertiginoso de la inflación que deteriorará aún más el crecimiento económico mundial.
El sector financiero europeo sigue batallando para poner un punto final a la crisis global del sector crediticio en medio de advertencias que señalan que el aletargamiento del crecimiento económico prodría impactar en las ganancias.
A más de un año de que el hundimiento de los préstamos hipotecarios subprime estadounidenses hiciera caer en picada al mercado de acciones mundial, el fuerte desempeño económico de las economías emergentes del mundo ayudó a muchas de las entidades financieras europeas a generar ganancias trimestrales mucho mejores a las previstas.
El último de los grandes bancos europeos en develar sus resultados, justo cuando la temporada de reportes trimestrales llegaba a su fin, el suizo UBS AG, dio a conocer el martes una pérdida neta mayor a la pronosticada de 358 millones de francos suizos (330 millones de dólares estadounidenses) y una conmoción en su dirección.
UBS sostuvo que fue forzado a depreciar nuevamente sus activos en 5.100 millones de dólares.
Mientras el UBS emerge como una de las mayores víctimas de la crisis financiera y de crédito global, grupos financieros europeos importantes también se están amontonando en la lista debido a la depreciación de sus activos en el inicio de una oleada de defaults de préstamos de vivienda riesgosos provenientes de los Estados Unidos.
Aparte de las advertencias por las utilidades, muchos bancos han sido forzados a buscar una inyección de dinero por parte de sus accionistas para apuntalar sus balances, en medio de la preocupación por el ritmo vertiginoso de la inflación que deteriorará aún más el crecimiento económico mundial y golpeará las utilidades de los bancos antes de que ellos se hayan recuperado totalmente de la crisis subprime.
Este es el caso particular de los bancos de países europeos como España, el Reino Unido, Irlanda e Italia, donde la caída de los tóxicos activos subprime sepultó los mercados de la vivienda castigando a la confianza económica y ayudando a empujar a las economías nacionales al borde de la recesión.
En la última semana, el segundo banco más grande del Reino Unido, el Royal Bank of Scotland Group PLC, informó la segunda pérdida más grande en toda la historia bancaria inglesa y se unió a otros bancos líderes ingleses para recaudar un total de 38.000 millones de dólares en nuevas acciones para recomponer el capital erosionado por la depreciación de los activos.
Mientras que el banco lider de Italia, Unicredit SpA, anunció una caída de 10 por ciento en sus ganancias trimestrales, el mayor banco español, Banco Santander SA, informó una disminución de 5,3 por ciento de sus utilidades mientras que el default del mercado de vivienda español gana terreno.
Pero los analistas están advirtiendo que este hecho podría ser un problema de la economía real por sobre el problema de los bancos españoles.
"Una trascendental desaceleración económica se está poniendo en movimiento", escribieron los economistas de Morgan Stanley Eva Hernández y Carlos Cáceres en un reporte a sus clientes. "La mayor parte del dolor se sufrirá en 2009".
La crisis del mercado de préstamos hipotecarios afectó también a los bancos que limitaron su exposición a los activos subprime.
El mayor banco francés, BNP Paribas SA, reportó la última semana que la depreciación de sus activos resultó en una caída de 34 por ciento de las utilidades en el segundo cuatrimentre, que ascendieron a 1.500 millones de euros.
Al mismo tiempo, el Deutsche Bank AG informó una caída de 64 por ciento en las ganancias del segundo trimestre, causada por las mayores depreciaciones de los activos, totalizando 2.300 millones de euros, al tiempo que el presidente del mayor banco alemán, Josef Ackermann, declaraba que "nos mantendremos cautelosos por el resto de 2008".
Pero las presiones sobre los bancos europeos desencadenadas por la reciente confusión en los mercados financieros ha amenazado con demorar los planes de consolidación en Alemania.
El Dresdner Bank, con sede en Fráncfort, que está en el corazón de las nuevas conmociones que se producen entre los bancos alemanes, se sumergió en una pérdida trimestral mayor a la pronosticada de 566 millones de euros por la depreciación de sus activos subprime.
Esto también ayudó a agobiar las ganancias de su empresa matriz, el gigante asegurador Allianz SE.
"Nosotros esperamos que estas difíciles condiciones en los mercados continúen en 2009", dijo el presidente de Allianz, Michael Diekmann, al anunciar que los objetivos de ganancias operativas de la compañía no podrían ser alcanzados.
Asimismo, la gran empresa reaseguradora alemana, Munich Re, fue forzada a recortar sus predicciones de ganancias para 2008 luego de anunciar que la depreciación de sus activos invertidos desplomó 47 por ciento sus ganancias del segundo cuatrimestre.
El último mes, el banco suizo Crédit Suisse AG sacudió las predicciones de los analistas al reportar utilidades netas del segundo cuatrimestre de 1.220 millones de francos suizos.
No obstante, esto representó una caída de 62 por ciento en comparación con igual período del año anterior, conjuntamente con una depreciación de activos conectados a la crisis subprime en marcha que ya totaliza, para el Crédit Suisse, 22 millones de francos suizos en el trimestre que finalizaró en junio.
Comentando las utilidades del Crédit Suisse, el jefe financiero del grupo bancario con base en Zúrich, Renato Fassbind, advirtió que a la crisis subprime le tomará un tiempo atravesar el sistema financiero y que los mercados están enfrentado actualmente un período de volatilidad.
La restricción crediticia, señaló Fassbind, "definitivamente todavía está aquí".
Fuente Andrew McCathie (dpa)
Aparte de las advertencias por las utilidades, muchos bancos han sido forzados a buscar una inyección de dinero por parte de sus accionistas para apuntalar sus balances, en medio de la preocupación por el ritmo vertiginoso de la inflación que deteriorará aún más el crecimiento económico mundial y golpeará las utilidades de los bancos antes de que ellos se hayan recuperado totalmente de la crisis subprime.
Este es el caso particular de los bancos de países europeos como España, el Reino Unido, Irlanda e Italia, donde la caída de los tóxicos activos subprime sepultó los mercados de la vivienda castigando a la confianza económica y ayudando a empujar a las economías nacionales al borde de la recesión.
En la última semana, el segundo banco más grande del Reino Unido, el Royal Bank of Scotland Group PLC, informó la segunda pérdida más grande en toda la historia bancaria inglesa y se unió a otros bancos líderes ingleses para recaudar un total de 38.000 millones de dólares en nuevas acciones para recomponer el capital erosionado por la depreciación de los activos.
Mientras que el banco lider de Italia, Unicredit SpA, anunció una caída de 10 por ciento en sus ganancias trimestrales, el mayor banco español, Banco Santander SA, informó una disminución de 5,3 por ciento de sus utilidades mientras que el default del mercado de vivienda español gana terreno.
Pero los analistas están advirtiendo que este hecho podría ser un problema de la economía real por sobre el problema de los bancos españoles.
"Una trascendental desaceleración económica se está poniendo en movimiento", escribieron los economistas de Morgan Stanley Eva Hernández y Carlos Cáceres en un reporte a sus clientes. "La mayor parte del dolor se sufrirá en 2009".
La crisis del mercado de préstamos hipotecarios afectó también a los bancos que limitaron su exposición a los activos subprime.
El mayor banco francés, BNP Paribas SA, reportó la última semana que la depreciación de sus activos resultó en una caída de 34 por ciento de las utilidades en el segundo cuatrimentre, que ascendieron a 1.500 millones de euros.
Al mismo tiempo, el Deutsche Bank AG informó una caída de 64 por ciento en las ganancias del segundo trimestre, causada por las mayores depreciaciones de los activos, totalizando 2.300 millones de euros, al tiempo que el presidente del mayor banco alemán, Josef Ackermann, declaraba que "nos mantendremos cautelosos por el resto de 2008".
Pero las presiones sobre los bancos europeos desencadenadas por la reciente confusión en los mercados financieros ha amenazado con demorar los planes de consolidación en Alemania.
El Dresdner Bank, con sede en Fráncfort, que está en el corazón de las nuevas conmociones que se producen entre los bancos alemanes, se sumergió en una pérdida trimestral mayor a la pronosticada de 566 millones de euros por la depreciación de sus activos subprime.
Esto también ayudó a agobiar las ganancias de su empresa matriz, el gigante asegurador Allianz SE.
"Nosotros esperamos que estas difíciles condiciones en los mercados continúen en 2009", dijo el presidente de Allianz, Michael Diekmann, al anunciar que los objetivos de ganancias operativas de la compañía no podrían ser alcanzados.
Asimismo, la gran empresa reaseguradora alemana, Munich Re, fue forzada a recortar sus predicciones de ganancias para 2008 luego de anunciar que la depreciación de sus activos invertidos desplomó 47 por ciento sus ganancias del segundo cuatrimestre.
El último mes, el banco suizo Crédit Suisse AG sacudió las predicciones de los analistas al reportar utilidades netas del segundo cuatrimestre de 1.220 millones de francos suizos.
No obstante, esto representó una caída de 62 por ciento en comparación con igual período del año anterior, conjuntamente con una depreciación de activos conectados a la crisis subprime en marcha que ya totaliza, para el Crédit Suisse, 22 millones de francos suizos en el trimestre que finalizaró en junio.
Comentando las utilidades del Crédit Suisse, el jefe financiero del grupo bancario con base en Zúrich, Renato Fassbind, advirtió que a la crisis subprime le tomará un tiempo atravesar el sistema financiero y que los mercados están enfrentado actualmente un período de volatilidad.
La restricción crediticia, señaló Fassbind, "definitivamente todavía está aquí".
Fuente Andrew McCathie (dpa)

