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La "tablita" de Machinea, un dolor de cabeza para 800 mil empleados de sueldos medios y altos

Por su efecto distorsivo, la denominada "tablita" terminó subiendo la presión tributaria y provocando situaciones insólitas, como que algunos trabajadores optaran por no hacer horas extras o pedir menos aumento salarial para no superar determinado monto que los obligaba a pagar más Ganancias.
Como ministro de Economía de la ya desaparecida Alianza, a José Luis Machinea se le ocurrió en el 2000 crear un sofisticado y complejo sistema de deducciones del impuesto a las Ganancias para los empleados de mayor salario, que empezó afectando a 200 mil personas y en la actualidad ya alcanza a unas 800 mil.

Por su efecto distorsivo, la denominada "tablita" terminó subiendo la presión tributaria y provocando situaciones insólitas, como que algunos trabajadores optaran por no hacer horas extras o pedir menos aumento salarial para no superar determinado monto que los obligaba a pagar más Ganancias.

Es que, según explican tributaristas, la tablita determina que un trabajador puede recibir un aumento de sueldo y, paradójicamente, pasar a tener un menor ingreso, o bien que el grueso del aumento, en lugar de ir a su bolsillo, pase a engrosar las arcas de Fisco.

Es que el sistema de Machinea reduce los ítems que se pueden descontar del impuesto (mínimo no imponible y las deducciones) a medida que sube el salario.

Así, como explicó con un ejemplo el propio titular de la CGT, Hugo Moyano, ante un incremento del salario, Ganancias puede pegar un salto tal que le confisca gran parte -o incluso todo- del aumento.

El tema desató el año pasado un grave conflicto con trabajadores petroleros, que realizaron duras protestas hasta que se atenuó el impacto del polémico sistema.

Para entenderlo mejor, vale este ejemplo elaborado por el Consejo de Ciencias Económicas, para un trabajador soltero que gana 5.000 pesos netos por mes o 65.000 pesos al año.

Ese empleado paga 4.798 pesos de Impuesto a las Ganancias y le quedan 60.202 pesos libres.

Si ese trabajador recibiera 200 pesos de aumento, en el año ganaría 67.600 pesos, y pagaría de Ganancias 7.052, y le quedarían en su bolsillo 60.548 pesos.

Es decir, por recibir 2.600 pesos más (incluido el aguinaldo), en mano recibiría apenas 346. ¿El resto? Se lo lleva el Fisco.

Los tributaristas sostienen que a un trabajador soltero, con un sueldo de 5.000 pesos, en la actualidad le retienen por ganancias el equivalente a un sueldo por año, mientras que en 1999, con ese poder adquisitivo, le costaba "sólo" medio sueldo por año.

Pero los especialistas explican que el impacto del impuesto a las Ganancias es cada vez mayor sobre los salarios también porque el mínimo no imponible y las deducciones se fueron actualizando con retraso respecto de la variación de los salarios en un contexto inflacionario.

Algo parecido ocurre con los límites que tiene el monotributo para cada categoría, ya que los montos de facturación subieron pero la AFIP nunca los actualizó, por lo que cada menos gente puede utilizar esa herramienta impositiva simplificada y debe inscribirse como responsable ante el IVA, con el consiguiente costo adicional.