Eurnekian ahora quiere el Trasandino
Eduardo Eurnekian le compró a la empresa mendocina Tecnicagua el proyecto de reactivación del Tren Trasandino, que tiene como objetivo unir a través de la cordillera Argentina con Chile.
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La idea de un túnel de baja altura no es una novedad ya que se viene estudiando hace más de 30 años en Mendoza y nunca pudo concretarse por sus altos costos.
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Uno de los temas que genera dudas es cuál será de ahora en adelante la participación de Tecnicagua, la empresa local que desde hace más de diez años impulsa la vuelta del Trasandino y que ha invertido millones de dólares en su estudio y preparación.
El tren trasandino, junto con una nueva amplicación del canal de Panamá, son los dos proyectos de infraestructura de conectividad bioceánica más grandes de América.
Antecedentes del tren
Las obras ferroviarias del Trasandino Central suponían la reconstrucción de 154 kilómetros de vías del lado argentino y 71 en Chile, que deberían estar listas para diciembre de 2009. Para el tendido de las vías, el plan requería una inversión de parte de Argentina de 98,2 millones de dólares, mientras que Chile aportaría 71,2 millones de dólares. Además, se invertirán 127,8 millones de dólares para equipamiento, mientras que otros 2,5 millones de dólares serán necesarios para confeccionar la oferta de licitación.
El Trasandino Central comenzó a construirse en 1872 y fue inaugurado en 1910, pero el servicio fue interrumpido en 1978 para el servicio de pasajeros a raíz del conflicto argentino-chileno por la soberanía en el canal de Beagle que estuvo al borde de una guerra cuando ambos países eran gobernados por regímenes militares. En 1984 quedó definitivamente fuera de servicio para el transporte de cargas.
Este proyecto fue impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark, ya que uno de ellos habitaba en Mendoza y el otro en la hermana república de Chile.
Los hermanos eran descendientes de un inmigrante inglés que se había instalado en forma muy próspera en la ciudad de Valparaíso, que para ese entonces era la capital financiera y comercial de Chile-Argentina.
Lamentablemente, la empresa "Ferrocarril Trasandino Clark", como se denominó, siempre tuvo problemas financieros ya que el costo de la construcción no fue correctamente evaluada y debieron hacerse esfuerzos gigantescos para conseguir más apoyo de los incrédulos accionistas y de los estados chileno y argentino.
A pesar del empeño, cuando el Trasandino estuvo terminado en 1910, Juan Clark ya había muerto y la empresa había sido embargada y entregada a la "Trasandine Construction Company" de Inglaterra. Aun así, los nombres de Juan y Mateo Clark permanecen en la historia como los gestores de esta obra.
Argentina y Chile hoy tienen otros proyectos ferroviarios comunes, pero de menor envergadura y que no tienen comparación, ni a nivel de infraestructura ni de importancia económica.