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Wimbledon reparte más dinero que nunca, pero los tenistas endurecen su protesta

Las principales figuras del circuito preparan nuevas medidas de presión en busca de cambios estructurales.


La tensión entre los principales tenistas del circuito y los organizadores de los Grand Slams suma un nuevo capítulo. Después de las protestas durante Roland Garros, varias de las figuras más importantes del tenis mundial planean ampliar sus medidas de presión durante Wimbledon, pese a que el torneo británico anunció recientemente un incremento récord en la bolsa de premios.

Según informaron distintos medios del Reino Unido, la iniciativa cuenta con el respaldo de una amplia mayoría de los veinte mejores jugadores del ranking mundial. El reclamo apunta a una cuestión de fondo: los tenistas consideran que la porción de los ingresos que reciben continúa siendo demasiado baja en comparación con la riqueza que generan los cuatro torneos más importantes del calendario.

Durante Roland Garros, la protesta se manifestó a través de una reducción de los compromisos con la prensa. Ahora, los jugadores pretenden extender esa medida tanto al tradicional día de medios previo al inicio del certamen como a las conferencias posteriores a los partidos durante la primera semana de competencia.

Sabalenka, referente indiscutible dentro del circuito.

Un reclamo que viene de Roland Garros

La limitación de las entrevistas a apenas 15 minutos no es casual. Ese número simboliza el porcentaje aproximado de los ingresos que actualmente destinan los Grand Slams al pago de premios para los jugadores. Los tenistas consideran que esa cifra resulta insuficiente y reclaman un aumento que les permita alcanzar al menos el 16 % de los ingresos generados por los torneos.

Aunque la diferencia porcentual parece pequeña, representa varios millones de dólares adicionales para los jugadores: cerca de siete millones más en el reparto total de premios, una cifra que los tenistas consideran razonable teniendo en cuenta el crecimiento económico que experimentaron los Grand Slams durante los últimos años.

La discusión no se limita únicamente al dinero. Los jugadores también buscan una mayor participación en las decisiones que afectan al deporte y una mejora en los fondos destinados al bienestar y la protección de los tenistas, especialmente aquellos que no forman parte de la élite del ranking mundial.

Wimbledon respondió con una bolsa récord

La protesta se produce apenas días después de que Wimbledon anunciara una bolsa total de premios de 64,2 millones de libras esterlinas, equivalentes a aproximadamente 75,1 millones de euros. Se trata de la cifra más alta en la historia del torneo y de uno de los incrementos más significativos registrados en los últimos años.

Los campeones de los cuadros individuales recibirán 3,6 millones de libras, mientras que los jugadores eliminados en la primera ronda percibirán 80.000 libras. Desde la organización consideran que el aumento refleja el compromiso del torneo con los competidores y con la evolución económica del tenis profesional.

Sin embargo, el anuncio no logró desactivar el conflicto. Si bien varios jugadores reconocieron públicamente que el incremento representa un "paso genuino y significativo", insisten en que la solución debe ser estructural. Su objetivo es que los cuatro Grand Slams establezcan un mecanismo permanente que vincule el reparto de premios con los ingresos generados por cada torneo.

Con Wimbledon a punto de comenzar, el debate vuelve a instalarse en el centro de la escena. Mientras las principales figuras se preparan para competir por uno de los títulos más prestigiosos del deporte, también mantienen una batalla fuera de la cancha para modificar la distribución de los recursos dentro del tenis profesional.