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Ni Messi, ni Scaloni, ni todos nosotros: el argentino que más espera ser campeón del mundo

Agazapado, desde la oscuridad y con poca exposición, pero con un sueño que le puede cambiar la vida. Hoy, prende velas al por mayor.

El argentino que más desea ser campeón del mundo este domingo.

El argentino que más desea ser campeón del mundo este domingo.

Santiago Filipuzzi / La Nación

Más allá de la expectativa que hoy reluce de cada corazón argentino, de cada habitante de este país, de cada patriota que lo vive desde cualquier otra parte del mundo, y hasta del plantel y el cuerpo técnico de la selección, hay un ciudadano de este país que hoy reza, ruega e implora más que nadie ganar el Mundial 2026.

Interiormente, sabe que puede marcar un antes y un después, en su carrera, en su camino, y en su vida. Que si la pelota entra puede catapultarlo al olimpo, pero que si pega en el palo y sale, puede marcar el fin de una era.

Que todos sus supuestos desmanejos, infortunios e imprevisiones podrían quedar tapados bajo la alfombra quizás para siempre. Y que, si Argentina levanta la copa, su imagen podría mutar y hasta curtir algunos gramos de idolatría.

El presidente de la AFA en pleno Mundial con algunos integrantes del staff y jugadores de la selección.

El presidente de la AFA en pleno Mundial con algunos integrantes del staff y jugadores de la selección.

Tan simple y tan complejo. Tan básico y tan intrincado. Y tan futbolero como la vida misma. Porque, aunque parezca una situación simple, el resultado del domingo podría generar un cambio rotundo y definitivo en la gestión de Claudio Tapia al frente de la AFA. Para bien, y para mal.

Con la justicia dormida con las causas que lo tuvieron en escena durante varios meses de este 2026, la sensación que hoy embarga al mundo del fútbol argentino es que el futuro del Chiqui depende casi pura y exclusivamente de lo que ocurra en tan sólo 90 minutos.

Porque si la Scaloneta logra el objetivo, la figura del presidente de la AFA podría lograr un vuelco irremontable para sus detractores. Se presentaría como el dirigente que logró el primer bicampeonato del mundo con la selección argentina.

Como el que gestó la criatura, la alimentó, la llevó de la mano, soportó espalda con espalda cada golpe que recibió en su camino y la llevó a la gloria eterna. Eso es indiscutible.

La broma en vivo de Chiqui Tapia a Lionel Messi.

Pero en las entrañas de calle Viamonte también saben que si la película no termina como todos queremos, ese cimbronazo podría significar el principio del fin de la era Tapia.

Con una gestión a nivel local dominada por los escándalos, las polémicas y una administración del fútbol nuestro que ya no convence a nadie, salvo a los pocos secanuncas que quedan, una caída el domingo en Nueva Jersey también podría marcar una huella de cara al futuro.

Está claro que todos queremos dar la vuelta, que queremos gritarle al mundo que seguimos siendo los mejores, que soñamos con bordar la cuarta en el pecho, pero para algunos, ese sueño podría transformarse en una pesadilla.