Nació en Estonia, vivió en Chile y hoy recorre las canchas de la Liga Mendocina de Fútbol
Kristjan Kruk es un joven estonio que viajó a Sudamérica por un intercambio de estudios. Ahora vive en Mendoza, es árbitro y sueña con dirigir un Boca-River. Contó su historia en MDZ Radio.
Kruk fue árbitro asistente en el último clásico departamental entre Argentino y Guaymallén.
GentilezaCambió Tartu por Mendoza. Pasó de las orillas del gélido Mar Báltico a las bondades del paisaje del Dique Potrerillos. Dejó atrás su Estonia natal para vivir en Argentina. La historia de Kristjan Kruk, o Cristian, como ya se acostumbró, un joven de 24 años que abandonó su país natal y hoy mezcla sus días entre su relación con la política y su pasión por el fútbol.
En una entrevista con el programa Digamos Todo, que se emite por MDZ Radio FM 105.5, Kruk narró los motivos por los cuales cambió Europa por Sudamérica: “Es una historia bastante larga, primero llegué a Valparaíso, Chile. Hice mi intercambio y viví con mi familia anfitriona, fue una experiencia increíble. Y mientras estudiaba, viajé a Mendoza en 2024 de vacaciones”.
“Me gusta esta cultura. Quería viajar más lejos de Europa, porque ya conocía muchos países y quería ver más el mundo. Y me gustó Sudamérica. También mi papá estaba estudiando español y esa cultura latina, me empezó a gustar la música, vi algunos videos y quería conocer esta parte del mundo”, remarcó sobre su llegada al continente.
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Su pasión por el fútbol
Kurk alternaba sus días entre sus estudios en la carrera de Ciencias Políticas y Económicas y su pasión por el fútbol. Sobre esto, contó que “a los 9 años jugaba en un equipo y cuando tenía 15 empecé a arbitrar. Sentí que como futbolista no podía llegar muy lejos, y también sentí que quizás el arbitraje tenía un poco más de ventajas”.
En relación a su inicio en el arbitraje, comentó que fue en torneos de inferiores e infantiles en el fútbol de Estonia, para luego pegar el gran salto: “Paso a paso pude subir las categorías y en los últimos años ya estaba dirigiendo como árbitro asistente en la primera división de Estonia”.
Sueña con dirigir un Boca-River
Afincado en la provincia de Mendoza desde hace tres meses, el árbitro se sumó a la Asociación de Árbitros local (ACAMA) y comenzó a dirigir partidos de categorías menores. Sobre sus primeros pasos en el fútbol argentino, admitió que “por suerte no tuve algo muy grave todavía, me dijeron cosas, pero nada más, porque creo que no entiendo todos los insultos (risas). Acá insultan un poco más, hay más emoción, hay más pasión, pero igual eso pasa en Estonia también”.
Luego de incursionar en el fútbol de inferiores, tuvo la posibilidad de formar parte del cuerpo arbitral del clásico entre Atlético Argentino y Deportivo Guaymallén, su primer gran desafió en estas tierras: “Pasaron muchas cosas, yo estaba de segundo asistente, no al frente de los bancos, así que fue una experiencia más tranquila”.
Por último, habló de su futuro en el arbitraje y confesó cuál es su sueño: “Me gustaría llegar al nivel más alto de fútbol argentino, a la primera división. Mi sueño es dirigir un Boca-River”.