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Lo pisó a fondo: así quedó el Lotus/Alpine de Colapinto tras el principio de incendio en su exhibición en Buenos Aires

En el final de su exhibición, Franco Colapinto incendió el monoplaza de la escudería francesa. Así fue cómo quedó el Lotus E20.

Así quedó el Lotus/Alpine de Colapinto tras el principio de incendio.

Así quedó el Lotus/Alpine de Colapinto tras el principio de incendio.

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El espectáculo automovilístico protagonizado por Franco Colapinto marcó un antes y un después para el deporte argentino. Más de 600 mil personas colmaron las calles de Palermo para presenciar un evento histórico: después de catorce años, un auto de Fórmula 1 volvió a recorrer las calles de Buenos Aires, con el joven piloto de 22 años al volante del imponente Lotus E20.

La jornada no se limitó únicamente a la exhibición del monoplaza. Colapinto también manejó una réplica de la legendaria Flecha de Plata de Juan Manuel Fangio, aunque el Lotus con los colores de Alpine fue el gran centro de atención. Durante dos salidas de unos veinte minutos cada una, aceleró a fondo sobre la Avenida del Libertador y realizó las clásicas “donuts”, provocando la ovación de los fanáticos.

Así quedó el Lotus/Alpine de Colapinto tras el principio de incendio en su exhibición en Buenos Aires

Finalizado el show, comenzaron a viralizarse imágenes del estado en el que quedó el auto. Los neumáticos terminaron completamente degradados y varias partes del monoplaza mostraron un desgaste evidente, consecuencia de las maniobras extremas y del esfuerzo mecánico al que fue sometido durante toda la exhibición.

Así quedó el Lotus/Alpine de Colapinto tras el principio de incendio en su exhibición en Buenos Aires

El momento más impactante llegó en la última vuelta, cuando Colapinto llevó el auto al límite y los escapes del Lotus comenzaron a incendiarse. La escena, con llamas visibles saliendo de la parte trasera, encendió todavía más la emoción del público y obligó a una rápida intervención de los mecánicos, que ingresaron de inmediato con matafuegos para controlar la situación.

“Se quemó, amigo, me habían dicho que lo cuidara, lo traté de cuidar, pero al final me calenté un poquito”, bromeó luego el piloto argentino. La imagen del auto humeante, las marcas negras sobre el asfalto y el rugido del V8 quedarán como el recuerdo imborrable de una jornada que ya entró en la historia grande del automovilismo nacional.