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Leonard Costa, el patrón del clásico: fue la gran figura de Independiente Rivadavia

El clásico mendocino tuvo a Leonard Costa como protagonista. El defensor fue clave en el triunfo de Independiente.

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Alf Ponce Mercado / MDZ

Independiente Rivadavia tuvo varias figuras en la goleada ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza, pero hubo un nombre que se llevó todos los aplausos: Leonard Costa. El defensor uruguayo disputó su primer clásico mendocino como si hubiese jugado anteriormente diez.

No le pesó el contexto, no sintió la presión y se plantó en el partido con una personalidad que contagió a todo el equipo. Cuando Gimnasia golpeó de entrada con el gol de Blas Armoa a los 45 segundos, fue uno de los primeros en sostener emocionalmente al grupo.

Leonard Costa brilló en el clásico mendocino

Ordenó a sus compañeros, mantuvo la calma y fue una voz de mando en el fondo cuando más se necesitaba. Siempre positivo, siempre bien ubicado y siempre firme en los duelos. Por arriba fue un animal de marca y por abajo también.

Costa ganó presencia desde el minuto uno. Fue impasable en el mano a mano, sólido en cada cierre y preciso con la pelota en los pies. Terminó con 23 de 26 pases correctos, un 88% de efectividad, además de una precisión perfecta en campo propio con 13 de 13 entregas acertadas.

Gol de Costa a GyE

En defensa aportó cuatro contribuciones defensivas, una intercepción, tres despejes y no fue pasado ni una sola vez. En el juego aéreo también impuso condiciones: disputó cinco duelos aéreos y ganó cuatro, demostrando por qué se transformó en una pieza clave de la estructura de Alfredo Berti.

Pero no se conformó con defender. También se animó a cruzar la línea divisoria, a pisar campo rival y a ser protagonista en ataque. Lo hizo con decisión y terminó coronando su tarde con el cuarto gol de Independiente, una muestra perfecta de su partido completo.

Además generó una ocasión clara, dio dos pases clave y aportó una asistencia, redondeando una actuación total en ambos sectores del campo.

Su gol terminó de cerrar una tarde soñada, pero su verdadero partido estuvo mucho antes: en la tranquilidad para ordenar, en la fortaleza para sostener y en la personalidad para jugar un clásico como si fuera de toda la vida.

Leonard Costa no solo fue figura. Fue patrón.

Y en una tarde donde Independiente necesitaba carácter, el uruguayo apareció como un verdadero caudillo.