La peor carrera de la historia: el vergonzoso Gran Premio de Estados Unidos que dejó una mancha en la Fórmula 1
Solo seis autos participaron del Gran Premio de Estados Unidos 2005, tras la retirada masiva de los equipos con neumáticos Michelin.
El 19 de junio de 2005, la Fórmula 1 vivió una de las mayores crisis en su historia reciente.
ArchivoEl Gran Premio de Estados Unidos de 2005, novena cita del campeonato de Fórmula 1 de ese año, quedó marcado como uno de los episodios más polémicos de la historia reciente de la categoría. Aquel 19 de junio, el Indianapolis Motor Speedway recibió a 20 monoplazas, pero apenas seis completaron la carrera.
Los equipos con neumáticos Bridgestone (Ferrari, Jordan y Minardi) fueron los únicos en competir, mientras que los catorce pilotos con neumáticos Michelin se retiraron al finalizar la vuelta de formación por motivos de seguridad.
El detonante fue un fallo crítico en las gomas de Michelin, luego de que Ralf Schumacher (Toyota) sufriera un violento accidente en la curva 13 durante los entrenamientos del viernes 17. El impacto dejó fuera al piloto alemán —reemplazado por Ricardo Zonta— y desató el caos técnico en la escudería.
“Sabíamos que teníamos un problema”
John Howett, director del equipo Toyota en aquel entonces, relató el origen del conflicto: “El de Ralf fue un gran golpe, y todos nos sentimos aliviados de que saliera del auto. Estuvieron repitiendo las imágenes del incidente y parecía que el neumático trasero izquierdo se había roto. Dimos unas vueltas más en esa sesión, y cuando Jarno entró, había lo que parecían ser cortes verticales en la pared lateral de la parte trasera izquierda. Sabíamos que teníamos un problema”.
La revisión posterior confirmó que otros tres equipos presentaban fallas similares en los compuestos. Michelin realizó ensayos adicionales, incluso con neumáticos enviados desde su planta en Clermont-Ferrand, pero los resultados no fueron alentadores. Según Howett, “se creaba una onda en la pared lateral al pasar por el peralte. Se creía que la frecuencia del chasis y el diseño de las suspensiones del Toyota acentuaba ese problema al paso por el peralte”.
La curva 13 y la polémica chicana que nunca existió
La curva 13 de Indianápolis, un sector inclinado de alta velocidad, era el punto más crítico. Michelin pidió instalar una chicana temporal para reducir la carga sobre los neumáticos, pero la FIA rechazó la propuesta por considerarla “injusta” para los equipos Bridgestone y peligrosa al no haber sido probada.
La FIA propuso alternativas, como levantar la prohibición de cambiar neumáticos durante la carrera o reducir la velocidad en esa curva, pero los pilotos consideraron esas opciones inseguras.
Sin consenso posible, los siete equipos Michelin decidieron no competir, y la Fórmula 1 quedó expuesta a una imagen bochornosa.
Un público indignado y una carrera sin sentido
Las gradas del óvalo se llenaron de fanáticos indignados. Cuando los autos Michelin regresaron a boxes antes de completar la primera vuelta, no hubo más que abucheos. Solo seis autos siguieron adelante, con Michael Schumacher y Rubens Barrichello al frente.
El alemán ganó la prueba —su único triunfo de 2005— y escaló al tercer puesto del campeonato (se ubicaba quinto). Ferrari también mejoró su posición en el Mundial de Constructores, superando a Toyota gracias a los 18 puntos obtenidos en esa tarde caótica.
Mientras tanto, Telecinco, cadena española que tenía los derechos de transmisión, interrumpió la emisión en la vuelta 25 por la falta de competencia. Nunca se emitieron las últimas 48 vueltas.
“Nada bueno” para la Fórmula 1 en Estados Unidos
La reacción internacional fue inmediata. Bernie Ecclestone advirtió que el futuro de la Fórmula 1 en Estados Unidos y el de Michelin eran “nada bueno”. El dueño de Minardi, Paul Stoddart, reveló después que todos los equipos, salvo Ferrari, habían acordado no correr: “Si Jordan no hubiera cambiado de parecer en el último minuto, Minardi también hubiese boicoteado la carrera”.
La FIA, presidida por Max Mosley, inició una investigación y citó a los siete equipos Michelin ante el Consejo Mundial del Deporte Motor. Se los acusó de dañar la imagen del campeonato y de violar el Código Deportivo Internacional.
Aunque en un principio fueron declarados culpables por no disponer de neumáticos adecuados, el castigo fue finalmente revocado. En julio, la FIA los exoneró completamente, al considerar que participar habría representado un riesgo legal y de seguridad bajo las leyes del estado de Indiana.
Una mancha difícil de borrar
Michelin debió reembolsar el dinero de las entradas y ofrecer 20.000 tickets gratuitos para la edición de 2006, pero el daño ya estaba hecho. El escándalo, bautizado por la prensa como “Indygate”, dejó una herida profunda en la relación entre la Fórmula 1 y el público estadounidense.
Aunque Indianápolis mantuvo su lugar en el calendario un año más, la categoría abandonó el circuito en 2007 y tardó cinco años en regresar al país, esta vez a Austin, Texas.


