El duelo mendocino vuelve con cuentas pendientes y una historia reciente que pesa
Independiente y Gimnasia se enfrentan en Primera y el historial cercano marca una tendencia que agrega tensión al gran duelo del domingo.
Durante toda la semana se habla de lo mismo: el clásico vuelve con cuentas pendientes y una historia reciente que pesa. En la calle, en los cafés, en la radio y en cada grupo de WhatsApp, el tema es uno solo.
Independiente Rivadavia y Gimnasia vuelven a verse las caras este domingo en el Bautista Gargantini y la ciudad de Mendoza se prepara para uno de esos partidos que no necesitan demasiada explicación. Acá no importa demasiado cómo llegan, ni quién está mejor en la tabla. El clásico se juega aparte.
El historial reciente de los clásicos
Y si hay algo que siempre aparece en la previa, además de las cargadas y los pronósticos, es el recuerdo de los últimos enfrentamientos.
Porque nadie olvida fácil.
En ese repaso reciente, Gimnasia llega con una pequeña ventaja: ganó más partidos que la Lepra en los últimos cruces directos y eso, aunque no defina nada, suma presión y le pone más picante al domingo.
Además, no será un clásico cualquiera. Después de 44 años, Independiente y Gimnasia volverán a enfrentarse en la máxima categoría del fútbol argentino. Un escenario distinto, una exigencia mayor y una ciudad completamente dividida en dos.
En los últimos enfrentamientos entre ambos, el Mensana logró imponerse en más oportunidades. Fueron tres triunfos para el Lobo y dos para la Lepra, sin empates en ese tramo reciente.
La última vez que se cruzaron fue en 2022, por los cuartos de final del Reducido de la Primera Nacional. Aquella tarde, Gimnasia ganó 1 a 0 con gol de Santiago Solari y dejó afuera a Independiente en uno de los golpes más duros para el pueblo azul.
También en ese año, el Lobo había festejado en el Víctor Legrotaglie con un 2 a 0, aunque la Lepra tuvo revancha con una victoria importante en Copa Argentina.
Más atrás aparecen otros capítulos que todavía siguen vivos en la memoria de los hinchas: el 4 a 2 azul en 2015 y aquel ajustado 1 a 0 mensana en 2018.
El historial no juega, pero pesa.
Y en partidos como este, pesa mucho.

