La escuadra mendocina del automovilismo nacional: esfuerzo, sacrificio y pura pasión para estar en pista
Con Santero corriendo con auto prestado y el esfuerzo de Antolín, Vicino y Vitar, la escuadra mendocina dice presente en el automovilismo nacional.
El automovilismo nacional, es un mundo. Mientras muchos ven sólo los autos acelerando en la largada, detrás de cada número, cada motor rugiente y cada vuelta completada hay historias de esfuerzo, puertas golpeadas y sacrificios familiares.
Este fin de semana, la representación mendocina del automovilismo saldrá a pista para dar inicio a la temporada 2026 del Turismo Nacional APAT y lo hará no sólo con talento, sino con la determinación de quienes han tenido que construir su lugar dentro del calendario nacional a fuerza de perseverancia y recursos propios.
El abanderado con "auto prestado"
En Paraná, el bicampeón Julián Santero inicia la defensa de su título en una situación poco habitual: lejos de contar con el auto definitivo que su equipo aún termina de preparar, el piloto de Guaymallén saldrá a pista con un Ford Focus prestado. No es la unidad con la que soñó, ni la ideal, pero es resultado de negociaciones, apoyos obtenidos y horas interminables de organización familiar y del equipo para poder competir desde el primer minuto del certamen.
Antolín y Vicino: metas concretas y luchas constantes por estar entre los grandes
La historia de Gonzalo Antolín es uno de esos ejemplos que representan el costado más humano del automovilismo nacional: tras muchos días de esfuerzo para juntar el presupuesto mínimo que permita correr, logró el ascenso a la Clase 3 con un Chevrolet Cruze del Antolín Competición, llevando en cada giro no solo su sueño, sino también el de toda su familia que respalda su proyecto desde el garaje hasta la pista.
Por su parte, Lucas Vicino competirá con su propio equipo y un Toyota Corolla número 12, apostando a una estructura construida con dedicación para seguir luchando por un lugar de privilegio en las divisionales mayores. Igual que sus compañeros, su camino no ha sido fácil: buscar sponsors, convencer a quienes puedan apoyar y asumir gastos con recursos propios son parte diaria de la preparación para cada fin de semana de carrera.
La apuesta de Tomás Vitar en la Clase 2
En la Clase 2, la escuadra mendocina también tendrá representación con una decisión fuerte y cargada de convicción. Tomás Vitar decidió reordenar su proyecto deportivo y apostar a un nuevo desafío dentro del automovilismo nacional.
Luego de mostrar pasajes de gran nivel en la divisional mayor durante la temporada 2025, el piloto mendocino optó por dar un paso estratégico: dejar la categoría para subirse a un Nissan March del GR Competición, una estructura de peso dentro de la Clase 2. Lejos de tratarse de un retroceso, la decisión responde a una búsqueda clara: protagonismo, regularidad y pelea directa por el campeonato.
Con un presupuesto ajustado y mucho trabajo previo fuera de la pista, Vitar encara una división conocida por su paridad extrema, donde cada milésima cuenta y las definiciones suelen llegar en los últimos metros. Una apuesta valiente, construida a base de esfuerzo propio, planificación y el respaldo de un entorno que vuelve a empujar para que Mendoza tenga presencia en lo más alto del deporte motor nacional.
Un inicio de temporada que representa más que una competencia
La presencia mendocina en el inicio del campeonato de Turismo Nacional APAT 2026 representa el coraje de quienes no se resignan a mirar desde afuera. Más allá del rugir de los motores, el automovilismo nacional está hecho de historias de perseverancia, de familiares que aportan lo que pueden, de mecánicos que trabajan horas extras y de pilotos que no dejan de golpear puertas en busca de un lugar en la parrilla.
Este arranque de temporada no es solo una vuelta más: es la validación de sueños, esfuerzos silenciosos y la evidencia de que, cuando la pasión se mezcla con la determinación, el milagro de estar en el calendario nacional es posible, aunque cueste más de lo que se ve en la pista.



