Independiente es un infierno: Jadson Viera no encuentra respuestas, los hinchas apuntan a la dirigencia y las elecciones se meten en la cancha
El segundo partido de Viera no trajo la reacción que Independiente necesitaba. Trajo más preguntas. Y, sobre todo, dejó claro que el problema del Rojo es mucho más profundo que un resultado.
En el Libertadores de América - Ricardo Bochini sonó el peor cántico de todos y los jugadores fueron el blanco de los silbidos.
FotobairesSegundo partido de Jadson Viera e Independiente no repunta. Más bien, profundiza una crisis que tiene varios aspectos. En la cancha, no encuentra respuestas. En las tribunas, la paciencia se terminó. Y en la dirigencia, el malestar crece mientras las elecciones aparecen cada vez más cerca.
La noche ya había comenzado caliente. Antes de que la pelota empezara a rodar, los hinchas volvieron a cantar lo mismo que en el debut de Viera: “El Rojo va a salir campeón el día que se vayan todos…”. No hubo margen para el entusiasmo ni para el crédito inicial hacia el nuevo entrenador.
Pese a que Independiente tuvo algunas oportunidades para convertir, no supo aprovecharlas. Esto se acentuó tras el segundo gol de Gimnasia de Mendoza, donde apareció otro síntoma inequívoco de un equipo que está en crisis: “Jugadores…”.
Muy pocos minutos después cayó el tercero, nuevamente con Facundo Lencioni como protagonista. El doblete del delantero terminó de desarmar a Independiente. El equipo perdió casi por completo el orden y el ánimo. Y entonces la bronca pasó a ser absoluta.
Los hinchas de Independiente, calientes contra la dirigencia
La protesta dejó de estar dirigida exclusivamente al equipo. Las tribunas apuntaron contra los que conducen al club. “La comisión, la comisión” y “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” fueron algunos de los cánticos que se escucharon. También hubo gritos contra Daniel Seoane, el secretario general de Independiente.
La situación es todavía más delicada porque todo ocurre a menos de cuatro meses de las elecciones. El clima político ya empezó a trasladarse a las principales arterias de Avellaneda y aparecieron los primeros pasacalles que postulan a Gastón Gaudio, por la agrupación “Revolución Independiente”, y a Luciano Nakis, de la Lista Roja.
En ese escenario, el presente deportivo vuelve a convertirse en combustible para una disputa dirigencial que ya empieza a tomar temperatura. Es que Independiente continúa sin poder salir del pozo en el que lo dejó la gestión de Hugo Moyano, cuyo entorno se ilusiona con volver al club aprovechando la impotencia del “Grupo Champagne”.
El sector que conduce actualmente la institución consiguió un entrenador de floja experiencia y cuyo recorrido casi nadie conoce, pero que, por ahora, tampoco consigue encontrarle la vuelta al equipo.
La salida de Ávalos, otro golpe para Independiente
En medio de este panorama, el club también perdió a una pieza clave: Gabriel Ávalos fue vendido, una decisión que cayó mal entre los hinchas.
La salida del delantero obligará a Independiente a buscar una alternativa. El propio Viera lo reconoció en la conferencia de prensa de este domingo y prometió: “Vamos a tratar de traer algún refuerzo más para reemplazarlo”.
Viera reconoció los problemas de Independiente
Después del papelón, el propio entrenador expuso algunas de las dificultades que atraviesa Independiente. Viera sostuvo que el equipo “empezó bien” y que tuvo un buen primer tiempo, pero señaló que los errores terminaron favoreciendo al rival.
Sin embargo, el diagnóstico del entrenador fue todavía más contundente cuando habló del funcionamiento del equipo: “No me gustó el desorden ni la ansiedad del equipo”.
Por su parte, Viera reconoció que todavía está en plena búsqueda: “Estamos tratando de encontrar el equipo y el equilibrio”. En ese marco, pidió tiempo para sacar conclusiones: “Hay que seguir ajustando”.
Pero Independiente no tiene demasiado margen para esperar. El próximo desafío será ante Central Córdoba, un partido que el propio Viera ya definió como “una final”. El entrenador sabe que el equipo necesita una reacción y que el contexto no permite seguir acumulando golpes.
Así, el Rojo llega al próximo partido con demasiados frentes abiertos: un equipo que todavía no encuentra su funcionamiento, un entrenador que admite estar buscando el equilibrio, hinchas que ya expresan su furia contra la dirigencia y una elección clave cada vez más cercana.