ver más

Hamilton rompió dos sequías históricas y le dio a Ferrari un triunfo que esperaba hace años

Hamilton ganó en Montmeló, consiguió su primera victoria con Ferrari y puso fin a una larga racha sin éxitos tanto para él como para la Scuderia.


Lewis Hamilton volvió a escribir una página dorada en la historia de la Fórmula 1. Este domingo, el británico se quedó con el Gran Premio de Barcelona y consiguió su primera victoria como piloto de Ferrari, un resultado que no solo significó su regreso a lo más alto del podio, sino también el fin de una larga sequía para la histórica escudería italiana.

image

Lewis Hamilton ganó un histórico GP de Barcelona.

El siete veces campeón del mundo no ganaba una carrera desde el Gran Premio de Bélgica de 2024, cuando todavía defendía los colores de Mercedes. Desde entonces, habían transcurrido casi dos temporadas sin triunfos para uno de los pilotos más exitosos de todos los tiempos. La espera llegó a su fin en Cataluña, donde mostró solidez, estrategia y experiencia para volver a festejar.

La victoria también tuvo un significado especial para Ferrari. La Scuderia no celebraba un triunfo desde el 27 de octubre de 2024, cuando Carlos Sainz dominó de punta a punta el Gran Premio de México. Desde aquella jornada en el Autódromo Hermanos Rodríguez, el equipo de Maranello acumuló frustraciones, podios y oportunidades perdidas, hasta que Hamilton logró romper la racha negativa.

Con el triunfo de Hamilton, Ferrari y el británico volvieron a ganar una carreras tras dos años

El momento decisivo de la carrera llegó en la vuelta 40. El abandono de Fernando Alonso por problemas mecánicos provocó la aparición del Virtual Safety Car y Ferrari reaccionó de inmediato con una parada estratégica para Hamilton. La neutralización permitió que el británico perdiera mucho menos tiempo en boxes y regresara a la pista justo por delante de George Russell, uno de sus principales perseguidores.

Con neumáticos duros más frescos que los de su excompañero de Mercedes, Hamilton administró la ventaja con autoridad hasta la bandera a cuadros. Después de varios meses de adaptación a su nuevo equipo y de resultados que insinuaban una mejora progresiva, el británico consiguió la victoria que Ferrari soñaba cuando apostó por su contratación. En Barcelona se terminaron las dudas: el siete veces campeón del mundo volvió a ganar, la Scuderia volvió a celebrar y una de las alianzas más esperadas de la Fórmula 1 comenzó a dar los frutos que tanto esperaba el mundo del automovilismo.