GP de Mónaco 1996: la carrera con menos pilotos clasificados en la historia de la Fórmula 1
Lluvia, accidentes y fallas mecánicas marcaron una prueba que cambió de líder varias veces y tuvo un desenlace inesperado.
Lluvia, accidentes, fallas mecánicas y un ganador inesperado.
Captura de video F1La historia del Gran Premio de Mónaco está repleta de episodios memorables, y uno de ellos es el ocurrido el 19 de mayo de 1996. Aquel día, las estrechas calles del Principado fueron escenario de una de las carreras más imprevisibles que se recuerden y de un récord que todavía permanece intacto en la Fórmula 1.
De los 22 pilotos que tomaron la salida, apenas tres lograron completar la prueba. La combinación de lluvia, errores de conducción, accidentes y problemas mecánicos fue eliminando participantes hasta dejar una imagen insólita en la bandera a cuadros.
La jornada terminó con la inesperada victoria del francés Olivier Panis, seguido por David Coulthard y Johnny Herbert. Los tres ocuparon el podio, pero también fueron los únicos sobrevivientes de una competencia que se convirtió en leyenda y que aún hoy es recordada como una de las más caóticas de todos los tiempos.
Todos los ingredientes para el desastre
Las señales de que podía tratarse de una carrera fuera de lo común aparecieron incluso antes de la largada. Una intensa lluvia cayó sobre Montecarlo y dejó la pista en condiciones extremadamente delicadas. La visibilidad era reducida y cualquier error podía terminar contra los guardarraíles que caracterizan al circuito urbano más famoso del mundo.
La clasificación había quedado en manos de Michael Schumacher, que consiguió la pole position con Ferrari por delante de Damon Hill. Más atrás aparecía Jean Alesi, uno de los candidatos a luchar por el podio y quizá por la victoria.
Sin embargo, el desarrollo de la carrera alteró rápidamente cualquier pronóstico. Schumacher quedó fuera de combate tras golpear su Ferrari contra las defensas en los primeros metros. A partir de allí comenzaron a acumularse los abandonos en una carrera que parecía una auténtica prueba de supervivencia.
Una victoria para cualquiera
Mientras los accidentes reducían la cantidad de autos en pista, Damon Hill tomó el control de la competencia y parecía encaminado hacia una victoria sin sobresaltos. El británico llegó a construir una ventaja considerable sobre sus perseguidores, pero la confiabilidad terminó jugando en su contra.
En la vuelta 40, el motor Renault de su Williams sufrió una avería y lo obligó a abandonar cuando lideraba cómodamente. La situación dejó a Jean Alesi al frente de la carrera con una diferencia aparentemente suficiente para administrar el triunfo.
Pero el francés tampoco pudo escapar al caos general. Cuando restaban pocas vueltas para el final, un problema en la suspensión de su Benetton comenzó a complicarlo. Tras varias visitas inesperadas a boxes, el desperfecto terminó obligándolo a abandonar y dejó escapar una victoria que parecía asegurada.
Olivier Panis escribió su nombre en el GP de Mónaco
Entre todos los protagonistas de aquella tarde hubo uno que supo aprovechar cada oportunidad. Olivier Panis había comenzado la carrera desde la 14ª posición de la parrilla, un lugar desde el que prácticamente nadie imaginaba una victoria en Mónaco.
Hasta entonces, ningún piloto había conseguido ganar en el Principado partiendo desde una posición tan retrasada. Además, Ligier llevaba quince años sin celebrar un triunfo en la Fórmula 1 y el propio Panis todavía buscaba la primera victoria de su carrera.
A medida que los favoritos iban quedando fuera de combate, el francés avanzó posiciones con inteligencia y evitó cometer errores en una pista donde la mayoría sucumbía ante la presión. Finalmente heredó el liderazgo y se encaminó hacia un triunfo histórico.
Un insólito récord que sigue vigente
La victoria de Panis terminó siendo la única de toda su trayectoria en la Fórmula 1, pero alcanzó para convertirlo en una figura inolvidable dentro de la historia del automovilismo francés. También representó el último triunfo de Ligier antes de que la escudería fuera adquirida por Alain Prost para la temporada siguiente.
Sin embargo, el dato más impactante de aquella jornada sigue siendo el número de autos que lograron llegar al final. Solo Panis, Coulthard y Herbert completaron las 75 vueltas programadas, estableciendo un récord que continúa vigente casi treinta años después.


