Franco Colapinto hizo historia y dejó una escena inolvidable fuera de pista
El piloto argentino Franco Colapinto protagonizó un momento cargado de emoción que rápidamente se convirtió una de las postales del evento.
Franco Colapinto vivió un momento especial con su abuela Rosa.
Captura de videoEl Road Show de Franco Colapinto en Buenos Aires tuvo un capítulo que trascendió lo deportivo. Más allá de la exhibición en las calles de Palermo, el piloto protagonizó una escena íntima que rápidamente se convirtió en una de las postales del evento.
Luego de completar su primera salida a bordo del monoplaza, el joven se dirigió hacia su abuela Rosa, quien lo esperaba entre el público. Era la primera vez que ella lo veía manejar en vivo, un detalle que le dio un significado especial al encuentro.
El reencuentro combinó emoción y espontaneidad. Entre abrazos y sonrisas, Colapinto también dejó lugar para su estilo descontracturado: “¿Despacito? ¿No escuchás ahora, no? Escuchabas todo. Por eso les dije: ‘que esté fuerte el motor del auto para que escuche la abuela’”, comentó, antes de rematar con humor: “Más sorda no te voy a dejar, te lo juro”.
Un momento más allá del espectáculo
Antes de salir a pista, el piloto ya había anticipado que la jornada tendría un valor especial por la presencia de su familia. Poder compartir esa experiencia con sus seres cercanos era, para él, tan importante como la propia exhibición.
En la previa, había explicado cuánto lo movilizaba esa situación: “Creo que es algo que me potencia. Me da mucha energía y me genera algo muy lindo. Es algo que quería darles”. En esa línea, también remarcó la dificultad habitual de su entorno para acompañarlo en el calendario internacional.
“Que mi familia me pueda ver en un Fórmula 1 tan de cerca, porque no tienen la chance de venir a las carreras. Mi abuela va a venir, es algo que me pone muy contento”, había señalado días antes del evento.
La emoción de Franco Colapinto
Colapinto no suele mostrarse vulnerable en público, pero en la previa ya dejaba entrever que el contexto podía superarlo. La magnitud del evento y el componente personal generaban una expectativa distinta.
“Es un poco difícil de imaginar la dimensión que va a tener. No soy de llorar de felicidad. Estoy llorando más últimamente, capaz me pongo sensible. Va a ser un día muy lindo. Es algo que siempre soñé. Me voy a llevar unos papelitos por las dudas para secarme”, había anticipado.
Ese costado terminó aflorando en el encuentro con su abuela, en un contraste marcado con la adrenalina de la pista.